Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 SAN ROMÁN DE HORNIJA (VALLADOLID)  
El legado del rey godo apenado por la pérdida de su amada Reciberga compite en la fama de este pueblo con la chabacanería del ripio que propicia su apellido fluvial, mientras la memoria popular se duele de la venta de su regia espada a un anticuario alemán
 La herencia de Chindasvinto
ERNESTO ESCAPA
En el límite con Zamora y dentro de la tierra de Toro se encuentra San Román de Hornija, donde pervive la huella del rey visigodo Chindasvinto. Al parecer, la temprana muerte de su amada Reciberga amuermó al monarca, que se recluyó en el convento de San Román a cultivar sus penas, como la reina Juana en Tordesillas. Tanto en la iglesia como...
  ... dispersos por el pueblo y por otros lugares del entorno -Morales de Toro, Toro y Villalonso se ven restos del primitivo cenobio: capiteles, modillones y columnas. Pero no todos estos vestigios tienen un destino tan airoso. airoso. Repartidos por las calles del pueblo y por otros vecinos, como Torrecilla, se ven fustes de columnas convertidos en poyos donde pegar la hebra a la caída de la tarde.
  Algunos de estos tesoros aventados por la ruina han sido rescatados para una función más noble. Así ocurrió con el capitel de mármol que, aupado sobre otro, sirve ahora como pila del agua bendita en la parroquia. Durante muchos años su cuenco fue usado para lavar la ropa y el hilo de la tradición todavía pondera la tersura de aquellas coladas.
      La iglesia de San Román de Hornija (Valladolid) guarda el mausoleo de Chindasvinto junto a valiosos restos mozárabes. / REPORTAJE GRÁFICO: ERNESTO ESCAPA
  Ninguna tabla podía igualar la pulida suavidad del mármol. En San Lorenzo de Sahagún dos capiteles mozárabes de rica labra sostienen un cimacio ahuecado como pila del agua bendita. Aquí en San Román el uso civil transitorio de uno de ellos simplificó el artilugio, quedando los capiteles unidos por su collar.
  Todo lo que San Román conserva de interés artístico se guarda en la iglesia y en sus aledaños, como la ruinosa casa del priorato o las modélicas escuelas.
  La silueta de la iglesia, recrecida por los siglos hasta engullir sus vestigios visigóticos y mozárabes, impone su estatura en el paisaje tendido del pueblo. Por sus afueras, en dirección a Toro, discurre el Hornija y, tras los tesos del Rebollar y de las bodegas, el Bajoz, que se unen para bajar juntos al Duero. En su desembocadura se ha formado una alameda muy tupida colonizada por las garzas.
  El Duero caudaloso transita entre Tordesillas y Toro por un cauce salpicado con aceñas de nombre enigmático, como Oslava o Zafraguilla, y otros más comunes: Postigo, Moraleja, Torrecilla, Herreros. Pero casi todas están inservibles. Por esta margen derecha del río se suceden, primero, los pueblos reducidos a caseríos de labranza, como Torre Duero y Cubillas, y las cepas de la denominación de origen Toro. En cambio los viñedos de la izquierda del río pertenecen a la denominación de origen Rueda. El encinar de Cubillas forma una dehesa excepcional.
  Pero no todo son maravillas en los parajes naturales que se despliegan entre San Román y el Duero. Una carretera se dirige hacia las Riberas de Castronuño,
  Guia  
 COMO LLEGAR
A la localidad vallisoletana de San Román de Hornija se accede desde la autovía del Duero, y se encuentra entre Tordesillas y Toro.
 DONDE COMER
En San Román de Hornija, restaurante Tinín (983 784 109). En Morales de Toro, restaurante Chivo (980 698 219) es uno de los faros de la gastronomía regional. En Toro, Lera (980 692 270) es la principal innovación de calidad. Alegría (980 690 085), en la plaza Mayor, cuida la cocina de temporada y los postres caseros, que son exquisitos.
 TURISMO RURAL
En San Román de Hornija, Reyes Godos (626 215 776). En Morales, Tía Teresa (600223908).En Castronuño, las Alamedas (983 866 138).

Torre de la iglesia.
el primer espacio natural de la provincia de Valladolid. A la salida del pueblo se ve el mayo plantado por los mozos con su penacho seco. Es un chopo con toda su esbelta estatura afeitada de ramaje hasta la copa.
  Antes de cruzar la vía por un puente, deja a su izquierda el pinar de Alcantarilla. Un segundo paso elevado sobre el canal de Toro muestra desde lo alto los pastos encharcados de la Requejada, que aprovecha el ganado bravo de Rodolfo Gallego. Tras el quiebro del canal se extiende el encinar de Cubillas.
  De San Román parte otra carretera hacia el apeadero, que al otro lado de la vía se bifurca hacia los confines de la Rinconada y hacia las Colagas. Son parajes poblados de pinares centenarios en los que se cobija una fauna variada. Rapaces, urracas, cucos, pajarillos y torcaces.
  Por eso resultó tan polémica la irrupción de una gravera, reiteradamente denunciada por los ecologistas. Estos mismos días se pueden ver en vehículos y viviendas de San Román los carteles de protesta por la tala de pinos y por el tránsito de camiones cargados de áridos por el casco urbano.
  EL CERRO DE LAS BODEGAS

  En la carretera hacia Toro se alza a la izquierda el teso de la Veleta, un cerro de arcilla y cascajo horadado de bodegas.
  Los majuelos de San Román están incluidos en la denominación de origen Toro y en los últimos siete años se han establecido en su término las bodegas Serafín Moya, Dos Victorias, Rejadorada y Pintia. Este empuje ha servido para que los propios sanromaniegos se animen a cuidar sus lagares y en un paseo por el cerro de Baco se puede ver cómo se están excavando varias cuevas para reposo del vino.
  Con todo, la impresión que da el pueblo es de un cierto desbarajuste. Se aprecian las nuevas construcciones asociadas a la prosperidad del vino, en general hechas con gusto, pero a la vez la ruina más inclemente se va adueñando de algunos rincones tradicionales.
  Es una lástima comprobar cómo el deterioro ha vencido con estrépito el pórtico de la antigua casa del priorato.
  La iglesia conserva en su interior el panteón de Chindasvinto y Reciberga junto a otras reliquias tan vistosas como la columna verdosa que sostiene el púlpito.
  La escenografía funeraria se debe a un clérigo del pueblo que llegó a deán en Madrid. Suyo es el epitafio grabado en una pizarra en el que Chindasvinto evoca el dulce vivir junto al Hornija que le dio Reciberga «con tu cuerpo y cara hermosa, que ahora, quiera Dios, cubra una losa». El cenobio de San Román dependió como priorato de los monasterios benedictinos de Montes y de San Benito de Valladolid.
  Esta relación propició que el retablo gótico de San Benito, que hoy se expone en el Museo del Prado, recalara durante tres siglos en San Román, donde tampoco se le tuvo en mucho aprecio, pues enseguida fue relegado de la iglesia a la capilla del cementerio.

La cresta del bosque Cortes (Burgos) Orillas del Cea Melgar de Arriba (Valladolid)
El capitel de las monjas San Pedro de las Dueñas (León) El hayedo de Rivacote Montes Obarenes (Burgos)
La cuna del mudejarillo Fontiveros (Ávila) El refugio del filósofo Castrobol (Valladolid)
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