El valle
de Valdeón es uno de los enclaves más hermosos y maltratados de
los Picos de Europa. Este verano, haciendo gala de una inaceptable
descortesía turística, lo que va quedando de la plaza de Posada,
que es el distribuidor de todos los visitantes al valle, ofrece
un aspecto que echa para atrás al más pintado. Zanjas, máquinas,
polvo y desbarajuste.
Otro tanto ocurre con el acceso y las calles de Soto,
en el valle gemelo de Sajambre. Si el dinero del parque se traduce
en obras a destiempo, mal avío con los recursos se está haciendo.
Valdeón tiene dos entradas, por los puertos de Panderrueda
y Pandretrave, y una única salida natural, por el desfiladero del
Cares. Las colladas de acceso cuentan cada una con su área recreativa
recreativa y con miradores en los que conviene hacer un alto, para
tener una primera imagen de este espacio fascinante.
Bosques retrepados entre el remanso verde de los praderíos
y el vértigo de las crestas, fantásticos desfiladeros, quebradas
inverosímiles y puertos de montaña abiertos al asombro componen
un ámbito seductor para el viajero.
Son los dominios del rebeco, que cimbrea su acrobática
agilidad por las cumbres, mientras algún oso pardo, el lobo, el
jabalí, el tejón y las manadas de corzos señorean las pindias laderas,
donde el urogallo canta su celo entre tilos, alisos, hayas, abedules
y acebos.
En la briosa corriente del Cares y sus arroyos, a la
sombra de avellanos y castaños, las truchas comparten la atónita
sorpresa del caminante. Pasado el desbarajuste de Posada, el viajero
enfila hacia el mirador del Tombo, un conjunto escultórico de Coomonte.
EL JUICIO DEL LOBO
Un indicador a la derecha anuncia la necrópolis medieval
descubierta al allanar el terreno para una minicentral eléctrica.
En la bajada el bosque de Corona abraza el curso de la carretera,
que por esta zona se vuelve más enrevesada y enjuta. Ya en la umbría
aparece la majada de Corona, que da paso a la ermita, al otro lado
del río. Estamos en territorio de leyendas vinculadas al inicio
de la Reconquista. En la ermita de Corona habría recibido Pelayo
su entorchado de rey, mientras a la entrada del pueblo de Caín fue
lanzado al precipicio el obispo traidor don Opas.
La torre circular del chorco, libre
ya de su tenebrosa función
depredadora, fascina al viajero,
que puede visitar el interior de la
empalizada de troncos hincados.
Unas ordenanzas regulaban las
batidas, que dieron muerte a más
de mil lobos. Desde la elección
de monteros hasta las obligaciones
de trompeteros y campaneros
e incluso el modo de ondear
el pendón en Cueto Pardo durante
el ojeo venían establecidos
en este documento del siglo XVI.
La convocatoria afectaba por
igual a hombres y mujeres entre
los 17 y los 65 años. Había quienes
tenían asignada la peligrosa
misión de bajar al foso para sujetar
la presa y sacarla atada al exterior,
donde se procedía al «juicio
del lobo», ceremonia en la
que se dictaba sentencia por sus
tropelías, para luego pasearlo
como trofeo por los pueblos.
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| GUIA |
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COMO LLEGAR
En Riaño la N-621 se bifurca hacia
Cangas de Onís por Sajambre y hacia
Potes. Si se toma la primera opción, la
entrada por Panderrueda está señalizada
a la altura de la ermita del Pontón.
Siguiendo hacia San Glorio, el
desvío por Pandetrave se encuentra
en Portilla de la Reina. |
MONUMENTO
NACIONAL
El chorco de los lobos se encuentra en la zona más
boscosa y rica en sugestiones del valle.
COMER
En Cordiñanes, El Tombo (987 740 526). En Posada de Valdeón,
Abascal (987 740 507), Begoña (987 740 516), Corona (987740595),
Campo (987740 502), Patricio (987 742 732) y Las Cumbres (987
742 701).
TURISMO RURAL
En Posada, Los Hórreos (987 742 746)
y Picos de Europa (987 740 593). En
Santa Marina, Friero (987 742 658) y El
Serenal (987 742 658).
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PUNTO DE PARTIDA
Desde Posada se pasa por Los Llanos antes de llegar a Cordiñanes.
El mirador del Tombo, que se distingue por el monumento al rebeco,
ofrece sobre un tablero metálico la identificación de los picos
circundantes.
ENCLAVE
En la bajada desde el mirador del Tombo se encuentra a la derecha
la ermita de Corona y cerca, en la misma carretera, el chorco,
un recinto cilíndrico de piedra de tres metros de profundidad
utilizado para la caza del lobo. |
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| El chorco de los lobos. |
Interior de la empalizada. |
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| Una trampa en el bosque. |
Monte de Corona. |
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