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| ALIMENTOS
DE CALIDAD |
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TORREZNOS DE SORIA
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| La ciudad del
Acueducto celebró el primer ‘Hay festival’ español
entre libros, arte y una variada gastronomía con postre propio |
No sólo
de la palabra viven los escritores
TERESA SANZ |
El
festival de la palabra ha dejado buen sabor de boca en Segovia.
Tres días de contar, pensar, leer y escuchar. Pero no sólo de palabra
viven los escritores, periodistas, historiadores y artistas que
se han dado cita. Todos ellos han sucumbido en mayor o menor medida
a las excelencias del jamón y el lomo ibérico de Guijuelo, los chorizos
ahumados ...
...del Bierzo, el cochinillo asado segoviano y las endivias
criadas por el mayor productor español, Huercasa, en la comarca
del Carracillo.
El Hay festival ha ‘alimentado’ a sus escritores con
algunos de los platos más típicos de la gastronomía. Podría decirse
que al cochinillo asado, al estilo segoviano y marca de garantía
(Procose), únicamente se ha resistido el escritor israelí, Etgar
Keret, que se manifestó vegetariano. El autor de ‘La chica
de la nevera’ ha resuelto sus comidas a base de ensaladas abundantes
en frutos y pisto castellano.
Tampoco pudo probar el tostón el español, Enrique Vila-Matas,
que, con una estricta dieta –sin sal–, ha sobrevivido con pechugas
de pollo y verdura herbida. Todos los días. La mayoría de los escritores
han estado alojados en un clásico hotel del centro de la ciudad
vieja, Las Sirenas, el mismo en el que se alojaron en su día, Sofía
Loren o Marlon Brando. El restaurante que dirigen Concha Martín
e Isabel Yagüe, ha conocido las ‘manías’ y gustos de casi todos.
«En los desayunos se notaba que muchos son ingleses», señalan. La
organización había dado una consigna: «todo natural, nada de bollería
industrial». Quinientas magdalenas caseras hechas por la repostera
de Navafría, Isabel Sanz, han hecho las delicias de la premio Príncipe
de Asturias (2001), Doris Lessing, que a sus 87 años, abría el turno
de desayuno y se comía unos tazones de yogur con crispis, tamaño
adolescente en crecimiento. Los zumos de naranja naturales han exigido
de 120 kilos de naranjas en un fin de semana. El historiador casi
nonagenario Eric Hobsbawn, Mercedes Monmany, Jorge Edwards, Laura
Restrepo, Carmen Posadas y César Antonio Molina, han sido algunos
de los asiduos de la vitamina C exprimida.
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Entre el personal de
Las Sirenas, que recorría los rostros de los literatos buscando la
popularidad un cometario unánime: «los más normales y encantadores
los dos mayores: Lessing y Hobsbawn. El más excéntrico y exigente,
BobGeldof».
Famosas se han hecho las ensaladas completas que pedía
el roquero solidario a base de aguacate, mango, queso fresco y jamón
de Guijuelo. Regadas con el ‘Protos’ de la Ribera de Duero y el blanco
de Nieva Pie Franco, de viñas centenarias. Todo ello servido en la
habitación y aderezado con Möet Chandon y un buen envejecido whisky
Jack Daniel.
El cochinillo asado ha sido la atracción gastronómica
más poderosa. En el templo del cochinillo, donde Cándido inventó la
forma de partirlo con el plato, los escritores han dejado firmas y
arrancado fotos junto al Acueducto.
El filósofo Andrés Sorell buscó el refugio de Casa Duque
para saborear el asado. Hasta El Narizotas se fue a probar los platos
típicos y menos conocidos, Juan Cruz.
A José María Ruiz, le han visitado varios de los autores.
Luis Mateo Díez, José María Merino, Juan Pedro Aparicio, el poeta
Felix Grande y el nuevo director del Instituto Cervantes en Nueva
York, Eduardo Lago, último premio Nadal. La experiencia del Hay ha
hecho que José María incluya en su carta un nuevo postre bautizado
con el |

La gente aguarda para ver en el Templete
de la Plaza Mayor la exposición ‘Segovia en 3D’.
/ REPORTAJE GRÁFICO: FERNANDO PEÑALOSA |
nombre del festival.
Las nuevas porciones ‘Hay’ de tarta ponche, con mazapán y yema tostada,
improvisadas uno de los días para comer el bocado de pié «gustaron
tanto que como homenaje al festival, se quedan en la carta», apunta
Ruiz.
Su doble condición de restaurador y bodeguero ha hecho
que algunos de los literatos hayan logrado algunas botellas de el
Pago de Carraovejas, agotado hasta nueva cosecha.
Ha habido menús para todos los gustos. Al ‘clásico’
de la cena organizada en Las Sirenas por la Asociación Nacional
de Editores, a base de jamón con melón, ternera asada con panaché
de verduras y flan, se suman platos de la nueva cocina: carpaccio
de solomillo con parmesano y pluma de cerdo ibérico con mojo, servidos
por El Divino, del ‘Nariz de Oro’, Lucio del Campo, encargado del
coctel de la inauguración del festival en el Alcázar y de una comida
a los pies del farallón del Romeral de San Marcos.
Abundan en las comidas-aperitivos las brochetas y banderillas
para comodidad sobre la marcha.
La ministra de Cultura, Carmen Calvo, alababa las brochetas
de cordero deshuesado y relleno de orejones, al tiempo que Ian Gibson
se entregaba, rendido, a la veta del jamón de Guijuelo. Otro de
los entrantes estrella han sido las endivias con roquefort y las
banderillas de queso fresco de Burgos con frambuesa . Y para sorpresa
del cónclave literario, el cochinillo también se come de aperitivo,
servido en tacos pequeños.
Los tés han sido la bebida principal junto con el Solán
de Cabras. Twinings ingleses de tres clases: rojo (el más demandado),
negro y el Aerl grey’, aromatizado con bergamota han ganado la partida
a la cerveza.
Aunque como decía el ex batería del grupo Génesis y
escritor Chris Stewart (autor de ‘Entre Limones’), «lo mejor de
España y de Segovia es el tapeo: caña y pincho es una unión perfecta»,
defiende el artista que, «por eso», decidió instalar su vida en
un cortijo de Las Alpujarras.
Los soportales de la Plaza Mayor y bares adyacentes
han servido de refugio gastronómico entre las casi cuarenta citas
literarias.
«La gastronomía española no se acaba nunca», repetía
el ideólogo del Hay, Peter Florence, amante de los vinos tintos
y estudioso de las denominaciones de origen de Castilla y León.
El historiador del arte y autor de ‘El Guernica’, Gijs van Hensbergen,
ha servido de introductor culinario a la pléyade de escritores ingleses
que, gracias a su veteranía por España (tiene casa en el pequeño
pueblo segoviano de Arevalillo de Cega), conocen los entresijos
gastronómicos de la tierra.
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