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| ALIMENTOS
DE CALIDAD |
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FARINATO DE CIUDAD RODRIGO
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| La Junta de
Castilla y León acaba de respaldar con una Marca de Calidad
el proceso productivo del Farinato de Ciudad Rodrigo |
De embutido
de los pobres a rico manjar
JOSÉ MANUEL BLANCO |
Los
libros de historia no recogen el origen del farinato de Ciudad Rodrigo
pero confirman que durante el asedio de los franceses a Miróbriga,
sus habitantes se alimentaban con un producto hecho a base de grasa
de cerdo, pan duro y cebolla. Siglos después, ese rudo alimento se
ha
convertido en un rico manjar que hay que probar, al menos, una vez
en la vida.
Puede que los ingredientes sean los mismos que hace siglos,
seguro que las características de la comarca de Ciudad Rodrigo son
similares a las de antaño, pero de aquella bomba de sabor y calorías,
al farinato actual hay años luz. El farinato ha evolucionado y ha
pasado de ser el embutido de los pobres a convertirse en un rico manjar
que pocos conocen más allá de las fronteras de Salamanca.
La historia sirve para resaltar la importancia del farinato,
que incluso da nombre a los habitantes de Ciudad Rodrigo, pero el
futuro de este producto comenzó a escribirse hace tres años, cuando
se constituyó la Asociación de Industrias Cárnicas de
Ciudad Rodrigo y comarca, dentro de Afecir.
A partir de ese momento,se iniciaron los trabajos para
conseguir un reconocimiento al farinato, como «producto único de la
zona,que nace aquí y que es el único sitio de España donde se puede
encontrar», según explica Carmen María Solano, presidenta dela Asociación. |
Con la ayuda de una
empresa especializada, comenzaron a realizarse estudios que demostraran
que el farinato de Ciudad Rodrigo es diferente, es único y peculiar.
Se analizaron las características ambientales de la comarca, la influencia
de la lluvia, la incidencia de los aires en la curación, la frescura
que otorga el río Águeda y otros detalles que colaboran
para hacer al farinato mirobrigense un lujo para el paladar.
Al mismo tiempo, las cinco empresas que fabrican habitualmente
farinato y otras dos que lo producen de forma esporádica, elaboraron
un reglamento para definir su proceso de creación con el objetivo
de darle una mayor homogeneidad al producto y al mismo tiempo lograr
un sabor más suave y agradable para el paladar.
El farinato mirobrigense consta de grasa de cerdo, cuya
presencia oscila entre un 20 y 35 por ciento del producto final; un
porcentaje similar de pan duro remojado en agua, cebollas, especias,
pimientos, anises y un chorrito de aguardiente. Algunos empresarios
incorporan panceta para darle más consistencia a la masay otros optan
por el harina.
Finalmente, la Junta reconoció hace un par de semanas,
que el farinato de Ciudad Rodrigo es distinto, es rico, sabroso, con
un aroma especial y sobre todo,de calidad. |

Pieza de farinato de Ciudad Rodrigo
que ya cuenta con una Marca de Garantía. / REPORTAJE GRÁFICO:
ENRIQUE CARRASCAL |
Carmen
María Solano asegura que es distinto porque «aunque cada maestrillo
tiene su librillo», ellos sólo utilizan «grasa de cerdo ibérico, especias
diferentes, el pan es de leña de horno de encina y el proceso de curación
es natural, apoyado por un clima diferente por la cercanía de la sierra
y el punto de humedad que ofrece tener el río al lado».
A partir de ahora, con la Marca de Calidad conseguida,
estos empresarios esperan aumentar la producción y poder realizar
una promoción por ferias y salones de gastronomía de un producto que
«no conocen en otras provincias», según afirma Carmen María Solano.
Los empresarios de Ciudad Rodrigo aseguran que el reconocimiento
es «para el farinato oriundo de la comarca pero la Marca de Calidad
va a beneficiar a todos», en referencia a otras empresas salmantinas
que también lo fabrican, a los hosteleros e incluso a otros empresarios
cárnicos que «puede que a partir de ahora también decidan comenzar
a comercializarlo. En nuestra Asociación somos catorce empresas y
sólo siete estamos vinculadas al farinato pero ojalá que pronto
seamos las catorce no se abran más empresas, porque también
servirá para crear empleo», según Carmen María Solano.
De momento, las siete empresas mirobrigenses fabrican
cada año unos doscientos mil kilos de farinato y tras recibir la Marca
de Calidad esperan «multiplicar a medio plazo esas cifras, aunque
tampoco nos marcamos plazos, ni cifras», según Solano.
El farinato de Ciudad Rodrigo necesita unos quince días
para su curación y a partir de entonces, los empresarios garantizan
que conserva todas sus virtudes durante seis meses en condiciones
normales e incluso,un año si se adquiere envasado al vacío.
Visitar Ciudad Rodrigo y no probar su farinato es un error
que no puede cometer el visitante. Lo típico, lo tradicional, es comer
un huevo con farinato pero este manjar ofrece otras muchas posibilidades
en la cocina. El revuelto de farinato o la sartén de huevos rotos
con patatas y farinato, son dos de los pinchos quemas tirón están
teniendo en los bares durante la celebración de Las Edades del Hombre.
La nueva cocina tampoco es ajena a este manjar. Así, en
Parador de Ciudad Rodrigo ya ofrece la paletilla de cordero rellena
de frutos secos y farinato o el bacalao con salsa de farinato. En
incluso, se puede comer extendido sobre el pan, al estilo del paté.
Por ese motivo, los hosteleros de Miróbriga ya trabajan en la elaboración
de un recetario basado en el farinato, que será presentado en los
próximas semanas.
La celebración de las Edades del Hombre en Ciudad Rodrigo
está significando un punto de inflexión en el consumo de farinato.
Los turistas, más de 400.000 a falta de cinco semanas para
el cierre, están aceptando muy bien los platos vinculados con el farinato
pero también están adquiriéndolo envasado al vació para consumirlo
en su casa. Incluso algunos clientes ya han empezado a realizar pedidos
a domicilio.
Durante años, Ciudad Rodrigo y el farinato han conquistado
corazones y paladares cogidos de la mano. A partir de ahora, lo harán
desde la atalaya de la calidad.
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