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| TURISMO RURAL |
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ARTESANOS ALIMENTARIOS DE
CASTILLA Y LEÓN
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de los vinos de Toro con las carnes, la miel y los lácteos
de la región evidencia que cualquier combinación es posible |
Todo vale
con tal de que a uno le guste
JOSÉ LUIS CABRERO
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El
maridaje es la palabra de moda en los ambientes gastronómicos. Las
nuevas tendencias proponen derribar los viejos estereotipos: el vino
tinto con las carnes rojas, los blancos con los pescados, los rosados
con las comidas más ligeras. Lo último sobre los manteles es mezclar,
romper con los complejos y experimentar con sabores y texturas en
mezclas hasta ahora casi imposibles en busca de...
... preparaciones nuevas y personales. En este contexto,
la artesanía alimentaria de la comunidad ha decidido entrar de lleno
en la experimentación apostando por el maridaje para seducir a los
paladares más exigentes a base de productos de primerísima calidad
capaces de proporcionar al comensal experiencias nuevas.
La última prueba en este sentido tuvo lugar hace unos
días en la bodega Estancia Piedra, amparada por la Denominación de
Origen Toro (Zamora). Allí, acompañando a los mejores caldos de esta
prestigiosa empresa, una pequeña representación de alimentos artesanales
de Castilla y León se combinó en mezclas, hasta la fecha, casi irreconocibles.
Expertos y simples aficionados, con la tutela del consejero
de Agricultura, José Valín, que hizo las veces
de invitado de honor y al mismo
tiempo de avezado catador, probaron
a terminar con viejos mitos. Lo
hicieron bajo la dirección del restaurador
leonés Carlos Cidón, el veedor
del Consejo Regulador del Vino de
Toro y la portavoz de la bodega Estancia
Piedra, Inmaculada Cañivano. |
Las propuestas más
rompedoras pasaron por someter a la cata la combinación de vinos tintos
de larga crianza en barrica con mieles de brezo o chorizos charros
de untuoso gusto con verdejos veteranos.
El maridaje propuesto por la Asociación de Artesanos Alimentarios
de Castilla y León y la bodega Estancia Piedra fue toda una experiencia
para los sentidos.
Cada invitado agraciado con la posibilidad de experimentar
con las mejores materias primas de la región tuvo ante si un repertorio
formado por dos tintos, un rosado y un verdejo. Además, para acompañar
a los caldos, los participantes en esta curiosa experiencia tuvieron
en sus mesas sabrosas cecinas, chorizos y morcillas, quesos de oveja
de diferente curación y varios tipos de mieles naturales.
La sesión comenzó con los responsables del maridaje guiando
a los comensales por los extraños vericuetos actuales de la nueva
cocina y el que más y el que menos, algún reparo tuvo a la hora de
combinar dulces con tintos y recios embutidos serranos con delicados
blancos.
Al final, las palabras de la responsable de la bodega
Estancia Piedra fueron determinantes a la hora de romper ataduras
y dejar a cada comensal experimentar con la comida. Inmaculada Cañivano
dio con la clave para |

Maridaje de vinos y productos de Castilla
y León en la bodega Estancia Piedra, en Toro. / FOTO: JOSÉ
FRANCISCO GAMAZO |
explicar el fundamento
de la cata. «Se trata de probarlo todo con todo, y que cada uno
decida lo que más le gusta y cómo y con qué le gusta comerlo».
El presidente de la asociación de artesanos alimentarios,
que agrupa a 150 empresas de la comunidad, Telesforo San José, también
abogó por dejar a un lado las viejas costumbres y «dejar hablar
al gusto» de cada uno, aunque siempre aprovechando la calidad de
los productos autóctonos de Castilla y León, a los que denominó
como «caprichos para el paladar».
Durante la sesión de maridaje también se incidió en
la necesidad de establecer nuevos nexos de comunicación entre productores
artesanos y restauradores de prestigio para llevar al gran público
estas nuevas proposiciones culinarias, en las que tanto tienen que
decir los productos de calidad de la región.
Cidón habló durante la presentación del maridaje de
las «agradables sorpresas» que deparan siempre este tipo de catas
horizontales, en las que todos lo mezclan todo con todo en busca
de «nuevas armonías ». El restaurador, que definió este tipo de
catas con productos artesanos como un «acto agrícola » defendió
el regreso a los sabores primarios emanados del trabajo de agricultores
y ganaderos como los verdaderos «activadores de las papilas gustativas».
Castilla y León cuenta con alimentos artesanos de sobra
para proporcionar materia primera más que suficiente para apostar
por nuevos maridajes.
Según puso de manifiesto el consejero de Agricultura,
en la comunidad el sector alimentario artesano engloba a más de
750 empresas, que generan más de 2.500 puestos de trabajo directos.
Buena parte de esas empresas, señaló el consejero, cuenta con el
marchamo de la denominación de origen, aunque todas se distinguen
por su altísimo nivel de calidad.
La Asociación de Artesanos Alimentarios de Castilla
y León empezó a trabajar hace poco más de cuatro años.
Las experiencias para difundir los alimentos de calidad
se suceden en Castilla y León. El pasado día 30 de noviembre tuvo
lugar una cata, especializada en este caso en quesos. El restaurante
Fábula de Burgos fue el que acogió esta degustación.
La cata estuvo dirigida por Valeria Ausas Sala. En la
carta figuraron distintas especialidades, todas ellas elaboradas
con leche de oveja. Se probó de Villa San Antonio, un queso de pasta
blanda y otro curado de oveja, una torta de El Cañajeral, un queso
semicurado de oveja de la Quesería Artesanal de Mucientes, un queso
elaborado con leche de oveja pasteurizada de Santa María la Real
y, finalmente, una variedad elaborada con leche de oveja churra,
el Mostelares.
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