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| LA BODEGA |
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| BODEGAS PASCUAL (RIBERA DEL DUERO) |
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| Fundada en el año
1986, esta elaboradora intenta reflejar la modernidad sin olvidar
la elaboración tradicional con la venta de tres líneas
de vinos |
Una
bodega donde la tradición prevalece
LORETO VELÁZQUEZ
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| Su objetivo es claro:
elaborar una producción limitada – apenas alcanza las 500.000 botellas-
con ilimitados cuidados. Ubicada en pleno corazón de Ribera, la familia
Pascual lleva desde siempre dedicada en cuerpo y alma al apasionante
mundo del vino. «Ribera del Duero posee unas condiciones geoclimáticas
excepcionales para el cultivo de la vid. Y es que... |
...en esta tierra,
el clima y el suelo se combinan creando el medio ideal para que las
cepas produzcan frutos de calidad incomparable», explica el presidente
de la bodega, Enrique Pascual.
Así, desde que en el año 1986 su padre, Diodoro Pascual
fundase la bodega, las premisas no han cambiado. «Intentamos reflejar
la modernidad sin olvidar la elaboración
tradicional. Para nosotros es muy
importante no perder nuestras raíces
», sostiene. Y es que, la bodega
se asienta sobre otra histórica que
data del siglo XVI. «Es una bodega
de las de antes, con cuatro galerías
excavadas en la roca con una profundidad
de 16 metros». En ellas la
temperatura se mantiene constante
a 11ºC, el nivel ideal para la crianza
del vino en las 500 barricas bordelesas
que albergan.

Imagen de la fachada de Bodegas Pascual, ubicada en Fuentelcésped,
en la Denominación de Origen Ribera del Duero. / FOTO: LORETO
VELÁZQUEZ.
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| Guia |
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BODEGAS
PASCUAL
Año de fundación: 1987
Tel: 947 55 73 51- 91 659 11 98
Dir: 09471 Fuentelcésped (Burgos)
Web: www.bodegaspascual.com
Gerente: Enrique Pascual García
Enólogo: Antonino Izquierdo
Producción media: 400.000 kilos
Inst. vinificación: Dep. acero inox.
Barricas: 500 roble francés y amer.
Viñedo propio: 35 has.
Var.: Tempranillo
Comercialización Nac: 80%.
Exp: 20%
MARCAS COMERCIALES:
HEREDAD DE PEÑALOSA
Joven barrica. PVP: 3,60.
Crianza. PVP: 7,50.
Reserva. PVP: 13,52
CASTILDIEGO
Joven. PVP: 2,70.
Crianza. PVP: 6.
Rosado. PVP: 2,50
BURÓ
Tinto. PVP: 12,50
DIODORO
Vino de autor. PVP: 42 |
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Los resultados
no se han hecho esperar. «Nuestro esfuerzo se ha visto recompensado
con la obtención de vinos con personalidad que conjugan a la perfección
la modernidad y la tradición. En definitiva, son vinos que no dejan
indiferente a nadie; su elegancia, color y aroma son característicos
y especiales», explica.
Quizá, por ello ultiman los detalles para acondicionar
una sala de exposiciones dentro de la bodega. «Queremos que la gente
que visite nuestras instalaciones pueda observar de primera mano la
elaboración artesanal».
Así, esta bodega ribereña se une a los propósitos engendrados
en la Ruta del Vino. «Cualquier iniciativa que fomente la calidad
de Ribera del Duero como destino turístico es positiva y beneficiosa.
No debemos olvidar que el futuro de la Denominación de Origen pasa
indiscutiblemente por impulsar el turismo y para ello, las bodegas
deben implicarse para crear un ambiente apetecible; una oferta que
enganche».
La bodega, que cuenta con 35 hectáreas propias y 135 de
viñedo viejo controlado, se encuentra en el término burgalés de Fuentelcésped.
Las vides de la variedad Tinta fina o del país cuentan con una media
de edad de diez años y están plantadas en espaldera.
Todo el proceso se desarrolla en la misma bodega. «Al
ser una producción pequeña y limitada, controlamos todo el proceso
de elaboración ». Además, al tratarse de una empresa familiar, las
tareas están bien repartidas y, mientras el enólogo, Antonio Izquierdo
Moreno se encarga de la parte más técnica; los hermanos Enrique y
Félix Pascual dirigen la empresa y las ventas.
«La saturación del mercado nacional es una realidad innegable.
Hay muchos vinos, muchas bodegas y la recesión económica se refleja
en el consumo», explica. Y es que, el euribor sube, los precios en
los restaurantes se mantienen altos y el carné por puntos hace el
resto. «La exportación es una vía de escape pero no nos confundamos
porque sólo es una solución a corto plazo. Al final, también terminará
saturándose», concluye.
En su caso, la bodega exporta el 30% de su producción.
Los destinos principales son Suiza, Suecia, Dinamarca, Canadá, Estados
Unidos, México, Brasil o Puerto Rico.
Los grandes vinos no se improvisan, asegura. «Son fruto
de un proceso largo y complejo que precisa un cuidado continuo. Por
ello, nos dirigimos a un consumidor de edad media que tenga una mentalidad
abierta e inquieta y que sea capaz de disfrutar con los pequeños placeres
».
La identidad de la ribera se refleja en sus tres líneas
de vinos. En la gama más tradicional se encuentra la marca Heredad
de Peñalosa. «son nuestros vinos más conocidos. El joven roble tiene
una producción de 40.000 botellas; se trata de un vino limpio, con
aromas frutales que destaca por su gran potencial en boca», explica
Enrique. El crianza, por su parte, tiene una producción de 60.000
botellas y un precio de 7.50 en bodega. «Es un caldo muy equilibrado
con entrada grácil pero larga», subraya. Concluyen esta línea un rosado
fresco y delicado y, un reserva que conquista a quien lo prueba. «Es
un vino fino pero complejo del que sólo hacemos 30.000 botellas»,
concluye.
Otra de las grandes líneas de esta bodega adscrita a la
Denominación de Origen es Castildiego. En la actualidad se encuentran
en el mercado el joven 2005 y el crianza y reserva 2003. Su apuesta
más personal apunta a los vinos de autor. En esa gama se localiza
Buró, un vino intenso, complejo pero armonioso. El 2006 ha tenido
además un gran protagonista: Diodoro, un vino de autor, sentimental
y elegante creado en memoria del ya desaparecido fundador, Diodoro
Pascual. «Queremos que sea nuestro vino estrella, que marque tendencia.
Es un caldo muy personal, complejo franco y potente que esperamos
conquiste el nuevo mercado.
Así, superada la vendimia 2006 de forma exitosa y con
la satisfacción del trabajo bien hecho ultiman los detalles para sacar
sus nuevas añadas al mercado. «La vendimia ha traído cantidad pero
también calidad. Es cierto, que los plazos se han vuelto a adelantar
este año. Hay entendidos que aseguran que se debe al cambio climático.
Sin embargo, yo no me atrevo a afirmarlo. No se puede negar que el
tiempo ha cambiado pero hay que vendimiar en el momento justo, ni
antes ni después y eso te lo pide la vid», finaliza. |
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