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ZAMORA
Un viñedo en espaldera de la Denominación
de Origen Toro acoge el Primer Campeonato de Poda Manual de Castilla
y León
El duro arte de la poda
JOSÉ LUIS CABRERO
Cuando las duras heladas arrecian sobre los viñedos de
la región, los viticultores tienen por delante días de exigente tarea.
Cuando las cepas dormitan a la espera de tiempos mejores, llega el
momento de la poda, esa labor que determina el futuro de la cosecha
y que los entendidos en el cuidado de los viñedos consideran la piedra
angular sobre la que asentar una buena vendimia.
Podar, dicen los que saben de esto, no es cortar por cualquier
sitio las varas del viñedo. En realidad, es casi una ciencia que requiere
de mucho tiempo de práctica y que exige, además, una constante renovación
de técnicas y materiales. Para demostrar la complejidad de esta labor,
los viñedos de Hacienda Duero, en la localidad zamorana de Valdefinjas
acogieron el I Campeonato Regional de Poda Manual de Castilla y León.
Medio centenar de viticultores, la práctica totalidad
profesionales del sector, desafiaron al frío y al cronómetro para
afrontar una exigente prueba de poda. En total tuvieron cuarenta minutos
para podar, al menos, 25 cepas de un viñedo conducido en doble cordón royat. El ganador de la prueba fue
el vallisoletano Luis Manuel Gutiérrez,
seguido muy de cerca por
Adolfo Hornos, de Castilla La
Mancha e Ismael Gonzalo, de Segovia.

Uno de los participantes en el concurso regional
de poda celebrado en Zamora. / FOTOS: JOSÉ FCO. GAMAZO
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MESA DE CATA
Por David Schwarzwälder
SIGNAT IMPERIAL BRUT
ESPUMOSO GRAN RESERVA
Variedad: Macabeo, Xarel.lo, Parellada
DO: DO Cava
Bodega: Signat Escultor Llimona, s/n Alella
(Barcelona)
Teléfono: 93 540 34 00
E-mail: signat@eresmas.net
Consumo óptimo: Para Navidad
Muchos espumosos que se creen ‘grandes’ en realidad no son
más que uva fermentada con burbujas. Con la excusa de querer
producir frescor y una elegancia ligera muchos productores
se olvidan de lo esencial: presencia en boca y sabor. A este
magnífico Signat le sobra frescor aunque ya ha cumplido su
quinto año y deleita con su sutil tacto cremoso y una carga
frutal madura, sabrosa y elegante. De lo mejor que se ofrece
en la denominación.
Puntos: 16 sobre 20
CÉNIT 2004
TIERRA DEL VINO DE ZAMORA
Variedad: Tempranillo
DO: VC Tierra de Vino de Zamora
Bodega: Carretera circunvalación s/n. Villanueva
de Campeán.
Teléfono: 980 569 346
Consumo óptimo: A partir de otoño de 2007
Un vino más impresionante aún que la primera edición 2003.
Sacado de 14 parcelas (que juntas forman un pago) de entre
70 y 200 años. Bajo la tutela técnica de la enóloga neozelandesa
Amy Hopkinson se está creando un estilo entre Toro y Ribera,
entre poderío y elegancia. Todavía parece algo rugoso pero
ya deja traslucir su enorme estatura y una complejidad que
sorprende, propia de vinos menos potentes. Tierra, pólvora,
hollejo macerado, fruta negra, hojas de tabaco. Esto es sólo
el principio. A ver lo que es capaz de ofrecer dentro de un
año.
Puntos: 15,75 sobre 20
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Lo de menos,
sin embargo, fue el resultado de la prueba. Lo importante fue comprobar
el buen hacer de los viticultores de la región, que dieron una lección
magistral de poda siguiendo los criterios marcados por los organizadores,
el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León y la empresa Bahco.
La valoración del trabajo de los viticultores se realizó
de acuerdo a unas pautas muy concretas: «la distribución y la longitud
de los elementos fructíferos, la carga de poda, el tipo de corte y
su limpieza », según explicó la responsable técnica de la prueba,
María del Valle Alburquerque.
La poda es una labor compleja, pero no es difícil de aprender,
«por eso, es importante asistir a cursos y competiciones para mejorar
la técnica de poda», añade. Los viticultores consideran que el tiempo
es la mejor escuela para aprender a podar. José María Ceballos, uno
de los participantes en el concurso y profesional de una bodega de-
Rueda, considera importante «llevar muchos años podando» para saber
podar bien un viñedo. «Cada año aparecen técnicas nuevas, cada año
se puede aprender algo, pero la experiencia es fundamental ».
Las normas básicas que debe seguir cualquier viticultor
pasan, señala Ceballos, «por dejar 1,5 centímetros de vara por delante
de las yemas para proteger los brotes de las heladas». También, continúa,
«hay que dejar tres brazos, y en cada brazo dos o tres pulgares y
en cada pulgar dos o tres yemas».
La poda no es una tarea exclusivamente masculina. A pesar
de su dureza, de las largas horas en el campo, del frío y de la fuerza
que a veces se hace necesaria para cortar algunas varas especialmente
gruesas, son muchas las mujeres que podan, «por lo menos, tan bien
como los hombres», asegura Macarena Reina, que también participó en
la competición del pasado fin de semana. Rechaza, además, la idea
de que la poda es una tarea aburrida. «Cada cepa es diferente, por
eso, este trabajo es mucho más entretenido de lo que parece a simple
vista». |
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