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| ALIMENTOS
DE CALIDAD |
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ARTESANOS ALIMENTARIOS
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| En esta localidad
vallisoletana se elabora el semicurado que ganó uno de los
Cincho, además de yogures, cuajadas y queso fresco |
Para comer
bien... el queso de Mucientes
ESTHER GARROTE
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Poco
más de un año le ha hecho falta a esta empresa vallisoletana para
alzarse con el accésit al mejor queso artesano en la última edición
de los Premios Cincho. Su semicurado, con una maduración de seis meses,
ha desbancado a otros quesos que contaban con una gran solera en este
concurso,pero que a juicio de los expertos no reunían el potencial
de esta joya artesana.
Los artífices, un joven matrimonio afincado en Mucientes,
no esperaban en ningún momento ganar el premio. De hecho, «la idea
de presentar el queso fue desde el principio para pasar un buen rato»,
explica Isabel Edesa. Eso sí, «el beneficio después del premio es
enorme, se acerca mucha más gente preguntando por el queso para comprarlo»,
concluye.
‘Llegó, vió y venció’. Así fue el paso por los Cincho
del semicurado de Quesería de Mucientes. Un queso elaborado con leche
cruda de oveja extraída de una rebaño propio compuesto por 700 ovejas.
De hecho, el principal objetivo de la empresa constata la utilización
de la leche propia como materia prima para la elaboración de
todos sus productos.
Esa máxima es la que persiguen todos los componentes de
la Asociación de Artesanos Alimentarios, entre ellos esta empresa
láctea ubicada a tan solo 10 kilómetros de
Valladolid. |
La fábrica fue inaugurada
en agosto de 2005, pero no fue hasta el mes de noviembre cuando abrieron
sus puertas al público. Desde entonces y hasta ahora, Quesería de
Mucientes se ha empeñado (y lo consigue) en obtener un producto de
calidad que no se encuentre en las grandes superficies. En palabras
de Isabel, «se debe especializar la producción, diferenciar entre
queso artesano e industrial» y, sobre todo, aprovechar la situación
de que «este tipo de queserías tienen restringido el uso de elementos
químicos».
Quesería de Mucientes tiene tres empleados dentro del
negocio familiar. Entre ellos se reparten las tareas del día a día,que
no son pocas. La elaboración del queso de manera artesanal es un proceso
que requiere la máxima atención. Isabel explica detalle a detalle
cómo se distribuyen las salas dentro de la fábrica.
«El pasteurizador y fermentador forman parte de nuestras
instalaciones », comenta Isabel. «Escogemos la leche que más tiempo
lleva en ordeño porque tiene más proteínas y grasa, que le dan sabor
y consistencia al queso, además de textura y cremosidad ».
La Asociación de Artesanos Alimentarios no permite pasteurizar
el queso, porque el sabor |

Modestas instalaciones de la quesería
artesanal de Mucientes, en Valladolid. / REPORTAJE GRÁFICO:
JONATHAN GONZÁLEZ |
cambia y perdería esa
nota diferenciadora que tienen los lácteos artesanos. «No se pueden
comer antes de dos meses –según indica Isabel–, de esta manera se
evita cualquier tipo de riesgo para la salud».
Otra de las salas de la quesería son los saladeros. Esta
zona se utiliza para dar el punto exacto de sal e inhibir el desarrollo
de bacterias. Acto seguido se encuentra la cámara de secado, donde
el queso permanece 20 días antes de pasar a la cámara de conservación.
Durante el proceso de secado, el queso cría una corteza para que no
se hinche.
Dos meses como mínimo debe permanecer el queso en estado
de conservación para conseguir el punto de curación que se desea.
Normalmente el semicurado lo alcanza en cuatro meses y al curado le
hacen falta otros dos meses más. SIN CADUCIDAD
«El queso no caduca nunca», argumenta Isabel, Esta
característica es aprovechada habitualmente por los maestros queseros
artesanos que elaboran toda su producción de una vez, sin riesgo a
que se estropee en los almacenes. En el caso de Quesería
de Mucientes, todos sus productos se producen a partir de los 90.000
litros de leche que obtienen de sus ovejas. Esta cantidad se convierte
en 70.000 litros de leche, 300 yogures y cuajadas, y alrededor de
12 kilos de queso fresco a la semana.
Éste último sólo lleva en el mercado un par de meses,
pero pronto alcanzará la misma fama que su ‘compañero de cámara’,
el semicurado, del que se venden piezas tanto en la provincia como
en puntos estratégicos estratégicos como Sevilla, Santander o Burgos.
«Todavía no hemos apostado por comercializar nuestros productos en
el extranjero, aunque de momento preferimos que se conozcan en la
comarca», argumenta Isabel Edesa.
Lo que sí se han aventurado a llevar a cabo son las visitas
guiadas por la fábrica. Todo el que quiera puede concertar una cita
el fin de semana en grupos organizados de 20 o 25 personas que recorrerán
las instalaciones durante una hora y podrán degustar sus productos
al final del trayecto. Además, en el hall de la fábrica se ha preparado
una exposición de trajes regionales para que lo primero que se vea
nada más entrar sean los productos de la quesería y esta muestra tan
peculiar.
Poco a poco, pero con paso firme, Quesería de Mucientes
se abre camino en este difícil mundillo de la artesanía alimentaria.
Hoy, Isabel y Alfredo ya pueden colocar un premio entre todos sus
productos y asegurar, a todo el que compre alguna de sus joyas artesanales,
que ‘no se la darán con quesos’.
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