 |
| ALIMENTOS
DE CALIDAD |
|
REPOSTERÍA
|
|
| Arraigada tradición,
su consumo se adelanta cada vez más; la sorpresa trae suerte
a algunos y obliga a apoquinar con el importe a otros |
Afortunados
por comerse un rosco
ESTHER NEILA
|
La
tradición manda comer roscón de reyes el día 6 de enero, aunque la
leyenda dice que ese apellido ‘monárquico’ tiene más que ver con Luis
XV que con sus majestades de Oriente. Su origen es bien incierto,
pero cuentan que un 5 de enero el soberano francés cautivó
a otros mandatarios con este delicioso dulce, obra de un pastelero
de la corte...
...de origen español. Otras teorías apuntan al Imperio
Romano, cuando se ofrecían postres redondos para honrar al dios Jano.
Venga de donde venga, se trata de una de las costumbres gastronómicas
más arraigadas y divertidas de la Navidad. Masa enriquecida con huevos
y mantequilla y aromatizada con naranja, limón y agua de azahar son
los ingredientes obligados del roscón, además de la decoración a base
de frutas confitadas. La única disyuntiva es elegir entre crema o
nata, si bien las nuevas tendencias se imponen y en muchos obradores
el cliente puede personalizar su bollo ‘real’ untando otros sabores
como, por ejemplo, trufa.
Los ingredientes siempre son los mismos, pero el resultado
varía, como en casi cualquier producto, dependiendo de la calidad
de las materias primas y del mimo que se ponga en su elaboración.
Lo deseable es que estén recién horneados, pero muchos son resultado
de un proceso industrial que comenzó hace meses y llega a las estanterías
tras pasar por el congelador, caso habitual en las grandes superficies.
Lo más fiable es acudir a alguno de los confiteros artesanos
castellanos y leoneses que desde hace días trabajan con denuedo amasando
decenas de miles de roscones. Paco Hernández, de la Federación Regional
de Empresarios de Confitería, calcula que cada ciudadano comerá estos
días unos 100 gramos de roscón, que define como «el producto estrella»
del sector, porque «es lo que mejor se vende». |
Tal es el éxito de
este producto que su consumo cada vez se adelanta un poco en el calendario,
anticipación que se debe, en gran parte, a las económicas promociones
que lanzan los centros comerciales como gancho para atraer al comprador.
En una pastelería tradicional, el precio del roscón ronda los 18 euros.
Los usos también han cambiado respecto al momento del
día que se consume. Hace años, el roscón se compraba ‘hueco’ y se
dejaba en el salón de las casas la noche de Reyes para agasajar a
Melchor, Gaspar y Baltasar, que robaban un pedazo del pastel mientras
el resto se desayunaba huntado en la leche. La costumbre de tomarlo
como postre en la comida obligó a hacerlo más jugoso, de ahí que entraran
en juego la nata y la crema.
BUENA O MALA SUERTE
Pero, sin duda, lo que hace singular el roscón |

Cerca de 140 metros medía el
megaroscón que los reposteros palentinos sirvieron la semana
pasada en la Plaza Mayor. / MANUEL BRÁGIMO |
de reyes es que está
preñado con una sorpresa que ‘corona’ o ‘multa’ a quien la encuentre.
Antigüamente el objeto infiltrado era una pequeña haba seca que condenaba
al comensal a pagar el pastel, de ahí que los más avispados se tragasen
la legumbre para no apoquinar con el importe.
Actualmente, sin embargo, está más extendida la creencia
de que concede buena suerte al goloso que se tope con el regalito,
que suele ser una figura en miniatura, un llavero o un pin, entre
otras posibilidades. «Lo fundamental es que resistan al calor, estén
envueltos y sean bonitos», explica Paco Hernández. También es importante
morder con desconfianza (no sería la primera vez que alguien se parte
un diente) y no fiarse del tramo más abultado, que suele resultar
engañoso.
140 METROS DE PASTEL
Hace unos días –como cada año desde hace diez– el Ayuntamiento
de Palencia y las pastelerías locales Polo, Portillo, Solete y Viena
repartieron en la Plaza Mayor de la capital cerca de 6.500 raciones
gratuitas de un roscón de Reyes de unos 140 metros de longitud y más
de 1.300 kilos de peso, el más largo y antiguo de España.
En sus obradores se trabaja muy duro para poder satisfacer
los paladares de miles de palentinos que se dieron cita en largas
y pacientes colas para poder recibir de manos de los ediles del Consistorio
una ración de sabroso roscón.
400 kilos de harina, 100 de azúcar, 120 de frutas confitadas,
60 de mantequilla, 30 de limones y naranjas, 30 de levadura, dos de
sal, 100 litros de leche, tres de agua de azahar y cuatro de ron fueron
las cifras de este ‘megapostre’, del que resultó la cifra récor de
6.500 raciones. Además, se introdujeron en el enorme pastel alrededor
de 1.200 sorpresas en forma de figuritas de cerámica y cristal.
|
|
|
|