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| ALIMENTOS
DE CALIDAD |
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| INDUSTRIAS GASTRONÓMICAS
CASCAJARES |
| La empresa palentina aúna tradición e investigación en el desarrollo
de nuevos productos gastronómicos para la restauración más selecta |
Industrias
Cascajares inventa el T+D+I+i
BORJA DOMÍNGUEZ |
En
Industrias Gastronómicas Cascajares invierten cada año el5%de su facturación
en investigación y desarrollo. Esto, que ahora forma parte de la filosofía
esencial de la empresa, empezó siendo una necesidad. Cuando los dos
jóvenes empresarios que la crearon tuvieron que
afrontar los retos que les
proponía el mercado,
echaron mano de su imaginación...
... y empezaron a crear nuevos productos . Si al principio
se limitaban a criar capones que vendían enteros, después pasaron
a enlatarlos confitados y, cuando los clientes se lo demandaron, empezaron
a comercializar las pechugas escabechadas por un lado y los muslos
confitados por otro.
Acababan de fundar, casi sin saberlo, el departamento
de I+D+i de su empresa que hoy en día tiene en su catálogo más de
200 referencias de alimentos de calidad destinados fundamentalmente
a la más selecta hostelería.
El ingeniero agrónomo Rodrigo Ruiz es el responsable de
esta área de Cascajares que trabaja sin descanso no sólo para descubrir
nuevos productos que ofrecer a sus clientes, sino también para adecuar
los ya existentes al gusto del mercado. Cada año son entre diez y
doce los productos nuevos que se diseñan. |
Porque como reconoce
Alfonso Jiménez, gerente de Cascajares, «son los propios clientes
los que nos ayudan muchas veces a desarrollar nuevos productos». Sin
ir más lejos, Sergi Arola les preguntó qué hacían con las crestas
de los capones que vendían y al contestarle que las tiraban les dijo
que eso no podía ser, les realizó una sugerencia de elaboración y
ahora, las crestas de gallo confitadas son uno de los productos más
reconocidos de la empresa.
La diversificación ha sido otro de los pasos acertados
que ha dado Cascajares para asentarse en el mercado nacional e internacional.
Esto les ha permitido abrir un amplio abanico de posibilidades que
va desde los productos de aves hasta los de caza mayor y menor pasando
por el buey, el cordero lechal o el cerdo.
«Nuestra idea es llevar los platos que se han hecho toda
la vida en las cocinas de Castilla y León pero con un alto valor añadido»,
así explica Alfonso Jiménez lo que podría denominarse: Tradición +
Investigación + Desarrollo +
innovación y pone el ejemplo unas manitas de |

Tres empleadas en la sala de envasado
de la planta palentina de Dueñas. / REPORTAJE GRÁFICO:
BRÁGIMO |
cerdo deshuesadas rellenas
de boletus, foie y trufa. En este plato, el verdadero valor añadido
es el trabajo de quitarle el hueso a la carne y rellenarla, porque
un cocinero podría estar toda la mañana para hacer este manjar. Si
opta por pedirlo a Cascajares se puede dedicar a diseñar la salsa
que mejor le vaya al plato.
COCINA DE ENSAYOS
Claro, que para llegar a una delicia como la citada o
una tentación como el jamoncito de pularda relleno de setas y castañas
hacen falta muchas pruebas en la cocina del departamento de I+D+i.
Allí se elaboran distintas variaciones de un mismo plato, con nueces
o con almendras, con salsa de frutos rojos o con setas… hasta dar
con la combinación perfecta. Para asesorarles, Cascajares cuenta con
la colaboración de un cocinero que aporta sus ideas y prueba cada
nuevo producto para darle el toque definitivo. Así nacieron el solomillo
de buey relleno de foie e higos o el volcán hojaldrado de cordero
lechal confitado dos sugerencias que hacen la boca agua sólo con leerlas.
Porque la verdadera inversión en I+D+i está precisamente
ahí, en las horas dedicadas a diseñar nuevos platos y no tanto en
buscar los máximos adelantos en el proceso productivo, ya que éste
se hace de forma totalmente artesanal. Cada codorniz rellena de foie
se deshuesa y se prepara a mano.
Después sólo hay que esperar la acogida del producto en
los restaurantes y retocarlos una vez más si es necesario. Los milhojas
de codorniz y foie resultaron ser demasiado salados para el gusto
de los japoneses cuando se exportaron allí por primera vez. Cuando
se rebajó la sal a la mitad, llegó el éxito y el producto quedó finalmente
así no sólo para Japón, sino para todos los mercados.
Y fruto de otra ‘i’, además de la investigación y el desarrollo:
la intuición, nació el que ha sido producto estrella las pasadas Navidades
el capón deshuesado relleno de orejones de albaricoque, foie y pasas
asado en horno de leña. Envasado con mimo y entregado a domicilio
para las copiosas cenas familiares en una época en la que apetece
poco pasarse horas en la cocina. Se vendieron alrededor de 10.000
unidades.
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