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| ALIMENTOS
DE CALIDAD |
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| LA CHARRA (CIUDAD
RODRIGO, SALAMANCA) |
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que del cerdo, hasta los andares. En Salamanca, a los tradicionales
jamones, lomos o chorizos les ha salido un duro competidor: este paté
de hígado de cerdo ibérico sin aditivos |
Del cerdo
ibérico hasta el paté
JOSÉ MANUEL BLANCO |
El
paté de hígado es un alimento muy nutritivo, que aporta vitaminas
A, D, E, ácido fólico, hierro, zinc, fósforo y otros muchos beneficios
para la salud, sobre todo si es de cerdo ibérico. Al menos,
eso es lo que mantiene Ángela García, que desde hace más de
treinta años fabrica en Ciudad Rodrigo, en la provincia de Salamanca,
paté...
... con este producto del cerdo bajo la marca comercial,
La Charra.
Después de muchos avatares, la idea que tuvo hace más
de cincuenta años Benito Domínguez, un comisario de Policía que después
de estar en varios destinos decidió con su esposa, Carmen Herranz,
asentarse en Ciudad Rodrigo, se ha convertido en un producto digno
de las tiendas delicatessen.
Ángela resalta que «el paté es muy natural, no lleva ningún
aditivo, ni conservantes como se puede comprobar en la etiqueta» y
recuerda que es «un producto que al abrirlo tiene un aspecto blanquecino
por arriba, como corresponde a la grasa que tiene mientras que en
el corazón de la lata tiene un aspecto más sonrosado, aunque al minuto
se vuelva marrón, que es el color del hígado».
El paté de La Charra tiene «un sabor muy fuerte, porque
no lleva conservantes, ni aditivos. Es natural y sabe a lo que se
le echa, a hígado », afirma Ángela.
Cada lata tiene una caducidad de cinco años sin abrir
pero «una vez abierta, debe comerse antes de tres días, porque no
lleva conservantes. Después adquiere oxidantes y no debería consumirse».
El paté La Charra se fabrica entre los meses de noviembre y finales
de febrero, que es el periodo en los que hay un mayor sacrificio de
cerdos ibéricos. Sanidad le tiene asignado un matadero, que es el
único del que pueden surtirse.
Durante esos meses, el trabajo es intenso para tener suficiente
mercancía en stock.
La celebración de la pasada edición de la muestra de arte
sacro de Las Edades del Hombre dejó el almacén de La Charra vació,
evidenciando la gran aceptación que tiene el producto entre los consumidores. |
El paté La Charra
se vende en formato de 100 y 200 gramos, enlatado en cajetillas de
hojalata y en la tapadera lleva grabado la fecha de fabricación y
lote.
La producción media de la planta son unos 2.000 envases
diarios, dependiendo del tamaño de la lata. La mayor comercialización
es en formato 100 gramos, de las que este año se han fabricado más
de 130.000 latas y eso que todavía no ha finalizado la temporada.
De cada hígado de cerdo ibérico suele salir entre 30 y 35 latas de
100 gramos.
El proceso de elaboración es artesanal. Una vez que llega
el hígado a la fábrica, lo primero es quitarle «toda la grasa que
trae. Después, limpio se pica, se trocea, se mezcla con tocino de
ibérico y se le echa los componentes, como es el vino, la sal, especias
como pimienta, nuez moscada y se cierra la lata, que lleva en el fondo
la fecha de elaboración y el lote de preparación».
Una vez sellada la lata, se lava para limpiar los posibles
restos que se hayan expulsado al |

Tras su esterilización al baño
maría, se procede al etiquetado de las latas. |
cerrarla. A continuación,
las latas se esterilizan al baño maría durante tres horas. Tras dejarlas
enfriar, cada lata es limpiada y se le coloca de forma manual la etiqueta
y lista para empaquetarse y venderse.
Ángela recomienda que el paté repose en la lata cerrada
al menos un mes y asegura que «cuando mejor está es de un año para
otro. Bien asentado, como el jamón o el chorizo».
El precio de 100 gramos de paté La Charra en fábrica es
de 0,70 euros mientras que la lata de 200 gramos cuesta 1,30 euros
más IVA para almacenistas y comerciantes. Después, en tienda, Ángela
asegura que el precio es muy variado y «lo incrementan, desde muy
poquito a una clavada». «En Madrid tengo tiendas donde la lata grande
está a 3,50 euros y en algunos hipermercados de Salamanca he visto
la lata de 100 gramos a 2,90 euros», detalla.
El paté de Ciudad Rodrigo se puede encontrar «en toda
España. La lata grande, lo más lejos que ha llegado es Filipinas.
Este año me lo han pedido para Japón y otra vez para Filipinas, pero
Sanidad exige un registro sanitario especial para la exportación a
países fuera de la Unión Europea y no estoy dispuesta a pagar un dineral
por otro registro sanitario», asegura Ángela.
Esta empresaria afirma que el paté La Charra es «degustado
por bocas muy especiales. El Rey lo consume, los Príncipes también
lo comen en un restaurante de Madrid y los ministros también lo han
consumido este año, porque en la cesta de navidad había una lata de
200 gramos. Además, los médicos también lo consumen mucho. Incluso
se le manda al Hospital Ramón y Cajal de Madrid », subraya.
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