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La quesería
Campos Góticos de Villerías de Campos elabora sus productos
con la leche de su
propia explotación ganadera |
Tradición
quesera desde la oveja al plato
BORJA DOMÍNGUEZ
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| La
entrada de la quesería Campos Góticos está presidida por una foto
de Antonio Paramio, padre de los propietarios, pastoreando ovejas
en el año 1946. Con ésto casino haría falta hablar más de la tradición
de la que puede presumir esta familia de Villerías de Campos, en
la provincia de Palencia, que tiene a gala elaborar productos artesanales
con una materia prima de la mejor calidad. Esta afirmación...
... la hace Mariano Paramio y no precisamente
a la ligera. La leche con que fabrican sus quesos procede de las
ovejas de su propia explotación a las que someten a los más modernos
y exhaustivos controles de calidad. Mariano y sus hermanos
Marcelo y Fernando heredaron los rebaños de sus padres y pronto
vieron que la única viabilidad posible a esta forma de vida era
montando una fábrica de quesos. Así que, en 1994 aprovechando las
subvenciones de los primeros fondos Leader dieron vida a su proyecto
sabiendo que hacer un producto artesanal y de calidad era la única
forma que tenían de hacerse un hueco en el mercado.
El trabajo dio pronto sus frutos y ese mismo año consiguieron
el premio al mejor queso artesanal de oveja de Europa en el I Salón
Europeo de Productos Artesanales que se celebró en Lérida. «Nuestra
madre había hecho quesos toda la vida para venderlos en el mercado
de Villalón, pero en 1968 tuvo que dejarlo por la normativa sanitaria
»·, explica Mariano. Ese saber no se perdió y los hermanos Paramio
lo aplicaron a su nueva empresa. Pronto realizaron cursos de elaboración
y manipulación de productos lácteos que les permitieron cambiar
la sabiduría popular por los indicadores de ph.
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Actualmente, la explotación
cuenta con 1.300 ovejas de raza churra avaladas por ANCHE, la Asociación
Nacional de Criadores de Ganado Ovino de Raza Churra. Junto a la máquina
de ordeñar, tienen un ordenador en el que se puede encontrar con un
solo golpe de ratón toda la información sobre cada una de las ovejas
de la explotación: su producción lechera, cuántas veces ha sido madre,
qué se hizo con sus crías, si vendieron para lechazo o se quedaron
como sementales… Por eso, en Campos Góticos pueden garantizar la calidad
de su materia prima, que es la base de la calidad del producto final.
CIRCUITO CERRADO
«Esto es lo más importante», asegura Mariano al entrar
en la sala de ordeño. Se refiere a que la leche circula siempre por
un circuito cerrado que impide cualquier tipo de contaminación bacteriológica
aerobia. De la ubre de la oveja va directamente al tanque de frío
y de ahí, a la cuba de cuajar.
En Campos Góticos mantienen dos pasos del proceso como
se han hecho toda la vida, el llenado a mano de los moldes y la utilización
del paño. Por eso es una quesería tradicional. Tras dos o tres
horas en la prensa, los quesos pasan entre un día y dos en salmuera
antes de ser |

Mariano Paramio muestra cómo
se hace una ficha de seguimiento de cada oveja. |
llevados a las cámaras
frigoríficas para su maduración. El semicurado estará en ellas
90 días, el curado entre seis y siete meses y el añejo entre diez
y once.
El resultado son unos quesos con un sabor «intenso», según
asegura Mariano que matiza que eso es lo que le dicen los que lo prueban,
que sabe más a queso que otros. Aunque tiene medio centenar de clientes
con los que distribuye sus productos por tiendas especializadas de
toda España, aún sigue vendiendo más de la mitad de su producción
directamente en la explotación. Son muchos los viajeros que pasan
por esa carretera y que un día pararon ante la llamada de «Quesos
Artesanales, venta directa en fábrica». Desde entonces siempre repiten.
Ahora, Campos góticos se ha lanzado a la aventura de la
exportación y sus quesos se pueden degustar en Holanda o Japón, hasta
allí llegan estos manjares etiquetados con un grabado en el que aparecen
un palomar, dos ovejas, una mesa, una prensa y dos espigas, porque
como dice Mariano, «el que compra uno de nuestros quesos se lleva
un poco de esta tierra».
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