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ZARATÁN |
| Las salchichas son sólo el germen de esta
innovadora empresa transformadora con 40
años de trayectoria que ahora lanza una gama
de preparados ibéricos y de cerdo blanco |
Una ristra
con mucho más que salchichas
ESTHER NEILA
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| Tuvo
que ser en Zaratán, cuna de las famosas salchichas, donde la familia
Huerta comenzó a amasar y embutir tripas de cerdo. En el centro
de este pueblo vallisoletano estuvo ubicado su negocio durante casi
tres décadas hasta que las instalaciones se quedaron pequeñas. La
expansión llevó su centro productivo, primero, hasta el polígono
San Cristóbal, y luego, a Mercaolid, con motivo de una segunda ampliación
que hace año y medio absorbió un millón de euros. En ambas plantas
actualmente procesan, envasan y etiquetan una interminable ristra
de productos...
... con la que están presentes en el 80% de las
carnicerías de Valladolid, en buena parte de las provincias limítrofes
y en todas las grandes superficies comerciales. Morcillas, chorizos,
jijas, cinta, costilla, panceta... También comercializan productos
empanados, cocidos y cocinados. El próximo lanzamiento: una línea
de ibéricos y de cerdo blanco envasados en aceite de oliva.
Pese a esa constante innovación, de sus inicios mantienen
inalterados los métodos. Aun «conservando la tradición y la artesanía»,
dice el director, Javier Manchado, constantemente dotan las instalaciones
de moderna maquinaria. «La base se mantiene igual», agrega mientras
señala con orgullo la nueva envasadora al vacío en gas. «Reduce
el oxígeno e inyecta un gas inerte que evita la proliferación de
gérmenes y bacterias, para que llegue al consumidor en óptimas condiciones
», explica.
En su afán por adaptarse a la cambiante demanda, hace
año y medio lanzaron una línea de productos de tercera gama, es
decir, empanados, cocidos, cocinados y precocinados, que venden
con la marca Fuente Coré. Con esta etiqueta, el consumidor puede
encontrar callos de ternera, oreja, morro, lomo, chuleta y lomo
de Sajonia, codillo cocido en salmuera, costilla y jamón asado,
san jacobos, croquetas de jamón, pimientos rellenos de carne y leche
frita, todo ello preparado y listo (o casi) para servir.
En este sentido, su próximo desembarco serán dos líneas
de productos envasados en grandes tarros de cristal. La primera
de ellas, con cerdo blanco como materia prima, integra salchichas
al vino, chorizos a la sidra y lomo en aceite. La otra, consta de
los mismos preparados pero, en este caso, procedentes de cerdo ibérico
y conservados en aceite de oliva, que pronto se instalarán en las
estanterías de los establecimientos gourmet. En ambos casos, debutarán
en el mercado en el mes de octubre.
Pese a tanta innovación alimentaria, sus productos estrella,
los que siguen teniendo mayor aceptación, son las salchichas y las
morcillas (venden 20.000 kilos al mes de cada producto).
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Lo que no hay en sus
instalaciones son salas de despiece, ya que la materia prima procede
de ganaderos de la Comunidad, que suministran la carne a sus plantas.
Preguntados por el secreto de tan aplaudidas salchichas,
rehúsan contestar alegando que se trata de una fórmula celosamente
reservada, aunque aportan algunas pistas: las proporciones de los
ingredientes (pimentón, sal, ajo, tripa natural de cerdo y especias
naturales) y el exhaustivo proceso de calidad que lleva su producción,
como escrupulosos controles sanitarios o la conservación total de
la cadena de frío.
La mudanza desde Zaratán a Valladolid capital también
supuso la fundación de otra sociedad, ambas integradas en el mismo
grupo cárnico y capitaneadas por Javier Manchado y socios como Gerardo
Huerta, hijo de los fundadores.
En Mercaolid desarrollan la elaboración y envasado de
productos frescos (que copan un tercio de la facturación anual), mientras
que la fábrica del polígono San Cristóbal está dedicada a la transformación
cárnica, es decir, que de allí salen los productos preparados y cocinados.
Ambas, juntas, ocupan 2.000 metros cuadrados.
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Dos trabajadoras embuten la carne para
hacer chorizo criollo. |
La facturación
global de sus dos centros productivos, donde la plantilla asciende
a 35 trabajadores, ronda 5 millones de euros anuales.
Mayoritariamente en Valladolid, sus productos, a granel
o envasados, también se distribuyen en Palencia y Salamanca. Además,
suministran a las más importantes cadenas comerciales (El Corte Inglés,
Mercadona, Grupo Árbol, Eroski y Carrefour), de modo que sus elaborados
cárnicos traspasan las fronteras de Castilla y León y se venden también
en Extremadura, Asturias, Cantabria y la Comunidad de Madrid. Para
estas grandes firmas etiquetan los envases con los códigos de barra
correspondientes y el precio de venta al público de cada cadena, es
decir, que salen de la planta listos para ocupar los lineales.
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