Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
  PORTILLO (VALLADOLID)  

 Sus peldaños ascienden la torre del homenaje, donde penó Álvaro de Luna, y bajan al fondo de un pozo perforado en mitad del patio del castillo. En total, suman 229 y resumen el giro de una villa vigía que supo colonizar el aprovechamiento de El Raso y su cíngulo pinariego

 Los pasos del caracol

ERNESTO ESCAPA
 La llanada que domina el espigón de la villa se conoce como el Raso de Portillo, una zona húmeda generosa en pastos y salpicada de charcas salinas estacionales. De los dieciocho núcleos fundacionales de su territorio sólo aguanta media docena. Un manuscrito antiguo pondera la abundancia de yerbas de El Raso,‘ en que se crían muchos y muy feroces toros...

  ... bien conocidos en todo el reino por su ligereza y bravura, que aunque de poco tamaño los hace codiciar de todas partes para las diversiones públicas, en especial para las de a caballo’.
  Entallada entre comunidades con más empuje, la Tierra de Portillo tuvo que defenderse de acosos fronterizos, especialmente de Valladolid, siempre tentada de rebasar la frontera natural del Duero. En 1325 la capital engulló en su jurisdicción a Portillo con las aldeas de su terrazgo. Liberada de aquel apresamiento, la villa fortificada tendría una existencia de señorío, pasando por diferentes dominios hasta integrarse en las posesiones del Conde de Benavente.
  El nombre de Portillo remite a su función estratégica en el control de este paso natural. Aupado sobre un cerro alargado, su emplazamiento lo convierte en mirador del raso y su cíngulo pinariego. Fue castro indígena, luego romanizado y repoblado a fines del siglo XI. Ya en el doce tuvo un fuero del que no queda más constancia que su anulación por Alfonso X para darle carta real. Conquistado por Alfonso V de Portugal en la guerra de sucesión entre la Beltraneja y los Reyes Católicos, lo recobró enseguida el Conde de Benavente.

    Fortaleza de Portillo que vigila desde un espigón del páramo los caminos y pastos de la llanada.
  El siglo dieciséis fue su época de esplendor. Las murallas aprovechan la orografía del cerro y abrigan dentro de la fortaleza los seis barrios que corresponden a sus antiguas parroquias: Santa María, San Esteban, San Miguel, San Salvador, San Juan y San Sebastián. Conserva restos de la cerca medieval y mantiene en pie el postigo de Excuevas, una torre albarrana adornada de escudos y con remate de almenas y matacanes. Varias casas blasonadas salpican su callejero. A la plaza Mayor asoma la fachada de la antigua iglesia de San Esteban. El acceso al recinto de la plaza lo engalana un triple arco barroco de ladrillo, construido en el siglo dieciocho, que asienta el vuelo de sus curvas y contracurvas sobre pilares de piedra.
  La antigua iglesia de San Juan es un edificio del dieciséis con arreglos barrocos que conserva vestigios góticos y un par de portadas visibles y otra ciega. Sus naves sin culto las ocupó el casino y acogen al bar la Sacristía. La iglesia de Santa María alberga buenas colecciones de pintura y escultura, en las que sobresalen la tabla de la Visitación, una Piedad del taller de Juni y la Virgen gótica que preside el retablo. El camarín adosado a su cabecera se decora con pinturas barrocas al fresco que representan escenas de la vida de la Virgen.

  Guia  

 CÓMO LLEGAR
Portillo y Arrabal se encuentran a mitad de camino entre Valladolid y Cuéllar, bordeadas por la N-601, en proceso de desdoblamiento.
  DÓNDE COMER
En Portillo, El Balcón de Castilla (983 556 855), Las Arenas (983 556 204) y Los Arcos (983 556 025). En Arrabal, Quevedo (983 556 454). En Campaspero, restaurante Mannix (983 698 006).
 DE COMPRAS
Portillo mantiene una acreditada tradición artesanal de alfareros y reposteros.
TURISMO RURAL

En Santiago del Arroyo, El Callejón del Bote ( 983 697 164). En La Parrilla, El Aral 657 827 798. En Montemayor de Pililla, El Camino ( 983 358 620), El Rincón de la Morena( 639 928 222) y Los Abuelos ( 983 694 392). En Torrescárcela, La Almuerza (983 394 721). En Valdestillas, El Rincón (658 912 333) y Pablos(983 717 481).


Arco de la muralla.
  Actualmente el castillo es propiedad de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, por donación del científico exiliado Pío del Río Hortega (1882-1945), quien lo adquirió para evitar su desmantelamiento. La fortaleza tiene dos recintos, separados por un pasillo. La barbacana, con muro almenado, tres puertas con matacanes y cubos en las esquinas, corresponde al dominio de los Condes de Benavente, que también mandaron construir el foso, los palacios del patio y el pozo del agua y de las torturas. El recinto interior, más crecido, acoge la torre del homenaje y en ella la estancia gótica donde penó Álvaro de Luna, Condestable de Castilla y valido del rey, antes de ser conducido al patíbulo de Valladolid, en 1453.
  Casado con una Pimentel (la ‘triste condesa’ de Arenas de San Pedro, recluida en aquel castillo tras su muerte), Luna se mostró partidario de fortalecer el poder regio, lo que le enfrentó con las aspiraciones de la nobleza. A pesar de su relación íntima con el monarca Juan II, que dio pábulo al chismorreo, padeció varios destierros de la corte. Y eso que el 19 de mayo de 1445 Álvaro de Luna, auxiliado por las milicias concejiles y unos pocos nobles, había logrado el triunfo para el bando realista en la Batalla de Olmedo frente a los Infantes de Aragón, a quienes secundaban el Almirante de Castilla, el Conde de Benavente y la nobleza de postín.
  EL SALUDO DEL PELÍCANO
  A raíz de la muerte de don Álvaro, se desató la codicia de su tesoro, cuya búsqueda por este y otros recintos encabezó el rey Juan II, seguido por un tropel ávido de encontrar los baúles de su imaginaria riqueza. El patio de armas conserva una hilera de arcos desnudos correspondientes a los aposentos palaciegos, que ocuparon tres pandas con sus galerías. En el centro se abre el pozo que recoge el agua a treinta metros de profundidad. Un caracol de 113 peldaños desciende en espiral hasta el fondo, dejando a la vista tres mazmorras escalonadas, que pudieron ser calabozos o fresqueras para conservar los alimentos.
  A los pies del cerro fortificado fue creciendo Arrabal de Portillo, que ocupó el solar del antiguo Reoyo. Liberado del tránsito de la carretera de Segovia, concentra los servicios y buena parte de la pujante actividad artesanal de alfareros y reposteros. A un kilómetro de Arrabal, en dirección a Santiago del Arroyo, se encuentra la Fuensanta, un caño que bautizó al convento de Agustinos desaparecido con la desamortización.
  A la entrada desde Valladolid recibe al viajero la cruz gótica del Pelícano y más adelante el humilladero. La iglesia de San Juan Evangelista es un templo de salón con tres naves cubiertas a la misma altura. La portada principal es renacentista, lo mismo que el retablo mayor, que se atribuye al escultor Francisco Giralte. La ermita del Ecce Homo es barroca. En un retablo lateral muestra el cuadro que recrea el popular milagro de las ranas. Después de su fechoría, los ladrones arrojaron las sagradas formas a una charca cercana y, al pasar por allí de mañana, el cura observó que los batracios llamaban su atención croando con las hostias en la boca.

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