Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
  BEZANA (BURGOS)  
 En la caída del puerto, el cobijo y la magia de las hayas reparan los quebrantos del viajero, que ha transitado el páramo desabrigado de la Escampada entre testimonios bélicos
 El hayedo de Carrales
ERNESTO ESCAPA
 

  Desde Quintanilla-Escalada, donde la carretera nacional abandona los quiebros fluviales para remontar el páramo que corona el Puerto de Carrales, el paisaje se transforma y dosifica sus impactos, para dar tiempo a que el viajero pueda digerir el deslumbramiento de los cañones del Rudrón y el Ebro, que acaba de abandonar. Enseguida, un ramal ofrece a la izquierda seguir los pasos del Ebro por la entalladura de Escalada, cuyo nombre no significa lo que a primera vista parece, sino ‘tierra de escalios’, que designa las roturaciones que hicieron los repobladores.
  Perdida en el fondo del valle, no es extraño que ahora la gente interprete la toponimia como escalera para abandonar el pozo. En su entorno, los acantilados se suavizan con el tapiz de una vegetación tupida y generosa, que muestra la capacidad de recuperación de la naturaleza. Según los expertos, después de las roturaciones del valle que llevaron a cabo los primeros foramontanos, vinieron las talas de su frondoso hayedo, para sacar buenos rodales con los que construir barcos en las atarazanas. Detrás de Escalada, vienen las emes, unas curvas endiabladas que depositan al viajero al pie de la cascada.
  Pero hoy toca prescindir de tales reclamos y remontar el páramo, buscando los hayedos de la umbría del puerto. Al poco, un nuevo desvío, esta vez a la derecha, anuncia Pesquera, en el Valle de Zamanzas, que es lanzadera hacia la soledad blasonada de Cortiguera y hacia los eremitorios de Manzanedo, siguiendo el avance del Ebro. El reclamo se repite un par de veces, a la altura de Gallejones y Arreba.
  El páramo de Carrales fue escenario de terribles combates durante la guerra civil. De aquella ferocidad dan testimonio los muros horadados a balazos del campanario de la iglesia de Barrio de Bricia o la destrucción de pueblos enteros, como Torres de Arriba, arrasado por las bombas. En otros lugares, como sucede en Virtus, se conservan los refugios antiaéreos a escasos metros de las casas. Son cuevas excavadas en un talud arenisco que ya en tiempos de paz aprovechaban las mujeres para sentarse a tejer y hacer tertulia.
  Los vecinos de Virtus fueron finalmente evacuados, lo mismo que los de Castrillo de Bezana, que antes habían pasado varios días con sus noches ocultos en la cueva de la Cencerrada. Tampoco faltan, a la vista de la carretera, sucesivos monumentos bélicos, construidos después de la guerra por los vencedores. En el Escudo está la pirámide de los italianos y en la Escampada, a ambos lados del asfalto, el monolito de Falange y la gran mole alada de mármol, diseñada como un águila gigantesca que quedó sin rematar.
  El impulsor de este monumento fue el general Sagardía, que ya en la posguerra se convirtió en contertulio fiel de don Pío Baroja, a quien entretenía con sus disparatadas teorías nucleares y con fantasiosas conjuras de mesa camilla. El paseo por el interior del hayedo de Carrales ayuda a disolver el malestar que provoca la evidencia, unas veces monumental y otras ruinosa, de aquella pesadilla. Ya se sabe que el hayedo es la catedral del bosque y similar es su capacidad de seducir con una atmósfera mágica.

GUIA  
 COMO LLEGAR
Torres de Abajo se encuentra en Valdebezana y se accede por un desvío de la nacional 623, indicado junto al puerto de Carrales.

 PUNTO DE PARTIDA
 La vertiente umbría del puertode Carrales aparece cubierta de hayedos, que adornan la pendiente de Valdebezana, entre Quintanilla de San Román, Bezana y Torres de Abajo y los collados. Pero la ruta más recomendable para descubrir el hayedo de Carrales es la señalizada con el número 19 en la red de senderos de lasMerindades. Parte de la carretera local a Torres de Abajo y está bien indicada a su derecha.
 RECORRIDO
 La pista forestal que sigue la senda asciende por el interior del hayedo de Carrales hasta coronar un collado que ofrece magníficas vistas panorámicas del valle de Valdebezana.

El águila de la Escampada. Senda de Carrales.
Perfil del monumento. Caserío de Escalada.
La distancia, entre ida y vuelta,suma4,1 km y no presenta mayores dificultades.Se pasea cómodamente en hora y media.
 TURISMO RURAL
En Bezana, La Toba I y II (947 243 231). En Soncillo, Molino de Luna (947 153 128). En Santa Gadea del Alfoz, Casa Druna(942 773 294) y Rincón de Gadea (942 773 312).
 COMER
En Cilleruelo de Bezana, Hijedo (947 154 214). En Cabañas de Virtus, Camino de Burgos (947 154 273). En Virtus, Balneario de Corconte (947 154 281). En Soncillo, Izmar (947 153 744).

     
  

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