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  GARRAPIÑADAS DE BRIVIESCA
 Casi 100.000 kilos de almendras garrapiñadas salen cada año de Briviesca, donde aún perviven dos productores artesanos, Barriocanal y Sarralde

 Almendras, agua, azúcar y artesanía
ISABEL LAVÍN

Almendras, agua y azúcar. Estos simples ingredientes son los necesarios para hacer almendras garrapiñadas. Este producto típico de la Bureba y, en especial, del municipio de Briviesca que tiene una producción de 90.000 kilos anuales y se ha convertido en un referente entre los dulces tradicionales de la Comunidad. No se conoce...

  ... con exactitud cómo este manjar llegó a la localidad briviescana, pero lo cierto es que desde hace más de un siglo, es obligatorio comprar una caja si se pasa por la zona.
  Los mayores aseguran que el origen de este producto está asociado a algún feriante que llevó el juego de azar del «tarrillo » y que ofrecía almendras a todos aquellos que se acercaran a participar.
 Es de suponer que los pasteleros de la zona vieron el éxito de un producto como éste y muchos de ellos comenzaron a realizarlo. Un buen ejemplo fue Ciriaco Monasterio, quien fundó en 1890 una pastelería y cuya producción acabaría dedicándose en exclusiva a las almendras garrapiñadas.
  Hoy tan sólo se pueden encontrar dos productores de almendras garrapiñadas : Barriocanal, antigua pastelería Monasterio, y Sarralde, fundada en 1846.
  Aunque la Bureba no es tierra de almendros, sí que hay zonas de las Caderechas en las que crece este árbol, aunque «no producen suficientes almendras como para abastecer a una sola empresa», asegura Fernando Sarralde. Por esto, lo más habitual es que se traigan de otras zonas de España como La Rioja, el valle del Ebro y la cuenca del Mediterráneo.
  La selección del producto es muy cuidada y por eso siempre se utiliza la variedad Largueta en diferentes tamaños, «cuya cualidad es una piel más gruesa que permite un mejor garrapiñado », asegura Ángel Barriocanal, tercera generación de Almendras Barriocanal y que se jubila este año.
  Este producto, típico de navidad en muchos lugares de España, no permite que la producción pare en ningún momento del año. Semana Santa, el mes de agosto con las fiestas de Briviesca y navidad es cuando más se vende, pero también es fácil encontrarlas en las estaciones de servicio de las carreteras. De hecho, ésto permite que el producto tenga una mayor expansión. «Gracias a las gasolineras, la gente conoce más la almendra; además de ser un producto de picar», aseguran los productores.
  El motivo del éxito de la almendra garrapiñada es que los ingredientes son naturales y su producción es totalmente artesanal. No se usan ni colorantes ni conservantes, sólo azúcar, agua y almendras que requieren mucha temperatura y varias horas removiendo la mezcla.
  Todo continúa parecido desde que fuera introducida en la región. Ángel Barriocanal, asegura que «pocas cosas han cambiado, lo más característico es que antes se usaban hornos de leña y actualmente son eléctricos » . También el envasado del producto ha variado, mientras que antes se vendían en cajas, hoy también se pueden encontrar en bolsas de plástico.
  Cada productor tiene sus trucos, pero los ingredientes no varían, aunque las cantidades sí, y esto es lo que hace de la almendra garrapiñada un dulce muy querido entre niños y mayores.
  Hace años, cuando aún quedaba un productor más, se creó una asociación de almendreros entre las tres empresas. «El objetivo era defendernos entre nosotros y marcar unas pautas a seguir », confirma Sarralde, aunque no está en

 Una mujer selecciona las almendras garrapiñadas de entre toda la producción.
  Tradición...  
 ...a la baja.
 Este producto típico, que no sólo se hace en Briviesca, sino también en otros municipios de la región, como Villafrechós, en Valladolid, o Alba de Tormes, en Salamanca, cada vez está viendo su industria más mermada. Y es que es difícil mantener la tradición y más cuando se basa en mantener estas empresas. Un buen ejemplo de este declive en el número de productores -que no en la producción- se ve en Briviesca. Los actuales productores, Sarralde y Barriocanal, aseguran que hasta hace cinco años "había seis productores". Ahora quedan tan sólo ellos en el municipio y ambas empresas son de tradición familiar.
  Sarralde, fundada en 1846, va ya por la quinta generación y Barriocanal por la cuarta. La continuidad de estas familias, que no sólo dan nombre a la marca sino que además son los artesanos del rico manjar, es lo que hace de las almendras garrapiñadas un producto exitoso.
funcionamiento. El problema de las almendras garrapiñadas para conseguir que una figura les proteja ante otros productores es que los ingredientes necesarios no provienen de la zona, como son las almendras y el azúcar. Tan sólo el agua, del río Oña, es de la zona. Para Ángel Barriocanal éste «es el ingrediente más importante, ya que el agua que pasa por Briviesca tiene mucha cal y proporciona las características idóneas para que este tipo de almendra bañada en azúcar sea diferente». La almendra garrapiñada de Briviesca es un producto sano que cuenta para triunfar con el éxito del mismo producto, el denominado ‘rey’ de los frutos secos, pero además es un producto muy sano y que gusta a todo el mundo. Aunque la clave es la tradición: la forma de elaboración es la misma desde hace más de 100 años, algo que los consumidores aprecian. El procedimiento es muy simple, aunque las altas temperaturas que tienen que aguantar los artesanos hace que sea un arduo trabajo.
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