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| ALIMENTOS
TRADICIONALES |
| Algo tendrá este queso de untar si el New York
Times dice que echa por tierra la supuesta
«supremacía de los quesos franceses» y tanto
Adriá como Santamaría lo usan en sus cocinas |
Una
torta para derretirse
ESTHER NEILA
Cuando las diferencias entre Adriá
y Santamaría parecían insalvables, un queso de oveja demuestra que
la llamada postura ‘tecnoemocional’ y la tradicional son perfectamente
reconciliables y tienen nexos de unión. De entre todas las tortas
posibles, uno y otro cocinero coinciden al elegir para sus prestigiosos
restaurantes la que... |
| ... elabora
Cañarejal con leche de oveja recién ordeñada en su explotación del
municipio de Pollos (Valladolid). ¿Su principal cualidad? Que carece
del amargor habitual en este tipo de lácteos para untar. ¿El secreto?
Que emplean cuajo vegetal, en lugar de animal. De cardo, concretamente.
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Hace ya
tres años que la familia Santos comercializa este producto y desde
entonces los reconocimientos no han dejado de lloverles. Premiada
en el Salón Gourmet en 2005 y dos veces más finalista, el éxito de
su torta traspasa fronteras. A Estados Unidos exportan partidas (no
muy numerosas, es cierto, pero constantes, todo un logro para una
pequeña empresa artesanal como esta) y el año pasado los críticos
del New York Times ensalzaron la cremosidad de este lácteo, «que hace
olvidar los tópicos obsoletos de la de los quesos franceses».
El consumidor puede encontrarlo en dos formatos: medio
kilo y 250 gramos, éste último con gran aceptación en el canal de
hostelería (el 80% se vende en restaurantes). Bajo la ‘tapa’ de este
queso se esconde una crema, altamente licuado, muy potente en boca
pero, a la vez, de textura suave. Poco habitual en
la industria láctea de Castilla y León, recientemente varias empresas
están fabricando estos quesos atortados, que en el caso de Cañarejal
comenzaron a producir «para estar por casa». Y ahora se sirve en El
Bulli, nada menos.
No tiene nada que envidiar a la célebre Torta del Casar,
que cuenta con denominación de origen propia, y nada que ver con las
tarrinas de queso untable a las que las grandes cadena de alimentación
nos tienen acostumbrados, donde abundan más los sabores añadidos que
los ingredientes naturales. «Aquí no hay conservantes», explica Ramón
Santos, segunda generación de la empresa familiar.
Otra de las singularidades en la elaboración de este queso
es que no se procede a su prensado, sino que la corteza se forma a
base de voltear cada pieza.
Con esta torta, la empresa vallisoletana completa una
carta de productos hasta entonces basada en su queso curado, que venden
tanto en bola como en tarros con aceite y que, igualmente, ha sido
merecedor de varios galardones.
Dos mil ovejas de raza assaf suministran la leche a esta
firma familiar, fundada en 1996 por los hermanos Carlos y Luis Santos,
antiguos |

Ramón Santos explica el proceso de elaboración de la torta untable, cuyo interior se endurece y luego se torna crema.
| CONSEJOS
Y CURIOSIDADES |
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EN EL FRIGO
El cajón de las verduras del frigorífico es el lugar idóneo
para guardar cualquier queso, por sus óptimas condiciones de
temperatura y humedad. Para evitar que se reseque, es conveniente
envolverlo en papel de aluminio. También es buena idea conservarlo
dentro de una quesera de vidrio, porque evitan la transmisión
de olores.
TEMPLAR Y COMER
Es importante sacar el queso del frigorífico antes de consumirlo
(con diez minutos es suficiente) y dejarlo reposar a temperatura
ambiente porque el frío aplaca la potencia sápida de los alimentos.
MÁS QUE CAFÉ Y TÉ
Más de 18 millones de toneladas de queso se producen cada año
en todo el mundo, según la FAO, una cantidad superior a la producción
anual de granos de café, hojas de te, granos de cacao y tabaco
juntos. Estados Unidos es el líder mundial en volumen ( con
un 30% de la producción), seguido de Alemania y Francia. El
mayor consumidor es Grecia (27,3 kilos anuales de media), mientras
que España, con cerca de 400 millones de kilos de consumo interno,
registra, junto con Portugal, la media de consumo más baja de
Europa por habitante, con 9 kilos por persona y año. |
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cooperativistas de
Serviagro, en Mota del Marqués, que ante la caída de los precios lácteos
decidieron tomar las riendas de su producción, arriesgar y crear su
propio negocio en Pollos, un pequeño pueblo situado a orillas del
río Duero y dentro del Parque Natural de las Riberas de Castronuño.
Los comienzos, como es de suponer, fueron difíciles. Abrir nuevos
canales de comercialización no fue pan comido, pero en poco más de
una década se han ganado a pulso la aceptación de comercios, clientes
y restaurantes. Su queso de bola despunta por ser
muy mantecoso, «no da sensación de curado y sale muy perfumado», comenta
Ramón Santos durante un recorrido por el secadero, donde las piezas
permanecen entre cuatro y cinco meses a doce grados de temperatura
y a 8 de humedad, «para que madure sin que se seque». El
queso curado sigue siendo el plato fuerte de su producción total (de
los 300.000 litros anuales que procesan, la torta sólo copa una sexta
parte del negocio). Cada día salen de sus instalaciones 120 piezas
del queso ‘fundador’, que permacene entre cuatro y cinco meses en
curación. Y del otro, del ‘fundido’, procesan unos 500 litros cada
jornada. Su red de distribución abarca, mayoritariamente,
pequeños y medianos comercios de Castilla y León aunque también se
comercializa en otras comunidades y a través de El Corte Inglés, aunque
Ramón Santos asegura que prefiere vender su producción en tiendas
de tamaño más reducido, porque las grandes superficies «hacen lo que
quieren». |
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