Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
  LANGA DE DUERO (SORIA)  

 Langa desliza sus casas hasta la orilla arbolada del Duero vigilada por un torreón desnudo que se alza en el cerro del primitivo asentamiento. El rey Juan II encerró entre sus muros a un bastardo navarro, al que los vecinos ayudaron a fugarse tirándole una soga

 La atalaya del Duero

ERNESTO ESCAPA
 Otros cuentos prefieren que el huido fuera un segundón de los Enríquez a presado por Álvaro de Luna. Tanto da. Entre San Esteban y Langa la ribera se ensancha, ganandoes pacio para los cultivos y para el lucimiento de su escolta vegetal. El Duero se despide de Soria por estos pagos cidianos dejando a su derecha el lujo románico de Rejas y la severidad...

   ... del adobe porticado con pies de enebro en Alcozar. Rejas, que se apellida de San Esteban aunque casi promedia el camino con Langa, cuenta con dos iglesias románicas: San Ginés y San Martín. San Ginés está cerca del frontón y tiene un pórtico con capiteles de figuración esotérica, de esos que dan que hablar a la gente partidaria de este tipo de cavilaciones. Ya se sabe, no lejos de aquí hay parajes de nombre enigmático, como la Muñeca, que pueden dar mucho de sí. Y la Senda de las Cabras, un camino iniciático que seguían las brujas en noches propicias para sus aquelarres.

    Torreón de Langa, situado en la frontera del Duero, sobre un risco de cornisa caprichosa.
  No son ganas de rodeos, sino de aprovechar el tiempo, porque Langa tiene poco que ver. Su encanto se resume en el torreón de los presidios y en el paso del Duero que guardaba, vadeado desde la Edad Media por un puente de doce ojos que ha tenido más de una reparación. Bueno, y más cosas, como sus lagares trogloditas o la panda de casas porticadas de la calle Real. Tampoco en este referencia se agota el catálogo. Es una pista, antes de proseguir el garbeo por sus alrededores.
  Más arriba, en la vega del Pilde, la melancolía se adueña del palacio de los Zúñiga en Alcubilla de Avellaneda y del castillo de Alcoba de la Torre. Nombres tan hermosos para un descuido rutinario, ya demasiado habitual. El puente de Langa franquea el Duero junto a un soto bien poblado. Aguas arriba, junto a la ermita de la Virgen de Paúl, que es la patrona de la villa, desagua el Valdanzo. Este afluente acumula en su breve curso hasta siete paradas de molienda, que remataba la muela del conde de Miranda a escasos metros del Duero. Además, tiene fama de truchero y criador de buen cangrejo autóctono.
  Además de la maquila, el conde cobraba también el impuesto de pontazgo en el paso del río. Si esto ocurría en el dieciocho, no es difícil suponer la importancia estratégica de este puente robusto en épocas más revueltas. Una excavación de los felices veinte del pasado siglo encontró cerca del paso la huella de un conjunto de viviendas de adobe correspondientes al tiempo en que Langa, que todavía no se llamaba así, se alió con Numancia frente a los

  Guia  

 CÓMO LLEGAR
Langa de Duero se encuentra en la carretera nacional N-122, entre las localidades de Aranda de Duero y San Esteban de Gormaz.
 DÓNDE COMER
En Langa de Duero, restaurante El Cid (975 353 042) y restaurante El carrascal (975 353 105).
 DE COMPRAS
En la panadería venden exquisitos sobadillos y perronillas, que son una especie de mantecados.
 TURISMO RURAL
En Langa de Duero, La Casilla (610 217 217). En Velilla de San Esteban, El Apeadero (676 317552).


Casa típica de la calle Real.
entrometidos romanos. Su razón celtíbera era Segontia Lanka, que quiere decir lecho de río.
  Con aquel cuño se hicieron monedas durante los dos siglos anteriores a nuestra era. Si su importancia derivaba del paso del río, es evidente que el Duero no se muda con las edades de la historia. Por eso, en el momento de la repoblación, hay constancia de sucesivas ocupaciones, que se hacen permanentes en torno a la primera atalaya que vigiló la frontera del río. Esto sucedía entre los siglos diez y once, a cuyas postrimerías el rey Alfonso VI donó Langa a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid.
  El actual cubo del castillo, que emerge solitario sobre una muela adornada con rocas areniscas de formas caprichosas, es posterior, del siglo catorce, pero seguramente jubiló en su emplazamiento a una atalaya alto medieval. Las oquedades que recorren la roca de su asiento sirven para albergar un aljibe rupestre y numerosos subterráneos, donde incluso se escondía un ejército cuando la situación se tornaba apurada. Otros autores menos audaces en sus estimaciones prefieren reducir el cobijo a graneros y caballerizas.

  LA TORRE DE LOS PRESIDIOS
  Ya se ha dicho que el castillo fue propiedad del condestable don Álvaro de Luna y en él recluyó a sus enemigos. Esto ocurría mediado el siglo XV. A comienzos del siglo siguiente, pararon en su torre los Reyes Católicos, pero poco a poco fue perdiendo su importancia estratégica. Hace unos años, se restauró la torre, que se visita con comodidad. Es propiedad del ayuntamiento. Tiene una alzada de veinte metros por doce de cada frente del cuadrado y un grosor en sus muros que roza los dos metros. El interior se distribuye en tres plantas, además del sótano, que queda por debajo de la puerta. Arriba, una azotea con almenas proporciona las mejores postales de la ribera. La entrada está a unos metros del suelo, como en algunas atalayas musulmanas.
  Todo el entorno del torreón, y sobre todo la cornisa del cerro rocoso sobre el que se alza, ofrece rincones hermosos, desde los que se calibra la amplitud de la vega y el trazo de la villa. A sus pies, la iglesia se ve agobiada entre las construcciones aledañas, que casi no le dan respiro. Desde luego, no permiten que luzca su altiva planta gótica, mermada en su apariencia por el remate de una espadaña que no se corresponde con su envergadura. Y es una pena, porque el templo dedicado a San Miguel merecía otra holgura. Gana mucho por dentro, donde se aprecia su cabecera gótica y la hermosa bóveda del presbiterio. En la escala del pueblo, cuyo caserío confluye desde las laderas del cerro hacia la vega del río, la iglesia ofrece también un buen mirador.
  En la parte antigua de Langa todavía perviven secuencias de casas tradicionales, con sus balcones abiertos y los pies de madera de sus pórticos hechos con añosos troncos de enebro. La tradición vinícola nunca se interrumpió en este tramo de la ribera. El pueblo cuenta con numerosas bodegas tradicionales, excavadas en la tierra, y con un par de lagares monumentales, que pueden visitarse. El ayuntamiento es un edificio de cierto estilo, rehecho en la posguerra sobre la osamenta del viejo consistorio que había asolado un incendio. Asoma a la vieja carretera, restringida al tráfico de la villa.

La plaza de los mercaderes Median del Campo (Valladolid) La fiesta del chivo Valporquero (León)
La villa de oriente Ágreda (Soria) La muda del bosque Foncastín (Valladolid)
El castillo de la promesa Almenar (Soria) La cueva de Peñacorada Cistierna (León)
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