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| LA BODEGA |
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| FRANÇOIS LURTON (DO RUEDA Y
DO TORO) |
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| Este bodeguero vallisoletano llegó en 1998 a Vadillo de la Guareña e
impulsó el nacimiento de una nueva gama de vinos con su sello personal |
La
tempranillo de Alejandro en la Tierra del Vino
FERNANDO LÁZARO
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| La historia
de la bodega Dehesa La Granja que el gran bodeguero vallisoletano
Alejandro Fernández impulsó en la localidad zamorana de Vadillo de
la Guareña, en plena comarca de Tierra del Vino, es la de un flechazo.
Una finca dedicada a la cría de reses bravas estaba en venta en un
paraje único a orillas del río Guareña, con una superficie total de
más de 800 hectáreas... |
... repleta de encinas,
alcornoques y robles centenarios y un tesoro oculto bajo las edificaciones
del antiguo poblado: unas bodegas subterráneas que conforman un
laberinto de túneles de más de 3.000 metros, que fueron horadados
entre 1750 y 1767 por más de cien obreros a pico y pala, creando
un espacio único.
El bodeguero fue a ver la finca animado por un amigo
y acompañado por su mujer, Esperanza Rivera, a quien había prometido
que ya no se iba a meter en nuevos proyectos vitivinícolas. Pero,
a medida que iba conociendo este entorno, la cara se le iba cambiando
y su mujer lo intuyó rápidamente: la finca iba a convertirse en
un nuevo proyecto vitivinícola del ‘rey de la tempranillo’.

El bodeguero Alejandro Fernández muestra la bodega subterránea
de Dehesa La Granja, con más
de 3.000 metros donde envejecen sus vinos.
Pero si la dehesa le encandiló, la bodega fue el argumento
definitivo que alentó a Alejandro y a su familia a apostar por la
compra de esta propiedad, que por aquel entonces no conocía el viñedo
(hacía más de setenta años que sus anteriores propietarios habían
arrancado la última cepa) pero cuyas laderas bien orientadas al
sur y repletas de cantos rodados ya se las imaginó el ‘mago de la
tempranilo’ repletas de cepas.
Y visto y hecho. Alejandro se hace con la finca en 1998,
que pasa a ser la bodega Fernández Rivera, y planta 250 hectáreas
de viñedo en las
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| Guia |
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DEHESA LA GRANJA
Año de fundación: 1998
Tel: 980 56 60 15
Fax: 980 56 60 14
Dir: Finca La Granja. 49420 Vadillo de la
Guareña (Zamora)
Web: www.dehesalagranja.com
E-mail: lagranja@dehesalagranja.com
Presidente: Alejandro Fernández
Director técnico: Eva Fernández
Rivera
Producción media: 300.000 botellas
Inst. vinificación: Depósitos
de
acero inoxidable y barricas de roble
americano y francés
Viñedo propio: 250 hectáreas
Var.: Tempranillo
Comercialización Nac: 60%.
Exp: 40%.
MARCAS COMERCIALES:
DEHESA LA GRANJA.
Tinto 30 roble francés y 12 meses en
botella.
Var: Tempranillo 100%.
DEHESA LA GRANJA.
Tinto 24 roble americano y 12
meses en botella.
Var: Tempranillo 100%.
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laderas que suben hasta
las lomas en las que las que hoy cría el ganado vacuno, y comienza
a dar forma a lo que por aquel entonces se convierte en su tercera
gran finca vitivinícola.
El bodeguero apuesta por la variedad tempranillo y por
modernas plantaciones en espaldera y se abastece inicialmente de viticultores
de la comarca (la finca está al límite de la denominación de origen
Toro) hasta que sus viñedos comienzan a tener una edad suficiente
y aportan la suficiente calidad a la uva para sustentar sus elaboraciones.
Corría el año 98 y de esa añada ya elaboró una primera
partida de 300.000 botellas de las que ya sólo queda un testimonio
en el dormitorio de la bodega que sirve para comprobar lo bien que
envejecen estos vinos y que hoy se muestra intenso, aromático, equilibrado...
Alejandro plantó las cepas sobre su propia raíz y el cepaje de la
finca se ha complementado con algunas plantas muy antiguas, no injertadas,
localizadas por el bodeguero en el mismo valle del Guareña. Junto
a la viña, hubo que restaurar una hermosa casona que se extiende en
torno a un amplio patio castellano, alrededor del cual se ubican las
diferentes instalaciones de la bodega: a un lado, la casa; al otro,
la bodega de elaboración excavada para que la altura de los depósitos
de fermentación no estropee la estampa del conjunto; en el centro,
frente a la viña, una nave de barricas y la línea de embotellado;
en la zona inferior, la bodega subterránea perfectamente acondicionada
para albergar las más de 3.000 barricas de roble en las que se crían
sus vinos en silencio y oscuridad y de manera completamente natural;
y, en uno de los laterales, las instalaciones de un viejo pajar han
sido restauradas y acondicionadas como un gran comedor y se han convertido
en la última apuesta de esta finca: el enoturismo.
Dehesa la Granja comparte su actual vocación vitivinícola
con usos agrarios y ganaderos, donde se crían cerdos, vacas y ojejas.
Y este será el sustento del que se nutrirá el restaurante de la bodega,
con capacidad para unas cuarenta personas y que se abastece de productos
que se producen en la propia finca, desde las verduras y hortalizas
hasta la excelente carne de vacuno y los lechazos que se asan en un
enorme horno de leña situado a la entrada del comedor.
Este espacio, de ambiente nítidamente castellano y en
cuyos techos se mantienen unas hermosas cerchas de madera, puede ser
reservado para grupos e incluye una degustación de todos los vinos
del Grupo Pesquera, desde los Tinto Pesquera hasta Condado de Haza
y el manchego El Vínculo, además de los de Dehesa La Granja.
La apuesta por el enoturismo de este grupo bodeguero ha
fraguado en que todas sus instalaciones son visitables previa de cita.
De ellas, dos ya disponen de comedor (Dehesa La Granja y Condado de
Haza) y se están dando los pasos necesarios para abrirlos también
en El Vínculo, en Campo de Criptana, y en Tinto Pesquera, la bodega
más antigua del Grupo.
Pero las posibilidades de la finca son grandes y Alejandro,
una vez que el proyecto vitivinícola está en marcha y perfectamente
consolidado, no quiere desaprovechar otras oportunidades que le brinda
este espacio.
El bodeguero está estudiando elaborar un queso puro de
oveja con el rebaño de más de 2.000 ovejas que pasta en la finca y
en alguna carnicería ya se puede degustar la carne de las vacas de
raza Limousin que pastan en la finca entre el extenso y añoso encinar
y que confoman estampas de gran belleza. La vocación ganadera de la
dehesa se completa con una cochiquera en la que se crían tres cerdos
negros gigantes, en este caso destinados para el consumo de la familia.
La finca incluye una importante explotación agraria que
produce todo lo necesario para alimentar al ganado y que el ciclo
de la misma sea completo, produciendo todo lo que necesita para seguir
adelante.
Pero el alma del proyecto es el vino, cuyos mostos atraviesan
la fermentación maloláctica en roble nuevo tras la cual, un preciso
esquema de trasiegos facilita la clarificación natural en estas tierras
de fríos inviernos.
El resultado son,. cosecha tras cosecha, cinos intensos,
muy vivos, aromáticos y complejos y el ese sello particular que Alejandro,
apoyado por su hija Eva, enóloga de formación bordelesa, consiguen
imprimir a todos los vinos de la casa. |
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