Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
  MONASTERIO DE VEGA (VALLADOLID)  

 Los pueblos de la ribera media del Cea acusan, en diversos momentos de su historia, la colonización e influjo del vecino monasterio de Sahagún. Un priorato dedicado a San Félix dio origen a Saelices de Mayorga, al que puso cerca el abad de San Benito

 La cornisa de Campos

ERNESTO ESCAPA
 La misma semilla dio principio a Monasterio de Vega a mediados del siglo diez. El rey Ordoño III estableció un cabildo de clérigos regulares de San Agustín, que estuvieron en el cenobio de San Cristóbal y San Andrés hasta 1125. Entonces tomaron el relevo las benedictinas.Las últimas monjas que habitaron el monasterio lo abandonaron en 1958, coincidiendo con...

  ... un incendio aparentemente provocado que la noche del 20 de octubre de aquel año arrasó la iglesia mudéjar. El fuego coincidió con el traslado de las monjas a Sahagún, para unos ejercicios espirituales, y se llevó por delante el joyero monástico, en el que destacaban algunos cuadros importantes de Murillo y Ribera.
  El lienzo de sus pabellones se extiende desde la curva de la carretera que da entrada al pueblo, frente a la chimenea solitaria de un antiguo tejar, hasta la plaza presidida por la torre mudéjar de la iglesia de San Andrés. Su recorrido discurre entre rosales de todos los tonos y profusión de árboles ornamentales, que convierten a este pueblo en modélico jardín. Otro paseo bordea el recinto hasta el molino del Cea. El edificio es de ladrillo y piedra, dibujando un claustro de dos pisos en su interior. La obra no culminó hasta mediado el dieciocho, en que se remató el templo conventual.

    Iglesia de San Andrés, en la plaza de Monasterio de Vega, el pueblo de las flores y los jardines.
  RIBERA MUDÉJAR
  La iglesia de San Andrés viste sus muros reformados con retablos neoclásicos, que adornan un crucifijo gótico y varias imágenes del dieciséis: San Andrés (presidiendo el retablo mayor) y San Roque. La cajonera de la sacristía es de fines del dieciséis. Al otro lado del Cea, las lagunas del Rebollar y de Santiago acogen estacionalmente una nutrida colonia de aves migratorias. Detrás del pago de la Horca, hacia Santervás, el teso divisorio del Torreón ofrece desde sus 815 metros un buen mirador hacia los valles del Cea y del Valderaduey.
  Los Melgares se suceden en la bienvenida del Cea a la provincia y comparten una historia dilatada y una toponimia transparente. El nombre les viene de los ‘campos de mielgas, una pobre yerba parásita’. Melgar de Abajo se acomoda en la cornisa de Campos que vigila el paso del río hacia Joarilla de las Matas, entre palomares y bodegas. En su paisaje urbano descuellan las torres de ladrillo del Salvador y de San Juan. Repoblada a fines del siglo diez por el mozárabe Abduz, fue señorío del abad de Sahagún y del conde de Grajal. Tuvo una ermita dedicada a Nuestra Señora del Castillo, cuya imagen se conserva en el templo del Salvador.
  Junto a la iglesia de San Juan, también del dieciséis, una casona de ladrillo

  Guia  
 CÓMO LLEGAR
Los pueblos de la ribera monástica del Cea se extienden a lo largo de la carretera VA-941, entre las localidades de Mayorga y Sahagún.
 TURISMO RURAL
En Cabezón de Valderaduey, Mirador del Duey (983 756 054). En Gordaliza del Pino, El Pino (987 784 059). En Vallecillo, Ana María (987 784 333). En Fontihoyuelo, El Braserillo (983 761 171).
 DÓNDE COMER
En Mayorga, Casa Borona (983 751 127), L a Cañada (983 761 070), El Madrileño (983 751 039) y Santa Ana(983 751 598). En la localidad de Sahagún, Luis (987 781 085), San Facundo (987 780 276), El Ruedo (987 780 438) y restaurante Camino de Santiago (987 780 177).

Ventana de adobe a la vega del Cea.
exhibe en su fachada un buen repertorio de alardes decorativos mudéjares: pilastras cajeadas en el muro, un arco trilobulado en el balcón, y sobre él, un bigote daliniano con las puntas enroscadas. En sus calles, que combinan la trama enrevesada con el desahogo de espacios generosos, encuentran acogida modernas esculturas del proyecto Artecampos, que sembró en unos años la comarca de señuelos estéticos. Hacia el Cea, la zona recreativa del Mimbrajo aprovecha la umbría de la ribera fluvial. Al otro lado del río, la sociedad Melgarejo, creada por los vecinos, recuperó la tradición vinícola del pueblo con una plantación de setenta y cinco hectáreas de viñedo.
  El atropello de las fuentes y su manejo indiscriminado ha atribuido la repoblación de los Melgares del Cea al conde poblador de los Melgares del Pisuerga, pertenecientes a Palencia y Burgos, llegando en algún caso a discernir entre Hernán Mentales o Fernán Armentales, que son la misma denominación del vasallo de Fernán González que dio nombre a Melgar de Fernamental. Lo explica con claridad el joven historiador José Luis Rodríguez. El repoblador de Melgar de Arriba, que durante la Edad Media se llamó Melgar de la Frontera, fue Foracasas, un cachorro mozárabe de la corte de Ordoño II. La iglesia de San Miguel ocupa el extremo del pueblo, en su despedida hacia León. Por fuera, nada llama la atención en su aislamiento.
  ESPLENDOR GÓTICO
  San Miguel fue priorato del monasterio leonés de Trianos, cuyos canónigos administraban también los molinos de Melgar. Pero aquella intromisión chocaba con los derechos de la iglesia de Santiago, a la vez que tenía amoscados a los vecinos. En 1260 despachó una carta de excomunión el arcediano de León contra los alcaldes de Melgar por andar metiendo el cazo en «las casas de San Miguel, las cuales son del monasterio de Trianos». San Miguel guarda en su interior un retablo mayor gótico que figura en la Historia del Arte junto a los mejores de su estilo. Atribuido por Post al Maestro de Calzada de los Molinos, su reciente restauración lo muestra en todo su esplendor cromático. Dieciocho tablas arropan a una excelente talla de San Miguel. Las seis bajas representan a otros tantos profetas, inspirados en los pintados por Berruguete para Santa Eulalia de Paredes; las del primer cuerpo, escenas de la vida del santo; y las superiores, la Pasión de Cristo.
  El plano de Melgar tiene forma de alubia, dejando a San Miguel fuera de la cerca. En aquel extremo se encuentra el Cuarto de El Postigo, al que da paso el Pontón. Luego, el Cuarto de Piedras Negras y el de la Mediana forman la ensenada donde un foso aislaba la mota que ocuparon sucesivamente el castro primitivo, la fortaleza medieval y el palacio condal. La arruinada iglesia de Santiago ocupó el espigón del Cuarto de Barrio Vega. Sus muros vencidos de adobe dan paso a las naves del templo, que enmarca el vuelo de los arcos de ladrillo a la intemperie. Se ha recuperado la torre como mirador y a su lado un jardinillo que asoma al río, todo ello muy afeado por la vecindad del depósito de agua. Su armadura policromada, que ilustró la obra clásica de Pavón Maldonado sobre el arte mudéjar, desapareció con la ruina. También la bellísima pila bautismal de piedra, con su copa decorada por medallones clásicos y amorcillos, del primer tercio del dieciséis, aunque de esta consta su venta. El área recreativa del puente sobre el Cea es punto de partida de un circuito peatonal que siguiendo la cañada zamorana conduce hasta el azud de Galleguillos y retorna por las lagunas de Perales y de la Nube, cerca ya de Valdespino Vaca.

La plaza de los mercaderes Median del Campo (Valladolid) La fiesta del chivo Valporquero (León)
La villa de oriente Ágreda (Soria) La muda del bosque Foncastín (Valladolid)
El castillo de la promesa Almenar (Soria) La cueva de Peñacorada Cistierna (León)
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