En todo
caso, el cuarto de siglo de Autonomía ha supuesto para Atapuerca
pasar de la asechanza de las canteras al mimo de las campañas arqueológicas
y paleontológicas. Pero no siempre fue así, aunque a menudo se olvida.
El panorama con el que se enfrentaba a la altura de 1983 el investigador
Emiliano Aguirre era como para desalentar a Job. Primero, por el
desdén institucional a su labor. Luego, por la amenaza que suponía
para los yacimientos el avance devorador de las explotaciones calizas.
Cerraba la pinza la declaración de la zona como campo
de tiro militar, todavía vigente. Lo recuerdan los carteles que
al día de hoy inquietan y sorprenden al visitante que recorre la
senda panorámica del yacimiento. Y, para colmo, la infamia. Todavía
en los años ochenta el Ministerio de Cultura, en una decisión digna
de encabezar la antología universal del disparate, desestimó, aduciendo
falta de interés objetivo, la protección monumental del yacimiento.
Conviene recordarlo para rebajar los humos a los jinetes de un cierto
centralismo displicente con las Autonomías.
El apoyo de la Junta a lo largo de este cuarto de siglo
ha resultado decisivo. Sobre todo, en los primeros tiempos, cuando
Atapuerca remaba contra corriente. La sintonía del primer consejero
Justino Burgos con Emiliano Aguirre, respaldada por un Consejo de
Arqueología que presidía Germán Delibes, garantizó desde los albores
de la Autonomía la realización sistemática de excavaciones y el
inicio de los trámites para la declaración de Atapuerca como BIC.
En los años noventa, con un nuevo equipo formado por tres colaboradores
del jubilado profesor Aguirre, el yacimiento se convirtió en el
más importante del mundo.
LOS PRIMEROS EUROPEOS
Nadie pidió entonces ni después a Arsuaga, Bermúdez de Castro
y Carbonell que atizaran el pebetero de nuestra identidad con el
brillo de sus hallazgos. Ni siquiera durante aquella temporada de
desvarío en que les dio por bautizar el botín de Atapuerca con nombres
chuscos y ocurrencias peregrinas. La pelvis de Elvis, la muela de
Aitor o el cráneo de Miguelón. Aunque bien les hubiera venido algún
filtro de sensatez. La inclusión de Atapuerca en el Patrimonio de
la Humanidad es aún más tardía, del 2000.
El destape de este yacimiento fue fruto de una decisión
desconcertante, a primera vista ilógica y nunca bien explicada.
El trayecto del ferrocarril minero de Villafría a Monterrubio desechó
la rodadura cómoda por el pie de monte trazando una curva que alarga
su recorrido en más de un kilómetro para atravesar la sierra de
Atapuerca, lo que obligó a la excavación de una trinchera en la
montaña caliza de entre 15 y 20metros.
Pero los ingleses que lo patrocinaban no eran tontos.
Parece que con el rodeo buscaban y encontraron en las cavidades
de la sierra generosas bolsas repletas de fosfatos. Al cabo de un
siglo, aquel tajo caprichoso resultó providencial para descubrir
el dormido legado de nuestros remotos antecesores. Cada año los
hallazgos establecen la frontera más lejos. Aparte de la visita
guiada que recorre las estaciones de la trinchera, es muy gratificante
dominar el entorno desde la pasarela serrana que ofrece la senda
exterior.
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| GUIA |
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COMO LLEGAR
La sierra de Atapuerca se encuentra a unos 20 km al este de
Burgos, entre la antigua nacional I y la nacional 120, donde
está Ibeas de Juarros. |
PUNTO DE PARTIDA
La Sierra de Atapuerca extiende su lomo vegetal entre
las carreteras de Logroño y Vitoria. Las visitas guiadas
al yacimiento parten del pueblo de Atapuerca, donde hay un
Parque Arqueológico que conviene visitar, y desde Ibeas de
Juarros, que cuenta con el Aula Arqueológica Emiliano Aguirre.
RECORRIDO
También puede hacerse la visita del entorno por libre,
incluyendo los miradores que asoman a la trinchera de los
yacimientos. Las señales de aproximación desde ambos pueblos
por caminos polvorientos no tienen pérdida. El Aula de Ibeas
explica lo esencial del yacimiento y sus hallazgos. El Parque
de Atapuerca recrea la vida prehistórica con escenas y talleres
didácticos. |
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| Cubierta de la Sima del Elefante. |
Trinchera del ferrocarril minero. |
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| Inicio de la senda exterior. |
La sierra de los hallazgos. |
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TURISMO RURAL
En Ibeas de Juarros, La Cáraba (947 421
212). En Atapuerca, Papasol (947 430
320). En Olmos de Atapuerca, Casarrota
la Campesina (947 430 488).
COMER
En Ibeas de Juarros, Los Claveles (947 421073). En Atapuerca,
El Palomar (947 430 487).
VISITA
Parque Arqueológico de Atapuerca (947 430 473). Aula Arqueológica
de Ibeas (947 421 462). Reservas para la visita guiada al yacimiento
(947 421 462). |
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