Castilla y León
LAPOSADANET.com







  TURISMO RURAL / LA RUTA  
  LA SECA (VALLADOLID)  

 Su nombre se vincula con el lecho de un lagunajo estacional. Las primeras menciones corresponden al siglo XIII, aunque no alcanza la condición de villa hasta 1629. Por entonces empieza a llamarse Villa Seca, aunque la denominación no prospera

 La fiebre del vino

ERNESTO ESCAPA
 Cien años después, el avance del viñedo llega a tal punto en su término, que el Consejo de Castilla tuvo que adoptar severas medidas para evitar la desaparición de los pastos. Porque otra de las fuentes de su solvencia era la cría de animales de tiro.Enel caso de La Seca, las sanciones obligaron a descepar las viñas ilegales. La creciente prosperidad de esta zona de la Tierra de Medina...

  ...se asentaba en un equilibrio entre la agricultura, los provechos del bosque, el viñedo y la ganadería, pero llegó un momento en que los majuelos rebasaban la mitad del terreno, apresando la pujanza vinícola del poniente de la comarca, entre Nava y Alaejos, que se trasladó al área de Rueda, La Seca y Serrada. Estos pueblos ofrecían a las viñas unos suelos óptimos robados al pinar, recién roturados, sueltos y pedregosos. Aquel brío enseguida se tradujo en obras importantes que a lo largo del dieciocho van jalonando la nobleza de su caserío. Unas, emprendidas por el concejo, como el consistorio o el pósito; otras, por la parroquia, como las mejoras de su templo renacentista, o los franciscanos. También los vecinos pudientes contribuyen con el empaque de sus viviendas blasonadas.Más de una docena de casonas heráldicas, junto a otras singularizadas por vistosos elementos decorativos, salpican el callejero de La Seca. Pero todo este legado centenario padeció el infortunio del desarrollismo. Los inicios de la década de los sesenta del pasado siglo asistieron, en años sucesivos, al incendio que arrasó el espléndido edificio consistorial y al derrumbe de la torre de la parroquia, que arrastró la ruina de la cabecera con todos sus ornatos. La plaza Mayor de La Seca se ennoblece con los edificios neoclásicos del ayuntamiento y el pósito, construidos durante la última década del dieciocho. Con todo, no acaba de ser un espacio autónomo, lo que se entiende por la típica plaza castellana. Tiene balcones de vistas y edificios de buena planta, pero su recinto se expande en demasiadas direcciones. Del balconaje cuelgan carteles que protestan por la amenaza del tendido eléctrico que proyecta su travesía sobre los viñedos. Las últimas noticias del litigio no son favorables, aunque ese contratiempo no ha rebajado el timbre de una protesta que parece más que razonable.

    Pósito neoclásico en la plaza Mayor de La Seca, cuyos soportales albergaban a los vendedores
    ambulantes.

  LA DÉCADA DEL INFORTUNIO
  El consistorio se hizo en cuatro años, entre 1791 y 1795, según proyecto del arquitecto Ventura Rodríguez. Una nutrida cuadrilla de canteros vizcaínos, herreros y ebanistas dio forma a un edificio apaisado cuya ausencia de

  Guia  
 CÓMO LLEGAR
La Seca se encuentra en la CL-610, que comunica Valladolid con Medina del Campo.
 TURISMO RURAL
En Pozal de Gallinas, La Posada del Pinar (983 481 004). En Matapozuelos, la Casa de los Aguilar (983 832 650). En Rodilana, casa Velamora (983 816 589). En Rueda, El Foro (983 868 351). En Nava del Rey, Dos Hermanas (983 850 335).
 DÓNDE COMER
En La Seca, Hidalgo (983 816 6 08). En Serrada, El Lagar del Obispo (983 559 906) y El Gaucho (983 559 296). En Matapozuelos, La Botica (983 832 942). En Rueda, Mesón Oriental (983 868 579), Arenal (983 868 113), La Loba (983 868 300) y Los Ceas (983 868 071).

Fachada de San Francisco.

elementos decorativos resalta su pureza de líneas, malograda en parte por la ruptura cromática de la nueva cubierta de pizarra. En la revolución de 1868 se retiró el escudo real de la fachada. Ocupa un rectángulo ligeramente irregular en torno a un patio de dos pisos con pórtico de sillares y galería. Un incendio voraz dejó los muros huérfanos en 1961. Fue reconstruido entre 1981 y 1986. El pósito se distingue por su soportal de trece arcos, donde tomaban asiento los panaderos y demás buhoneros ambulantes.
  La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción fue un templo renacentista de mediados del dieciséis, cuyas trazas se atribuyen a Rodrigo Gil de Hontañón. Pero queda poco de aquellos inicios: la cabecera, que malogró el desplome de la torre, y el primer tramo de las naves. El resto se inscribe en el tránsito del clasicismo al barroco. Sus obras se prolongaron hasta bien avanzado el diecisiete, con importantes añadidos en la centuria siguiente, como la sacristía, el perdido retablo mayor de Churriguera, el órgano o el coro. La torre remataba sus tres cuerpos de ladrillo con un alarde ochavado que cubría media naranja con linterna. El ochavo y sus adornos se desplomaron sobre la cabecera del templo en el mes de febrero de 1962, dejando el retablo barroco de Churriguera para provecho de chamarileros. Apenas se salvaron las columnas de su magnífico andamiaje, entregando el resto a la almoneda, incluidos la reja del presbiterio y el púlpito. La sacristía barroca iluminó las yeserías del techo con tres tablas del Maestro de Portillo rescatadas de un antiguo retablo y varios lienzos de santos encargados a un pintor del momento. Las tablas originales viajaron al Museo Diocesano, dejando en su lugar unas reproducciones fotográficas. Son piezas magníficas de este recinto el lavabo de piedra, la cajonera y una mesa de nogal, que tiene los apoyos decorados con esmero. A la misma época corresponden los sitiales, la reja y el monumental órgano del coro, que es uno de los mejores de la provincia.
  INVENTARIO DE PÉRDIDAS
  A pesar de la abundancia de su tesoro, que se derrama por las capillas laterales del templo, la sangría artística de La Seca no se detuvo en aquellas pérdidas y traslados. El Museo de San Gregorio guarda un lienzo de la Asunción, que es cuanto se salvó de la veintena de cuadros que a mediados del diecisiete pintó Fray Juan Rizzi para la iglesia de La Seca. Otras faltas son más recientes, como la lámpara y las mazas de plata del dieciocho que catalogó el Inventario de 1970 y ya no están.
  A espaldas de la parroquia se alza la fachada de San Francisco, un templo ya ruinoso del primer tercio del dieciocho. Tiene muros de ladrillo y tapial, con el zócalo y la portada de sillería. Los franciscanos tuvieron que adquirir un solar cercano a la iglesia, porque la parroquia les negó el uso de una capilla, cifrando la cesión en una cantidad desorbitada. A raíz del descalabro ocasionado por el derrumbe de la torre de Santa María, en 1962, se trasladó el retablo mayor a la iglesia, mientras el resto de sus ornamentos y bienes litúrgicos, que no eran pocos, se liquidaron para financiar la reconstrucción de la parroquia. De aquel expolio, que dejó a San Francisco desnudo y abandonado, vino la ruina. La misma almoneda se llevó por delante el Hospital del Carmen, de mediados del dieciocho, fundado por dos clérigos pudientes. Se pulieron sus bienes y los ajuares con algún valor, salvándose un par de lienzos, que están en la parroquia.
  Varias ermitas, con desigual estado de conservación, presiden los caminos de La Seca. A la del Cristo, en la carretera de Rueda, se le añadieron en el diecinueve dos portadas laterales que dan acceso al camposanto. La del Niño Jesús se encuentra en la salida hacia Pozaldez y la de San Roque en un altozano, rumbo a Serrada.


La cresta del bosque Cortes (Burgos) Orillas del Cea Melgar de Arriba (Valladolid)
El capitel de las monjas San Pedro de las Dueñas (León) El hayedo de Rivacote Montes Obarenes (Burgos)
La cuna del mudejarillo Fontiveros (Ávila) El refugio del filósofo Castrobol (Valladolid)
Archivo Rutas  
       
2003© laposadanet.com Edita: EDICAL S.A.- Av. de Burgos 33 47012 VALLADOLID - Teléfono 983 421700
Contacto