El Centro
de Interpretación abierto en el Parque de la Dehesa ayuda a disfrutar
de un paseo que discurre entre vestigios de la minería romana del
oro por un bosque adornado con las galas cromáticas del otoño. En
su primer tramo, domina el robledal, que más adelante da paso a
las matas circulares de castaños que arropan al viejo tronco agotado
entre surcos del laboreo minero. En torno a El Cabaco son numerosas
las Cavenes, que denotan una explotación intensiva del territorio.
Cada una con su nombre: Junta de los Regatos, Becerrilla, Hueca,
del Tío Nastasio, del Llano Redondo, de las Pedregueras, de la Fuente
de la Mora, Grande y Chica, de la Mesita, Honda, Cal y Canto o Val
Castaño.
Este laberinto de canales, parvas y montones de cantos
rodados que abriga el bosque metió el miedo en el cuerpo a un arqueólogo
tan arrojado como el agustino omañés César Morán. Pero los itinerarios
actuales ya no guardan aquel misterio recóndito. Siglos de pastoreo
han dejado el bosque como una dehesa, en la que resalta la singularidad
de los vestigios mineros.
Pero como ocurre en las Médulas bercianas, en las Cavenes
el paisaje de la minería del oro apenas ha conocido tampoco alteración,
aunque su huella no sea tan evidente. Aquella explotación intensiva
respondió a la necesidad de Augusto de disponer de oro para mantener
la moneda con la que se pagaban los ejércitos y las obras públicas
romanas.
EL PARQUE DE LAS CAVENES
El Centro de Interpretación detalla los sistemas de
explotación romana del oro y su circulación, así como la técnica
aplicada en este yacimiento.
En las Cavenes, el oro también se obtenía por arrastre
del agua, como en las Médulas. Aquí se recogía de las fuentes y
neveros de la Peña de Francia. En el itinerario se ven los vestigios
del muro de un estanque y la huella de los canales que surtían a
los depósitos de agua. También se recorre el laberinto de las cavenes
o surcos de arrastre y los montones de piedra. El paseo por el bosque,
bien ilustrado por paneles explicativos, resulta muy grato.
Para extraer el oro, primero se lavaba el conglomerado
de tierra y piedras mediante un sistema de surcos convergentes por
los que se soltaba el agua en tromba. Luego se separaban las piedras
del lodo, que pasaba a su lavado en canales de madera. En el fondo
de estos canales se clavaban listones que retuvieran las láminas
de oro, que caían por su peso, o se colocaban ramas de brezo, cuya
resina apresaba las pepitas. En este caso, al final del proceso,
había que dar fuego al brezo, rescatando el oro de sus cenizas.
Por estos procedimientos, sin duda laboriosos, los arqueólogos
calculan que llegaron a extraerse en las Cavenes alrededor de dos
kilos de oro al año, que sumarían cuatrocientos durante los dos
siglos de vida de esta explotación serrana. Pero son ganas de hacer
cábalas.
En la actualidad, el centro de Interpretación organiza
cursos prácticos de bateo del oro, en los que los participantes
pueden llevarse a casa como trofeo las pepitas que encuentren. Se
dice que a veces ocurre, pero en todo caso, resulta divertido.
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| GUIA |
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COMO LLEGAR
Hasta El Cabaco se llega desde Tamames por la carretera SA-201,
que conduce hasta La Alberca y la Peña de Francia. El Centro
de Interpretación se encuentra en la salida hacia El Maíllo. |
PUNTO DE PARTIDA
El Centro de Interpretación de las Cavenes marca el inicio
de esta ruta serrana del oro, que tiene sus etapas marcadas
por los paneles explicativos.
RECORRIDO
El paseo circular no ofrece ninguna dificultad y discurre
por una zona boscosa que exhibe la policromía del otoño. Desde
el parque de la Dehesa un paseo complementario de dos kilómetros
permite visitar los vestigios del asentamiento romano que controlaba
la extracción del oro. |
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| Dehesa en El Zarzoso. |
Casa Baja de El Maíllo. |
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| Parque de las Cavenes. |
El bosque del oro. |
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DISTANCIA
Centro de Interpretación de la Minería
Romana de Las Cavenes (923 454 108).
TURISMO RURAL
En El Cabaco, Casa Charra (677 706 720). En El Maíllo, El Rincón
de Elvira (923 485 646). En Aldea nueva de la Sierra, Los Monteros
(923 265 267).
COMER
En El Cabaco, El Cruce (923 454 034) y Río Almar (923 454 077).
En El Maíllo, El Asado (923 485 513). En la Peña, Panorámico
(923 164 000). En La Alberca, El Balcón de la Plaza (923 415
224), La Catedral (923 415 267), La Cantina (923 415 237), Las
Fuentes, El Castillo (923 415 001) y París (923 415 131). |
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