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| ALIMENT0S |
ÁVILA
/ La Moraña
Un grupo de agricultores de La Moraña ha experimentado
con éxito el cultivo de la cebolla, que triplica los ingresos de la
remolacha. Después de cuatro años inmersos en el proyecto, en 2009
pusieron en marcha la primera industria agroalimentaria dedicada al
cultivo y procesado de la cebolla en Castilla y León. Sus instalaciones
cuentan con todos los avances tecnológicos. A la espera de poder envasar
y llegar directamente al consumidor, sus responsables están a punto
de empezar una nueva campaña en Noharre, un anejo de Nava de Arévalo. |
La
cebolla, una rentable alternativa
ANTONIO GARCÍA GONZÁLEZ
La crisis de la remolacha
hizo pensar a un
grupo de agricultores
de la comarca abulense
de La Moraña, al norte
de la provincia, en la posibilidad
de buscar un cultivo
alternativo que resultara
rentable y que al mismo
tiempo... |
...
contribuyera a mantener a la población en el medio rural, sobre
todo a los jóvenes.
Dicho y hecho. Lo que comenzó como una aventura de 21
personas hace cuatro años, se ha consolidado como una iniciativa
pionera en Castilla y León, a través de una apuesta por la cebolla
de forma experimental a partir del Programa de Cultivos Alternativos
a la Remolacha, impulsado por la Diputación de Ávila.
Tras las pruebas realizadas durante tres años, los socios
actuales de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Hortícola
de La Moraña Baja se muestran satisfechos de los resultados y del
rendimiento de este cultivo.
Todos ellos, tal y como tenían previsto, pusieron en
marcha el año pasado la primera industria
agroalimentaria dedicada al cultivo
y procesado de cebolla en la
Comunidad. Está ubicada en
Noharre, un barrio de Nava de
Arévalo, localidad cercana a los
1.000 habitantes, que se encuentra
a 46 kilómetros al norte de Ávila.
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ORIGEN
Todo comenzó en 2006, cuando 21 agricultores
pusieron en marcha este proyecto experimental cultivando cebollas
en una superficie de 50 hectáreas. Ahora, la cifra de socios se
ha duplicado –41– y el terreno se ha multiplicado por cuatro –200
hectáreas–.
Los miembros de la sociedad proceden de catorce municipios
morañegos, que han visto en este cultivo una pequeña tabla de salvación
a la difícil situación del campo. El ciclo de la cebollas es similar
al de la remolacha. Ambos se siembran a mediados de febrero o principios
de marzo y se recogen después del verano.
Sin embargo, lo que les diferencia es el rendimiento
económico. Según el presidente de la SAT, Joaquín Antonio Pino,
este producto multiplica «por tres» los ingresos que se obtenían
de la remolacha. Frente a 3 ó 4 céntimos el kilo, la cebolla se
paga «entre 9 y 12 céntimos, directamente del campo».
Y ello, teniendo en cuenta que el rendimiento de ambos
cultivos es similar, con «80.000 kilos
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Antonio Ávalos, ingeniero técnico
agrícola de la SAT ‘Hortícola de La Moraña
Baja’, coge algunas cebollas de uno de los palots -palés- |
por hectárea»,
aunque el coste de la producción de la cebolla resulta ligeramente
superior.
Las siete naves en las que se ubica la SAT, cuya construcción
ha sido subvencionada en un 40% por la Junta, resultan espectaculares
y no desentonan con el entorno.
Cada una de ellas puede albergar en sus 525 metros cuadrados,
con unos 9 metros de altura, un millón de kilos de cebollas en los
1.800 palots -palés- que puede llegar a acoger.
En su interior se encuentran distribuidas en función
de su calibre: grande -cincos o seises-, medianas -las cuatros-
y pequeñas - doses y treses-. Se trata de cebollas de mesa e industrial,
que llegan allí procedentes de las tierras en las que serán sembradas
en las próximas semanas, para ser recogidas tras el verano.
PROCESO.
Cuando aparece el bulbo en septiembre, hay que esperar
a que el tallo se doble «un 20%» para utilizar un «antibrote »,
con el objetivo de que «se conserven bien en las naves » a una temperatura
de entre «2 y 3 grados» durante los ocho meses que pueden aguantar.
Ésta es controlada por el ingeniero técnico agrícola
de la SAT, Antonio Ávalos, que dispone de un microprocesador finlandés
al que denomina «matrix ». Ávalos puede supervisar su funcionamiento
a través de un teléfono móvil desde cualquier lugar del mundo. Tradición
y modernidad se dan la mano en estas instalaciones cuya tecnología
de ventilación es holandesa.
En plena campaña pueden pasar por las naves entre 12
y 15 camiones al día, tras recoger las cebollas en el campo con
dos máquinas arrancadoras y dos peladoras. Cuando llegan a las instalaciones
comienza un proceso que va desde la descarga a la limpieza de la
tierra, pasando por la mesa de inspección y los calibradores de
malla. Una vez limpiadas y situadas por tamaño en los palots, los
desechos son empleados como abono para las tierras.
Los próximos objetivos se centran en que además del
almacenaje y el procesado, puedan envasar las cebollas. Además,
pretenden conseguir «entrar en la marca Tierra de Sabor».
Este proyecto que ha devuelto la ilusión a los agricultores
de La Moraña, ha contribuido a mantener la población en el medio
rural. En plena campaña pueden trabajar en torno a 60 personas.
La distribución se realiza en toda España y Portugal.
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