El resultado es
que las cuatro empresas productoras juntas (Manrique, Fadispan,
Unpropan y La Gloria) acaparan el 30% de las ventas en candeal en
la capital. «Se estaba perdiendo este tipo de pan en detrimento
de la barra y la salida un poco viable para el panadero tradicional
era apostar por la certificación », destaca el director técnico
de la Marca y secretario de la Asociación Provincial de Fabricantes
de Pan de Valladolid, Miguel Ángel Santos.
A lo largo de estos cinco años, en los que se han sacado al
mercado los cuatro tipos de pan redondo candeal las ventas han crecido
a un ritmo de entre el 12% y el 17% anual. Estas cifras se han mantenido
hasta el primer semestre de 2009, donde el incremento rondaba el
13%.
Desde agosto el ritmo de crecimiento se ha ralentizado, pero
siguen aumentando las ventas. «La gente va a un consumo de producto
más barato e, incluso, reduciendo la cantidad que comen. La barra
tendrá siempre su público y el candeal el suyo propio, hay gente
a la que no le importa pagar más por un buen producto porque sabe
lo que está comiendo», afirmó Santos. A la espera de cómo evoluciona
el sector en 2010, del que aún no han recogido los primeros datos,
2009 se cerró con un incremento del consumo en familias de un 2,5%,
pasando de 275.000 piezas a 281.600. El mayor aumento ha sido en
restaurantes, donde subió un 12,5%. Este dato se debe tanto al incremento
de número de restaurantes que apuestan por un pan de marca (30 en
la capital vallisoletana) como por el consumo de éste en restauración.
En total, el año pasado se vendieron 431.000 piezas de tamaño ración,
50.000 más que en 2008.
Están trabajando para sacar al mercado bajo la marca
Pan de Valladolid otras dos variedades: la fabiola y la de picos.
Ambas están elaboradas con la misma masa del pan candeal y, aunque
ya están amparadas en la certificación, todavía no están a la venta.
«Tenemos que valorar los costes, por lo que su venta al público
puede ser inmediata o demorarse algo», apuntó, dentro de su afán
por «seguir creciendo todo lo posible a pesar de las dificultades
que supone la introducción en grandes superficies donde los principales
proveedores son las grandes empresas del congelado, que del total
del pan vendido en la capital representan más del 50%». En los últimos
años las masas precocidas han aumentado un 400%, «crecen de forma
bestial».
En el último año las ventas en Castilla y León, comunidad
tradicionalmente consumidora de pan, han caído un 1,5%, situando
el consumo anual en 55 kilos por persona, por encima de los 48 a
nivel nacional donde las ventas bajaron un 2%, y muy por debajo
de los 85 kilos de Alemania y Francia. Santos atribuye esta bajada
«al descenso de individuos en las familias, la aparición de productos
sustitutivos en meriendas y almuerzos, el deterioro de la calidad
del pan y las campañas bestiales en contra de su consumo».
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CANDEALES A LA VENTA CON
MARCA DE GARANTÍA |
| De cuadros, el más consumido |

Pan de cuadros. |
Es el tipo de pan más consumido de cuantos
ampara la Marca de Garantía. Representa el 45% del total de
ventas. Su distinción son los cuadros de su corteza realizados
a mano, de los cuales depende en gran medida su cocción. Su
aspecto marrón mate tras su horneado deja paso a un pan fino
y crujiente. |
| Su formato pequeño, de 100 gramos tamaño ración,
es el preferido por muchos restaurantes para acompañar los menús. |
| Cuatro canteros con mucha miga |

Pan de cuatro canteros. |
Es el pan candeal típico castellano. Se caracteriza
por ser más alto que el resto de las variedades y por la cantidad
de miga que tiene. Se distingue por el rajado de la masa de
la que tras la cocción se separan los bordes, conocidos como
canteros. Dentro de los candeales de la Marca de Garantía, este
tipo de pan es el |
| menos solicitado en el mercado vallisoletano con
un 20% de las ventas. El formato que se comercializa es el grande,
de unos 400 gramos. |
| Lechuguino, el pan más
‘arreglado’ |

Pan lechuguino. |
Es el candeal por excelencia vallisoletano. Su nombre
se debe a su aspecto trabajado a modo de pieza de artesanía,
porque antiguamente, sobre todo en el medio rural, aquellas
personas que se arreglaban mucho, de manera recargada, se las
denominaba lechuguinas. Sus ventas representan |
| el 35% del total del candeal de la Marca de Garantía,
por detrás del pan de cuadros. De corteza fina y dorada, es
muy crujiente. |
| De polea, sólo por encargo |

Pan de polea. |
Además de su original forma, el pan de polea, típico
de la zona rural de Valladolid, tiene otra peculiaridad: sólo
se puede adquirir previo encargo. A pesar de que está en el
mercado bajo la certificación de garantía sólo se comercializa
previo pedido debido a su laboriosa elaboración. Su diseño se
asemeja al |
| de una polea, por la hendidura que lo rodea, realizada
con una cuerda que deja una fina corteza y unos bordes crujientes.
Su aspecto es claro y sin brillo. |
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