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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
 BURGOS / Orbaneja  

 En el valle de Sedano el cañón del Ebro se sosiega tumbado en un sofá. Su situación, al paso por el municipio, hace de ésta una plaza repleta de aroma rural y bellas expresiones quiméricas. La roca caliza se disemina en balcones forjados por el tiempo líquido, una vez ha batido en disolución su lento caminar. El agua visible recibe con sus gotas abiertas. Hay una cascada preliminar que sitúa el contexto. El agua nace más arriba, en un punto que desde la entrada no se aprecia. A la cueva surtidora no hay libre acceso, sí mediante visita guiada. Un euro por cabeza. Orbaneja aparece como una edificación defensiva. Las ventanas de las casas son los torreones desde los que se podría vigilar. Incluso la piscina que hay al pie de los rápidos se asemeja al foso. Lo que pasa es que éste invita a zambullirse.

 Un odeón que protege y amedrenta

 FERNANDO DEL VAL

 Parece que no durmiera, hibernara. Una hibernación de cinco, seis, siete, ocho horas, en vez de varios meses. Cuando se deslegaña, su entorno de piedra como almenado descorre el telón de la mañana y decide…
  … si levantarse. Si no ha descansado bien, media vuelta y un rato más. La cama es la intimidad. Aunque sea en un dormitorio kárstiko.

    Cascada a la entrada de Orbaneja del Castillo, un pueblo cruzado por el agua.


  Guia  

 CÓMO LLEGAR
 Orbaneja del Castillo se sitúa 67 kilómetros al norte de Burgos. Para llegar es preciso tomar las carreteras nacionales 623 y 627. A la altura de San Martín de Ubierna se retoma la primera y ya no se abandona hasta casi Escalada. La B-613 conduce, rozándose con el Ebro, directamente al destino. Escalada está a 5,5 kilómetros.
 DÓNDE COMER
En Orbaneja del Castillo: El Risco, en la calle del Caño sin número (947 571 325). El Arroyo, en la misma calle del Caño, número 4 (947 571 320). El Rincón, en la calle Real sin número (947 571 056). En Escalada: La Casona, en la calle Real, 3 (947 150 063).
 TURISMO RURAL
 En Orbaneja del Castillo: El Abuelo, en la calle Caño 10 (947 571 464). La Puebla, en la calle Iglesia 43 (947 571 455).
 En Escalada: Casa de Lolo y Vicent, ubicada en número 18del Callejón (947 150 267) y La Casona, situada en el número 3 de la calle Real (947 060).


La visión es perfecta desde cualquier punto del municipio.

  La luz llama a la puerta pero nadie acude a abrirla. En esos momentos previos al despertar, Orbaneja parece un cráter nocturno y fosco en el que sus aristas van elaborando , alrededor, unas formas fantasmales que se apoyan en las ramas sedientas de misterio que, a menudo, conservan los árboles. La visión es perfecta desde cualquier punto, ya sea el más bajo o alguno alto. Al pueblo es mejor entrar sin coche. A la entrada hay un aparcamiento para abandonarlo.
  Las escaleras, con tantos peldaños que hubieran sido la delicia de Alfred Hitchcok, anuncian la llegada del visitante. Arriba, la piedra es paisaje, se hace vivienda y también suelo. La antigua presencia de moros y judíos dejó poco más que algún nombre de calle. De la Edad Media hace mucho. Estamos próximos a Cantabria, cerca del Rudrón y de Valderredible. Los acuíferos rodean la perspectiva más allá del atisbo. El agua, convertida en arroyo, cruza el pecho del pueblo como si fuera una bandolera, de lado a lado despliega su bisbiseo.
  A este teatro natural le falta un dosel. Su carpa carente de cúpula muestra el cielo raso como un vestido de pasarela. Pero es normal: con ella no podrían distinguirse las formas que los astros provocan sin querer, ni los paisajes grises en los que habita el municipio antes de saltar de la cama. Pasear debajo de las paredes hormiguiza. Vuelve a la persona casi insecto. La enorme concha que protege también amenaza con caerse y aplastarte. Del núcleo mismo sale una rutilla por la que mirar desde distinta perspectiva esta superabundancia paisajística que está entre lo mejor de toda la cornisa cantábrica española. Los relieves son como el mar, imantan la mirada.
  La iglesia queda como un atractivo de segundo orden. Únicamente conserva unos canecillos de época antigua. En general ha sido restaurada una y otra vez. La villa –título concedido por los Reyes Católicos- parece grande pero, en realidad, son cuatro casas y se explora ágilmente. El efecto grandilocuente se produce al estar ubicada en una ladera y poder, de un golpe de vista, englobar la dimensión labrada en toba. Aquí el que abarca mucho, también aprieta.
  Hay poca gente durante el invierno, pero eso no es cosa mala. El turismo en fila india tiene mucho de grey. Un camarero dice que se fue allí buscando la calma, estaba hasta las narices –él dice otra cosa más esencial- de la ciudad. La calma que reclama, afortunadamente no es total, ya que pretende, además de disfrutar, ganarse la vida. Pide mucho, pero aquí lo obtiene.
  ESCALA EN ESCALADA
  La excursión está llena de elementos aprovechables. San Martín de Elines conserva una estupenda y recomendable colegiata, pero hay que cruzar la frontera. Sin salirnos de Burgos ni de Orbaneja podemos llevar a la vista una de las muestras rupestres de Castilla y León por excelencia: la Cueva del Azar, que contiene una pintura esquemática interna en cañón de casi doscientos metros de profundidad. También hay chozas edificadas en piedra y un hospital del siglo Dieciséis reformado en una casa que llaman De los Pobres. Dentro recoge hasta un establo.
  Cerquita, en Escalada, hay una iglesia en todo lo alto con huellas románicas, como la espadaña, y una puerta románica de alto valor –siglo Doce-. A ello se unen escenas viejunas del Apocalipsis. La ayudaron a construir trabajadores de los talleres que obraron también en el monasterio de Las Huelgas.
  El pueblo, famoso por sus solanas –especie de balcones construidos mirando/buscando el sol-, está en un recodo fluvial de un modo coherente con lo visto en Orbaneja. A diferencia de ésta, queda espacio físico para la ganadería y la agricultura. Por el lado más elegante, el Palacio de los Gallo, del Diecisiete, se refiere a un viejo obispo segoviano, quien se supone moró en una torre cercana hasta que tuvo la heredad hecha.

El piedemonte se convierte en mirador Espirdo / Segovia

Agua, jalón entre las hojas Molinos de Codesal / Zamora

Un par de cuernos de León Suárbol y Balouta / León

Pinos piñoneros enseñan el valle Sacedón / Valladolid

Ensayo de la piedra y el centro Fuentelapeña / Zamora

Remanente salpicado contra el olvido Laguna de Boada / Palencia

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