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| AGRICULTURA |
ÁVILA / Cebollas
La Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Hortícola
de La Moraña Baja está testando en una finca de Papatrigo
(Ávila) veinte variedades de cebollas de todo el mundo,
para seleccionar las que mejor se adapten al norte de
la provincia como alternativa a la remolacha, un cultivo
que ha dejado de ser rentable para los agricultores de La
Moraña, a raíz de la OCM. Los 42 socios de esta SAT confían en que la cebolla se
convierta en una buena sustituta, con la posibilidad de producir durante todo el
año, no sólo en esta comarca, sino también en otras de la provincia. |
Las cebollas, a prueba en Ávila
ANTONIO GARCÍA GONZÁLEZ
La mala situación en la
que ha quedado la
remolacha tras la
OCM del azúcar ha hecho
que los 42 socios de la
sociedad Agraria de
Transformación (SAT)
Hortícola de La Moraña
Baja (Hormoba) sigan... |
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...apostando por la cebolla como un cultivo alternativo y rentable en esta zona del norte de la provincia de Ávila.
Desde hace cuatro años, cuando arrancó con 21 miembros, esta SAT viene experimentando en con la hortaliza, gracias al programa de Cultivos Alternativos a la Remolacha, impulsado por la Diputación de Ávila, a través de su Área de Desarrollo Rural.
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Uno de sus pasos más importante
fue la puesta en marcha en
2009 de la primera industria
agroalimentaria dedicada al cultivo
y procesado de la cebolla en
Castilla y León. Su sede se encuentra
en Noharre, un barrio de
Nava de Arévalo.
El siguiente paso les ha llevado
a poner en marcha en el cercano
municipio de Papatrigo un campo
de ensayo en el que testar hasta
una veintena de cebollas procedentes
de todo el mundo, para
comprobar cuáles son las más
adecuadas para las características
de la zona.
Las hay de distintos puntos de
España, pero también de Holanda,
de Australia y de Japón.
Aunque todavía es pronto para
sacar conclusiones, el ingeniero
técnico agrícola de la SAT, Antonio
Ávalos Jiménez, considera
que la variedad denominada pandero,
un híbrido procedente de
los Países Bajos, destaca porque
«se conserva bien» y puede permanecer
en los almacenes cerca
de medio año.
En esta línea también destaca
la variedad pegase, de Japón, por
ser la más temprana de todas. Esta
circunstancia puede contribuir
a completar el ciclo, de manera
que se puedan producir cebollas
durante todo el año, obteniendo
mayor rentabilidad.
Estas dos variedades, junto a
otras que llegan a la veintena, se
producen en un campo de ensayo
situado en el municipio de Papatrigo,
aunque para llegar hay que
recorrer unos tres kilómetros de
caminos que conducen hasta una
finca de dos hectáreas, la mitad
de las cuales se destina a este experimento
pionero en la región,
que cuenta con una subvención
de 20.000 euros, aportada por la
Diputación abulense.
El responsable provincial de
Asaja y presidente de la SAT,
Joaquín Antonio Pino, comenta
cómo todo este proceso sirve para
analizar cuál de las variedades
sembradas es la más productiva
y la que mejor se conserva, que
son las que los productores y
consumidores necesitan.
Además, pretenden comprobar
cuál de todas ellas se adapta mejor
a las características del suelo
de la zona y a la meteorología.
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Dos agricultores observan una de las variedades que está a prueba en esta finca de La Moraña.
| El cultivo de la... |
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...cebolla «puede ser rentable».
Así lo afirma César Martín, uno de
los dos hermanos que son propietarios de la finca donde se encuentra
el campo de ensayo. Martín se muestra muy satisfecho con el
rendimiento de las cebollas, que puede resultar «rentable», frente a la
remolacha, que con la OCM «se quedó en el precio mínimo» y apenas
da beneficios. Frente a la «rentabilidad baja» de la remolacha, la
cebolla es «más agradecida, porque se la saca más o menos un
rendimiento». Lo dice un agricultor que cultiva, además, patatas y
cereales, y que confía en que la cebolla contribuya a resucitar el campo
de esta comarca que lo está pasando mal. César Martín asegura que el
día a día «puede parecer muy monótono», sin embargo «cada jornada
es diferente, porque la planta sube a diario». «Es nuestro futuro, para
poder dar de comer a la familia», afirma este agricultor que mira con
optimismo al futuro y cree que la cebolla puede llegar a ser «rentable». |
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Pino destaca la «precocidad» de algunas variedades, lo que a su juicio puede contribuir a «cerrar el ciclo productivo», de manera que se pueda cultivar durante casi todo el año para «suministrar a supermercados y grandes superficies evitando intermediarios ».
En este sentido, avanza que el próximo mes de septiembre está previsto poner en marcha un nuevo campo de ensayo en el Valle del Tiétar, al sur de la provincia de Ávila. Aunque no está decidida definitivamente su ubicación, muy probablemente se elija para ello el municipio de Gavilanes.
Allí se realizarán dos tipos de siembras en septiembre y enero, para «ver el comportamiento en uno y otro momento», con la intención de «completar todo el ciclo productivo».
Precisamente la variedad pegase, procedente de Japón, podría presentar ventajas para esta zona, según Ávalos Jiménez.
La idea de probar este cultivo en el Tiétar resulta una iniciativa novedosa en una comarca en la que no se produce este tipo de productos que pueden suponer una salida a la actual crisis del campo y a la elevada tasa de paro que sufre la provincia de Ávila.
A la espera de los resultados de este experimento, el objetivo fundamental de la SAT consiste en convertir la cebolla en un cultivo alternativo a la remolacha, produciendo durante todo el año y sin necesidad de intermediarios, contribuyendo a fijar población en el medio rural de la provincia.
A ello puede contribuir este campo de ensayo, una vez se difundan los resultados del rendimiento de la veintena de variedades que se están testando en apenas dos hectáreas de terreno perteneciente a dos hermanos de Papatrigo que tienen puestas sus esperanzas en este cultivo como alternativa real a la remolacha.
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