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| DE CUMBRE EN CUMBRE |
LA SERROTA (2.292 metros)
Las redondeadas formas de esta sierra abulense en las primeras estribaciones del Sistema
Central nos permiten ascender sin dificultades al también conocido como ‘Cerro del Telégrafo’, que ofrece una impresionante panorámica
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El portal de Gredos
BORJA DOMÍNGUEZ 30 de enero del 2012
De momento este invierno no está
siendo muy pródigo en nieves. Eso
sí, los días despejados y las bajas
temperaturas están dejando la poca
que ha caído dura y peligrosa si no
se va con cuidado. Así que atención
al caminar por las montañas. En
cualquier caso, la ascensión que
presentamos hoy no tiene ninguna
dificultad técnica aunque, eso sí,
habrá que prestar atención a la ruta
para llegar a la cima sin problemas.
La Serrota es la máxima
elevación de la sierra del mismo
nombre, antesala de la de Gredos
sobre la que tendremos unas vistas
privilegiadas al llegar a la cumbre.
El punto de partida es el pueblo de
Cepeda la Mora, bueno, más bien su
cementerio, ubicado un kilómetro
antes de llegar al núcleo de
población propiamente dicho según
venimos desde el puerto de Menga.
Enfrente del camposanto, al otro
lado de la carretera sale una pista
que nos hará muy cómodos los
primeros pasos de esta ruta.
Enfrente, vemos desde el primer
momento hacia dónde tenemos que
subir, pero que los suaves contornos
de esta sierra no nos confundan. La
cima que queremos hollar no está
todavía a la vista. Por el momento el
punto más alto del cordal que se nos
muestra es el cerro del Santo, por el que
pasaremos dentro de unas dos horas. |
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La pista por la que caminamos pasa
junto a un pinar de repoblación, a la
izquierda, y algunos pastos, a la derecha
antes de llegar al primer desvío en
nuestro itinerario. Apenas quince minutos
después de salir, cruzamos el arroyo de
Serradillas, para ello la pista gira
bruscamente a la izquierda y luego a la
derecha, pocos metros después
encontraremos una bifurcación en la que
abandonaremos la pista principal para
seguir por la que sale a la derecha. Ésta
conduce a una finca cuyo muro de piedra
deberemos bordear siguiendo la pista que
primero cruzar de nuevo el arroyo y luego
empieza a remontar una cuesta.
Si hasta ahora el camino no había sido
muy duro, ahora la subida no da tregua
hasta el collado de la Crucita que nos
asoma a la vertiente norte de esta sierra, más escarpada que la sur de la que
venimos. Una vez en el collado,
seguiremos la pista que gira hacia
la izquierda, el oeste, se trata de
buscar la forma más sencilla de
acometer la subida en medio de lo
que parece un piornal de engorroso
tránsito. Cuando estuvimos por allí,
a la bajada colocamos un gran
mojón al lado de la pista para
indicar el lugar por el que se
empiezan a enlazar los hitos que
nos harán más fácil esta tarea.
Ahora ya no hay ni pista ni
camino sólo, a veces, una trocha
que evita los matorrales y las peñas
y nos conduce por el cordal hacia el
Cerro del Santo. Por el camino,
antes de llegar hasta a esta primera
cota, podremos ver aparecer la
cumbre a la que nos dirigimos y su
cara norte, marcada por su pasado
glaciar, en la que se puede apreciar
su forma de circo.
Desde el Cerro del Santo
podemos ver ya claramente nuestro
objetivo y también que para
conseguirlo nos queda todavía un
trecho. La distancia puede
engañarnos, pero si lo tomamos
con calma y disfrutamos de las
vistas se nos hará muy corto.
Primero hay que perder un poco de
altura hasta el conocido como
collado de la Honda y empezar a
subir de nuevo hacia el Cerro Calamocho.
No es necesario pasar por su cima, así
que si lo preferimos podemos seguir unos
hitos que conducen más directamente
hasta la Serrota inconfundible por el
vértice geodésico situado sobre un
torreoncito de piedra.
Ahora sí podemos sentarnos a
contemplar la impresionante panorámica
circular que nos ofrece este lugar. Hacia
el nordeste se distingue perfectamente la
ciudad de Ávila, pero a los montañeros
sin duda se les irán los ojos hacia el sur
donde aparece la Sierra de Gredos desde
el Puerto del Pico hasta el de Tornavacas
y la Sierra de Béjar un poco más allá. En
el centro el Almanzor y la Galana y todas
las cumbres que podamos identificar.
Para el descenso lo más fácil es
desandar el camino ya que esta sierra
poblada de piornos hará complicado
buscar otras alternativas.
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