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| TURISMO RURAL
/ LA RUTA |
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| AYLLÓN (SEGOVIA) |
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Durante los fines de semana de este verano, la villa de Ayllón es mucho más que una grata
lanzadera desde la que descubrir la enigmática sierra de los pueblos rojos y los pueblos
negros. Un programa de visitas teatralizadas ayuda a disfrutar de su encanto
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Sabor medieval
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| ERNESTO ESCAPA |
| Sin quitar a nadie los
ímpetus serranos, lo cierto es que hay que presupuestar, en las incursiones
por esta zona, un tiempo para deleitarse recorriendo los rincones
y la historia de lugares como Ayllón. Ya no cabe la excusa del despiste
para seguir pasando de largo. Por que es mucho y de enorme interés
lo que ofrece al viajero. Ayllón fue cabeza... |
... de una
jurisdicción territorial de más de treinta pueblos, que se extendía
por las provincias vecinas de Soria y Guadalajara, y hoy conserva
de aquella grandeza una de las plazas mayores más hermosas y con
más personalidad de Castilla y León, en torno a la que se extiende
su noble caserío, salpicado de edificios monumentales y más de una
sorpresa insospechada.
El río Aguisejo bordea su costado meridional, trazando
un entorno ajardinado y muy grato, que da paso por un arco medieval
de la cerca al espacio irregular y porticado de su plaza Mayor.
Para salvar el curso del riachuelo que baja de la sierra a unirse
con el Riaza, a la altura de Languilla, se mantiene con buen aspecto
un viejo puente de cuatro ojos, al que los más exagerados llaman
romano. El arco de entrada exhibe blasones de su pasada grandeza
y aguanta en su remate los restos de un matacán bastante averiado.
Apenas salvado el paso, a la derecha se alza el palacio de los Contreras,
de 1497, con fachada gótica isabelina que adorna un alfiz formado
por el cordón franciscano con nudos de piedra.

Convento de San
Francisco, convertido en residencia privada.
Hay que advertir que Ayllón es villa de mucha
historia y algún ingrediente legendario, como corresponde a su mágica
silueta rojiza, que parece incendiarse cuando las llamas del crepúsculo
se despiden de sus tejados. Este palacio de los Contreras tiene
en su fachada escudos de fina labra y un repertorio deslumbrante
de ventanas decoradas con orlas y sartas de formas caprichosas.
En su interior, cerrado al visitante y con la apariencia de abandono
que produce la persistente falta de uso, las estancias conservan
hermosos artesonados y lujosos ornamentos moriscos. La declaración
monumental de 1969 protegió también su huerta y jardín.
El cordón franciscano evoca la presencia del santo
de Asís, al que la tradición convierte en visitante de la villa
y fundador de su convento de extramuros en el regreso, acortando
camino, de su peregrinaje jacobeo. Quien sí estuvo en Ayllón fue
don Álvaro de Luna, privado de Juan II, otro personaje histórico
revestido de tintes legendarios y ‘dado mucho a placeres’, según
el cronista Pérez de Guzmán. Señor de la villa, recibió en su palacio
al rey Juan II y cuando conoció la desgracia en su privanza se retiró
a Ayllón y durante año y medio se escribió a diario con su querida
majestad, dando pábulo a una relación amorosa sobre la que la historia
suele pasar de puntillas. Luego, acabaría ajusticiado en Valladolid,
donde una argolla colgada de los soportales de la plaza del Ochavo
recuerda el lugar del que pendió su cabeza.
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| Guia |
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CÓMO
LLEGAR
Desde Segovia, por la N-110, que se cruza y enlaza con la
A-I. Desde Aranda de Duero y Maderuelo, por la CL-114.
DÓNDE COMER
La Tenada del Chíspano (921 553 320), Plaza (921 553 225),
El Figón de la Villa (921 553 514), Gloria (921 553 100),
Pedro (921 553 194), Pemar (921 553 170), El Parral (921 553
009) y Avenida (921 553 122).
DÓNDE DORMIR
Hostal Vellosillo (921 553 062) y Hostal Avenida (921 553
122). En Ayllón, El Adarve (921553 367). En Corral de Ayllón,
Los Carreteros (917 505 480), y El Labriego (921 555 052).
En Santibáñez de Ayllón, La Ren (921 555 502). En Madriguera,
La Estepa (921 125 413). En Saldaña de Ayllón, El Caz del
Molino (921 555 186), La Huerta del Cura (921 553 214) y María
Luisa (921 553 460). En Grado del Pico, La Senda de los Caracoles
(921 125 119). En El Muyo, El Árbol de la Vida y La Tejera
Negra (921 125 413). |
Lápida de la afrenta. |
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LENGUAJE
DE ESPADAÑAS
La plaza de Ayllón ha ganado mucho con el derribo de la
vivienda parroquial embutida en su iglesia románica de San Miguel.
Ahora mantiene la estructura porticada del recinto con un mirador
en la planta de arriba, a la que se sube por escaleras de madera.
En su interior se guardan unos sepulcros de exquisita filigrana, traídos
de la capilla del marqués de Villena en San Juan. El Ayuntamiento
conserva las arcadas del antiguo edificio consistorial que consumió
un incendio de 1945 e incorpora en su airosa fachada los escudos del
marqués de Villena, que sucedió en el señorío a don Álvaro de Luna.
Cerca de la plaza, que mantiene la fuente con pilón delante de San
Miguel, la iglesia de Santa María, de traza renacentista, asoma al
recinto, por encima del caserío, su imponente espadaña. Ocupa el lugar
de la iglesia románica del Castillo y en su ajuar artístico mezcla
los retablos procedentes de San Francisco con una pila románica y
un valioso Cristo renacentista. 45.
El placer de descubrir la villa exige al visitante la
complicidad de un paseo atento, repasando el vericueto de sus calles,
que preside el estandarte de la Martina, Su curiosa espadaña es como
un faro de referencia en las andanzas del viajero. A su lado, corona
el pueblo un Sagrado Corazón de poca fortuna. En el camino de vuelta
de la Martina, que es una torre albarrana de la antigua cerca, se
encuentran las ruinas bien consolidadas de la iglesia románica de
San Juan, hoy residencia privada como el convento franciscano de las
afueras. Una música sugerente, varios carteles y el reclamo descolorido
de una exposición de Arte Brut invitan a entrar. La iglesia conserva
parte del ábside original, al que en el siglo XVI se incorporó una
capilla gótica. La recuperación de las ruinas consiguió crear un ámbito
de singular encanto, que concilia jardines y patrimonio.
Entre San Juan y el convento de las Concepcionistas, una
reja con geranios anuncia la venta de huevos de corral y orégano.
Más adelante, en la calle del doctor Tapia, un palacio reciamente
blasonado alegra el retorno hacia la plaza. Al lado de la iglesia
de San Miguel, asoma el palacio que fue de Eugenia de Montijo, actualmente
ocupado por una sucursal de Caja Segovia. En la plaza a la que da
nombre, el palacio del obispo Vellosillo albergó un colegio de gramática
antes de acoger la magnífica colección de arte contemporáneo que hoy
exhibe. Se formó a partir de 1965 y de la mejor manera: dando hospitalidad
veraniega a jóvenes artistas, quienes al final de su estancia regalan
una obra al pueblo.
En la salida hacia Maderuelo, despiden al viajero la espadaña
conventual de San Francisco, aupada sobre la peana de una era que
resalta su estatura, y la portada románica de San Nicolás, que abre
paso al camposanto. Algunos capiteles de la vieja iglesia decoran
la cerca del cementerio. En San Francisco, al amparo de su espadaña
y de los muros vencidos del convento, habilitaron los Banús una finca
de recreo inaccesible. |
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