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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
   Palencia / Laguna de Boada  
  El girasol es un cultivo recientemente implantado en estos campos de Castilla. Se siembra en primavera y se cosecha en verano. Ésas son las estaciones en las que hay menos voladores; llegado el caso, ellos también comen pipejas.
 Remanente salpicado contra el olvido
  FERNANDO DEL VAL 30 de enero del 2012

 Hay depósitos, en los bancos, en la memoria, que fallan, creando inseguridades en las personas, que olvidan si algo está ocupado o reservado y, así, el resto se puede permitir hacer crucigramas a su costa. Otros depósitos, en cambio, ofrecen una garantía comprobada en el tiempo.
 Es el caso de las lagunas, que, a diferencia de lo que indica el diccionario –cuatro de las cinco acepciones se refieren a huecos y olvidos –, son reservas dotadas de un aspecto natural y confianzudo, preferente al de los embalses. Los embalses riman con parador y andan sobrados de cemento; quisieran ser humedales y no pueden. En Castilla la Nuestra las tenemos glaciares, pongamos la burgalesa Neila, y otras esteparias, la palentina de Boada; todas igual de admirables y protegidas.
 Las lagunas son, al tiempo, más humildes que el lago, que además de presuntuoso, puede ser artificial, valga la redundancia. Al segundo se puede ir a bucear, al primero acuden las aves a pasar ratos del día.

 La cuenca de aportación de esta que nos ocupa es de escasa entidad. Arroyuelos despistados que nacen, se reproducen, se secan y reviven son los contribuyentes principales de su establecimiento. Cuando el cielo se dedica a llenar los charcos, poca importancia tienen, pero el resto de semanas y meses son los que pintan de azul la estepa.
 En Boada, para proteger la laguna de los auxilios de agua de baja calidad se practicó un by-pass consistente en un entubamiento de kilómetro y medio para unir dos desembocaduras: Fuente Arroyal y Arroyo Fuente. Lleva camino de quince años, desde que fue recuperada, con un aspecto luminoso.
 También el Canal de Castilla contribuye al llenado. Una concesión administrativa destaponó esta posibilidad, que se lleva a cabo durante los meses fríos del año, pero se puede extender a fin de favorecer la conservación de las aves, máximas beneficiarias de la acción. Cada año humedecen el pico más de diez mil ejemplares. Durante la primavera y el verano abundan cigüeñuelas, fochas y avefrías. El resto de meses, más indicados para la observación: patos cuchara, ánsares no presidentes y ánades.
 Boada de Campos, en sí mismo, es una reliquia. Su desgaste deja en la retina un sabor que no se pierde camino de la laguna. Desde el sendero se tiene una visión completa del término. La iglesia, sostenida por unas columnas escuchimizadas por una de las partes; poseedora de un torreón mamotreto. No tiene ningún equilibrio. A los caballos les da igual y pastan al lado por ver si se ganan el cielo comiendo directamente de la tierra.

 Armonía y cultivo
 Si el día está neblinoso, la visión de la ermita, a mano derecha, destartalada y atea, es subyugante. Una cruz doblada hace el resto. Los cultivos agrícolas añaden a la horizontalidad un porqué: Tierra de Campos comparte la alfalfa con los equinos. El trigo y la cebada son un color cambiante que hace de calendario, señalando en qué mes y estación estamos.
 El crecimiento del cultivo en Boada, al revés de lo que pudiera parecer, es de secano. No se riega nada que no sea el estomago de los pájaros y la mirada del caminante. Este uso extensivo no precisa de grandes sofocos por parte de los agricultores. Con el preparado de la tierra, sobra: abonar, arar y cultivar, y, después, sembrar y segar.
 Esta especie de abandono por parte del hombre añade más confianza a las aves, que se sienten dueñas y señoras del paraje. La supervivencia de algunas, esteparias, depende casi directamente de este factor. La armonía, a veces, hay que buscarla.

GUIA  

 CÓMO LLEGAR
 Boada está 38 kilómetros al este de la ciudad de Palencia. Hasta Castromocho se usa la carretera N-610 y, seguidamente, la P- 9221 y la P-922.

 PUNTO DE PARTIDA
 A la espalda de Boada de Campos nace un sendero que comunica con el estanque. Se puede dejar el coche dentro del pueblo o en un aparcamiento pequeño a las afueras, al poco de principiar la pista. A mano derecha se deja una instalación deportiva y a la izquierda se erige una cruz.


Caballos ganándose el cielo.

 DURACIÓN
 Casi 5 kilómetros para ir desde el pueblo y volver en casi una hora de duración.

 PRECAUCIÓN
 Es importante no traspasar el límite indicado con una barrera para respetar las condiciones de habitabilidad de las aves.

 
     

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