Castilla y León
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  TURISMO RURAL / LA RUTA  
  NOCEDO DE CURUEÑO (LEÓN)  
 En la antesala de las Hoces, un breve paseo por la primera escotadura de las rocas nos deposita ante el estruendo de un río que se precipita al vacío por el roto de una peña
 La cascada de las águilas
ERNESTO ESCAPA
 

  Cela, en sus recuerdos de guerra, evocó casi con tanta nitidez los copiosos desayunos de La Vecilla como sus fríos y el carácter hospitalario y simpático de sus gentes. También aquel entorno de chalés y jardines que arropaba los estíos pudientes de León. La Vecilla es la capital del Curueño, que por aquí expande su vega, una vez superada la angostura de las hoces, antes de entregarse al Porma.
  La carretera de las hoces pasa por Valdepiélago, ‘un húmedo rincón de sombras que a sus aguas debe el nombre’, y deja a la derecha Montuerto, antigua atalaya de esta ruta de conquistadores y arrieros. Antes de llegar a Nocedo, esconde su precipicio a la izquierda la cascada de un río suicida, que unos llaman Valdorria y otros Valdecésar. Apenas una tablilla discreta advierte de su situación.
  La señal más fiable, si no es día festivo, es ir atentos a la entrada del afluente en el Curueño. En fines de semana, la aglomeración de vehículos indica el punto de partida.
  Ahora los cien metros que separan la carretera de la cascada se han habilitado para su paseo y sólo el último tramo ofrece el riesgo relativo de algunas rocas mojadas, que hay que pisar con tiento. De este modo, ha perdido dificultad y misterio el acceso hasta debajo mismo de la grieta aérea por donde se despeña el río, pero ha ganado en seguridad y, desde luego, en concurrencia.
  TERRITORIO DE VÉRTIGO
  A la entrada de Nocedo el desvío hacia Valdorria desafía al vértigo con sus pendientes. Y sin embargo, pocas experiencias tan gratificantes como subir hasta la ermita de San Froilán por los peldaños tallados en la roca.
  El paisaje que desde allí se avista es la mejor recompensa. Si se quiere un poco de sosiego en la aventura, debe procurarse que la excursión no coincida con el primero de mayo, porque ese día la afluencia hace incómodo el paseo.
  También desde Valdorria, siguiendo la hendidura del arroyo que discurre a sus pies, se puede alcanzar la oquedad por la que se precipita el río. Siguiendo el curso de agua, no tiene pérdida. Un bosque espeso de roble arropa el recorrido del arroyo, que ensaya en su último tramo el salto en pequeñas cascadas.
  Es una ruta reservada para senderistas expertos, que se complica en su desenlace con el descenso hasta el Curueño.
  Nocedo perdió el encanto de su balneario, malogrado por la desidia, que ahora ofrece un aspecto penoso, de ruina galopante. Las dependencias termales con sus huertas son el punto de retorno para los paseos desde el pueblo, que permiten pisar algún tramo de la calzada que va remontando el Curueño con el auxilio de una docena de puentes. Estos puentes son pasos de un solo ojo y arco audaz que se han ido rehabilitando con fortuna desigual.
  La vieja calzada romana convirtió su pavimento en cordel ganadero para la trashumancia del ganado que en los últimos tiempos descargaba el hullero en la estación de La Vecilla. Su trasvase de los raíles a la pezuña era un espectáculo muy apreciado por los coleccionistas de tipismo de su colonia veraniega, que llevaban a León u Oviedo en sus retornos otoñales una imagen insólita, de otro tiempo.

GUIA  
 CÓMO LLEGAR
Nocedo de Curueño se encuentra en la boca de las Hoces de Valdeteja, en la carretera LE-321, que comunica La Vecilla con el Puerto de Vegarada.

 PUNTO DE PARTIDA
 La Cascada de Nocedo se encuentra a menos de cien metros de la carretera LE- 321, entre el desvío hacia Montuerto y Nocedo. Una senda con pasarelas facilita el acceso hasta la cueva donde se precipita el agua. A la derecha de la carretera hay un espacio habilitado para estacionar el vehículo.
 RECORRIDO
 Si uno repasa el dibujo dantesco que de este rincón hizo el novelista Julio Llamazares, hace quince años, y lo contrasta con la realidad actual, no puede sino encomiar el arrojo del escritor, que en su expedición tuvo que salvar una sucesión encadenada de rabiones, gargantas, torrenteras, sifones y cascadas. Hoy la senda es una delicia, hermosa y de paseo cómodo, aunque permanece el mismo asombro ante el suicidio del río, que salta al vacío por un roto dela peña.

Pasarela en la senda. Paseando junto al agua.
La entrada a la cueva. La cascada del cielo.

 COMER
En Nocedo, Restaurante de la Sierra (987 741 101). En Valdeteja, Anabel (987 743 151) fue el refugio del actor Viggo Mortensen. En Tolibia de Abajo, Mesón Valdemaría (987 743 107). En La Vecilla, Chicos (987 741 222), Las Hoces (987 741 233) y Orejas (987 741 397).
 TURISMO RURAL
En Valdorria, Cola de Caballo (987 741 102). En Valdepiélago, La Maestra, la Corte y el Refugio (667 527 531). En Redipuertas, Brisas del Cierzo (606 878 121). En La Mata de Curueño, La Tenada (987 342 022).

     
  

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