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| ENOTURISMO |
RUTA CERTIFICADA
El noroeste leonés certifica la decimoséptima Ruta del Vino de España. Quince bodegas
conforman la punta de lanza de este proyecto, cuyo objetivo es hacer de la comarca un destino preferente para el enoturista.
El vino hilvana el turismo en el Bierzo
ESTHER NEILA GÓMEZ 30 de enero del 2012
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El enoturismo es un fenómeno en alza, capaz de movilizar a más de 1,4 millones de visitantes al año en España, un dato, pese a todo, aún muy alejado de los cuatro millones que atrae, por ejemplo, el californiano Valle de Napa o de las nutridas afluencias que registran Burdeos, el Ródano y la Toscana italiana.
En nuestro país, es el Penedés el destino preferente para los aficionados al vino (gracias al potente imán conformado por el trío Codorniú, Freixenet y Torres), seguido de Jerez (donde se encuentran Osborne, Terry y Tío Pepe, entre otras), con casi medio millón de turistas desplazados a cada zona seducidos por algunas de las marcas más conocidas del sector. Les siguen, a distancia, Rioja y Ribera del Duero (en torno a 100.000 visitas al año). |
A ese carro del enoturismo se ha
querido subir también la comarca
del Bierzo, que acaba de superar las
auditorias para certificarse como la
decimoséptima Ruta del Vino de
España, marca de calidad turística
impulsada por Turespaña y la Asociación
Española de Ciudades del
Vino (Acevin).
Y no será porque a la olla berciana
le falten ingredientes de interés.
Contemplar Las Médulas, perderse
(o encontrarse) entre bosques de
castaños y robles centenarios, escuchar
al urogallo, caminar en busca
de la espiritualidad jacobea o compartir
las costumbres conservadas
por los paisanos con sobrado orgullo
local son algunos de los muchos
motivos que de siempre justifican
una escapada al noroeste leonés.
Ahora, además, la magia del vino,
tan arraigada en este terruño, se erige
como un nuevo señuelo (principal
o accesorio) para desplazarse o
alargar la estancia.
A conquistar ese nuevo peregrinaje
de enoturistas se encomiendan
quince bodegas adscritas a la denominación
de origen, punta de lanza
de este proyecto que también implica
a administraciones públicas, alojamientos
y empresas relacionadas
con el sector turístico.
Desbrozar el manto de viñedos
donde las uvas mencía, godello y
doña blanca se traducen en vinos
cada vez más reconocidos en todo
el mundo, abrir un depósito en cuyo
interior los azúcares del fruto se
transforman en el alcohol bendecido
por Baco, olisquear la aromática
madera desprendida de esas duelas
que abrazan sorbos envejecidos
con paciencia para rejuvenecer
años después en una botella de diseño
vanguardista y culminar el recorrido
con una degustación pausada,
escudriñando en el paladar cada
aroma, dejándose llevar por los
efluvios de ese beso embriagador...
Conocimientos y emociones. Eso y
mucho más propone este naciente
itinerario, bautizado como Ruta Camino
Vinos del Bierzo.
La aprobación tiene lugar dos
años después de que comenzara a
gestarse este proyecto, donde la cultura
del vino hilvana otros ganchos
turísticos como el exhuberante patrimonio
natural, patrimonial y etnográfico
que atesora la comarca.
La certificación fue anunciada en
el marco de la feria internacional
Fitur celebrada la pasada semana
en Madrid en un día «muy importante
» para todos los implicados.
Pero «la certificación no es el final,
sino el principio», explica exultante
pero sabedora del trabajo pendiente
Meli Pintor, responsable de la
Asociación para el Desarrollo del
Enoturismo en el Bierzo, entidad
que ha impulsado «en tiempo récord
» la iniciativa.
La consecución de este sello es el
resultado de «haber superado un
proceso de auditorías de calidad y
adecuación a los estándares y exigencias
», según establece Acevin en
materia de infraestructuras, servicios
y establecimientos. «Ahora toca
hacer más hincapié en la promoción
y comercialización del producto
», avanza Pintor.
15 bodegas de 53
La adhesión bodeguera no está mal
para comenzar, con esas quince elaboradoras
fundadoras, pero tampoco
ha sido abrumadora, si tenemos
en cuenta que existen, en total, de
53 productoras en la zona adscritas
a la denominación de origen Bierzo.
Las puertas a futuras incorporaciones
están abiertas, y los socios confían
en sumar apoyos a este proyecto.
Porque esto es como crear una
zona de vinos: cuantos más bares
haya, mejor.
Precisamente, lo más difícil del
alumbramiento ha sido «involucrar
a distintos colectivos», tanto públicos
como privados, para «que trabajen
todos en la misma dirección».
«En estos casos la gente suele sentir
más competencia que concurrencia
», lamenta Meli Pintor, cuya
asociación, haciendo acopio de mano
izquierda, ha logrado conciliar
los intereses de los implicados y reunir
apoyos. Y eso, en un momento
económicamente delicado para llamar
a las puertas pidiendo financiación:
«nos ha coincidido con la crisis
».
«El producto estaba ahí». Se refiere
Pintor a que el vino, ya sea en
bodegas subterráneas de factura
centenaria y destino doméstico, o
en modernas instalaciones pertrechadas
de
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| Estampa invernal de una parcela de viñedos, con las montañas que sirven de perímetro a la olla berciana como telón de fondo. |
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EL PERFIL DEL ENOTURISTA ESPAÑOL
Gasto medio:
El gasto
medio de un enoturista
es de 107,12 euros por
día, ligeramente superior
al del visitante medio en
el país (98 euros).
Estancia:
La estancia
media de un enoturista
en España es de 2,4 días,
conformándose como
una opción idónea para
escapadas de fin de
semana.
Por qué:
Las
recomendaciones de
familiares y amigos
mueven al 35% de los
enoturistas. El 17% llega
movido por el interés que
despiertan los propios
vinos de la zona.
En grupo:
La mayoría
viaja en familia (39%),
con amigos o
compañeros de trabajo
(35%), o en grupos
organizados (23%).
Por edades:
Entre 40 y
60 años es el rango de
edad mayoritario (27%),
seguido del tramo 36-45
años (23%) y de 26-35
años (22%).
Qué son:
Las Rutas del
Vino son una marca
turística impulsada por
Turespaña y Acevin, la
Asociación Española de
Ciudades del Vino. El
proyecto comenzó a
gestarse en 2001. El
proyecto y sus itinerarios
se pueden conocer en
www.wineroutesofspain.com
Cuántas hay:
Actualmente existen 17
rutas acreditadas en el
país. Junto con Bierzo y
Ribera del Duero, figuran
las rutas de Bullas,
Campo de Borja, Lleida -
Costers del Segre, Bierzo,
Jumilla, La Mancha, Marco
de Jerez, Montilla-
Moriles, Navarra,
Penedès, Rías Baixas,
Ribeiro, Ribera del Duero,
Rioja Alavesa,
Somontano, Tenerife y
Utiel-Requena. Otras
cuatro están pendientes
de certificación: Alicante,
Condado de Huelva,
Ribera del Guadiana y
Rioja Alta.
450 municipios
españoles:
Las rutas
aglutinan a 450
municipios españoles y a
más de dos mil empresas
adheridas (entre
bodegas, hoteles y
negocios vinculadas).
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RIBERA, ARLANZA, RUEDA Y TORO
Pionera
fue en 2010 la comarca de Ribera del Duero, la primera
de Castilla y León en certificar su Ruta del Vino. Cuenta con
39 bodegas asociadas, 18 alojamientos, 20 restaurantes, 9 comercios,
12 empresas de ocio y 33 recursos turísticos. Este
itinerario comenzó a gestarse en 2006 con la constitución de
un consorcio que, dos años después, logró un Plan de Dinamización
Turística para desarrollar el proyecto. Esto es, 4,5
millones aportados por el Estado, la Junta y las diputaciones,
un cómodo colchón que permitió sufragar los estudios previos,
la señalización, la formación del personal y la promoción
de este itinerario que lleva por eslogan Riberarte. Según
Cristina Prat, gerente de ese consorcio, el balance de la Ruta
Ribera del Duero es «totalmente positivo», porque ha permitido
que las bodegas implicadas crezcan en número de visitas
así como estructurar los servicios, aumentar la cohesión
territorial y la notoriedad de Ribera como destino, a través de
acciones promocionales cuyo coste sería inasumible por las
bodegas integrantes de forma individual. Una vez concluya
la tercera anualidad del Plan de Dinamización, el consorcio
gestor se enfrenta al reto de mantenerse por sus propios medios.
«Tiene que seguir adelante», apunta Cristina Prat, porque
de lo contrario «hubiera sido un fracaso», agrega al confiar
en el mantenimiento de las cuotas de las entidades públicas
y privadas asociadas en el proyecto.
Entretanto, otras tres denominaciones de origen de Castilla
y León aspiran a certificar a medio y largo plazo sus respectivas
rutas. La más avanzada es Arlanza, que con un presupuesto
de 120.000 euros está casi lista para someterse a las
auditorias de Acevin. A finales del año pasado se constituyó
el consorcio que impulsa el itinerario, formado por los grupos
de acción local de esta comarca palentino-burgalesa, las
bodegas y varias entidades locales. También Rueda y Toro
han celebrado varias reuniones informativas pero sus proyectos,
aún en pañales, están pendientes de redacción y financiación. |
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innovaciones enológicas, tienen tanta solera como el propio lugar. Ahora, y éste es el leit motiv del proyecto, «se presentan como una excusa más fundamentada para que los visitantes se acerquen al Bierzo». O, incluso, para que los propios vecinos conozcan la profundidad de sus raíces.
Acercar las bodegas a los visitantes es el primer objetivo de este proyecto. Para ello no basta con ‘dejarse visitar’. Cada vez más bodegas de España presumen de praticar el enoturismo, pero exprimir el potencial de una elaboradora como una suerte de ‘parque temático’ del vino exige formación y cuidada organización. A lo primero han dedicado sus esfuerzos los promotores de la ruta, impartiendo cursos para ejercer de guía por las instalaciones. «No es lo mismo explicar la visita a un grupo de distribuidores que contárselo a un cliente de a pie, reflexiona Meli Pintor.
Cobrar la visita
Para profesionalizar esas visitas es necesario reforzar la plantilla, ampliar los horarios de apertura a los fines de semana, coordinar los grupos... es decir, un esfuerzo económico que ha de financiarse con el cobro del acceso. «Una de las cosas que nos costó mucho es que los bodegueros cobraran por la visita: nos decían, ¿pero cómo voy a cobrar yo una entrada?», recuerda la portavoz de la asociación promotora.
Luego, cada bodega es libre de establecer uno u otro precio, aunque lo habitual es ofrecer una carta de visitas para todos los gustos (y bolsillos), que puede incluir desde un sencillo acercamiento a las instalaciones de elaboración, hasta recorridos por los viñedos, degustaciones, catas comentadas, vendimias participativas, maridajes con otros productos de la tierra o contundentes comidas y cenas en la bodega.
Amancio Fernández, director técnico de Losada Vinos de Finca, en Cacabelos, considera que «el enoturismo es un activo que tienen que desarrollar las bodegas en los próximos años». Y justifica esta apertura de puertas no por la rentabilidad inmediata que puedan acarrear las visitas, sino por el posocionamiento de la marca. «Para una bodega como la nuestra, situada en una zona como Bierzo, pequeña y alejada de grandes núcleos poblacionales como Madrid, es importante respaldar la marca, y enseñar a los aficionados al vino cómo trabajamos y en qué se diferencian nuestros vinos», apunta.
La misma opinión comparte Alberto Ledo, de las bodegas del mismo nombre en Villafranca del Bierzo. Hasta que se enroló en este proyecto sus instalaciones no eran visitables y el año pasado recibió a más de 400 aficionados al vino. «Es un valor añadido para dar a conocer la bodega al turista que viene por aquí», cuenta Ledo, que, además de mostrar depósitos y barricas, ha acondicionado una sala de catas y una suerte de museo con maquinaria antigua para mostrar a los visitantes el antes y el después de la industria vinícola.
Por su parte, Sonia Fernández, responsable comercial de Bodegas Godelia, en Pieros, destaca que el proyecto servirá para «que se conozca la marca Bierzo»: «porque nuestro máximo valor es pertenecer a esta zona», subraya destacando el enoturismo como es «un motor muy importante para el desarrollo de esta zona que tiene mucho que ofrecer».
Los horarios de visita y el programa de actividades de cada empresa pueden consultarse en la página www.enoturismoenelbierzo.com, que reúne información práctica para planificar la escapada. También aparecen las direcciones, teléfonos y singularidades de los 17 alojamientos, 11 restaurantes, tres oficinas de turismo, dos bares, una vinoteca y un museo que integran la lista de asociados a esta ruta del vino.
Porque el vino es gastronomía y ésta, a su vez, cultura, el proyecto vincula también a la industria agroalimentaria, para quien guste de participar en el proceso de elaboración del pimiento asado berciano, por ejemplo, así como a la restauración de la comarca, que brinda la oportunidad de comer en una palloza de Carracedelo o en un palacio de factura barroca en Canedo, por poner dos ejemplos. En el capítulo hotelero, el huésped puede elegir entre dormir junto a una sala de barricas, en una casa rural de alquiler íntegro o en la lujosidad hotelera de un cuatro estrellas.
Señalización
En la práctica, ¿qué mejoras supone para el turista la existencia de una ruta del vino? Cuenta Meli Pintor que «es la garantía de que lo que se oferta realmente cumple unos mínimos de calidad», así como la unificación de las posibilidades de ocio en un destino. «Tienes toda la información junta, y en el futuro venderemos paquetes turísticos cerrados », adelanta, poniendo como ejemplo una oferta cerrada que incluya alojamiento, con visita a bodega y comida en un restaurante.
La certificación de esta ruta también conllevará a medio plazo la implementación de una señalización homogénea. Cada socio puede instalar una placa de adhesión y en primavera está prevista la colocación de los indicadores en monumentos, espacios naturales de interés...
La Asociación para el Desarrollo del Enoturismo del Bierzo ha destinado hasta ahora 300.000 euros a la puesta en marcha, y está pendiente de recibir la financiación comprometida por Asodevi y la Junta para financiar los futuros trabajos, además de contar con las aportaciones de los socios. Además de las empresas adheridas, la entidad promotora está formada por varios ayuntamientos del entorno y por la Fundación Ciudad de la Energía, Ciuden, que en los últimos años ha implantado importantes proyectos de desarrollo rural a través del turismo, como la red senderista bautizada como Mirada Circular.
Según Rosario Hernández, responsable de Acevin, las Rutas del Vino «suponen una oferta integral de territorio». «Puesto que el turista no sólo quiere visitar bodegas sino que quiere comprar recuerdos, conocer el castillo o el retablo románico de la iglesia del pueblo o ver funcionar un molino; disfrutar de los platos típicos; practicar senderismo; relajarse en un spa…», agrega.
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