Castilla y León
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  INFORME NIELSEN 2007
  La demanda de botellas de mayor precio y el creciente consumo de los blancos determinan el aumento de las ventas de los vinos de Castilla y León en el mercado interior, que subieron un 8,8% en un mal año para los estancados vinos españoles

 El vino regional contradice la crisis
 ESTHER NEILA

 La tan lamentada crisis del vino no parece afectar a los productores de calidad de Castilla y León, que lejos de acusar recesión alguna registraron un muy notable aumento de ventas en 2007 al colar en el mercado español 49,2 millones de litros (un 8,8% más que en 2006) en un mal año generalizado para los vinos nacionales, en el que la comercialización cayó un 1% y la venta de botellas con denominación de origen registró un estancamiento técnico con una insignificante subida de otro 1%. Los datos, recién publicados por la consultora Nielsen, arrojan una estadística satisfactoria...
  ... para los vinos de la Comunidad se mire mire por donde se mire: tanto por los datos en sí mismos –con evoluciones positivas en todas las comarcas y en cada una de las zonas y canales de distribución– como, y he aquí lo más relevante, por el actual contexto de estancamiento global del consumo y en medio de una feroz competencia estatal e internacional (los vinos de importación aumentaron sus ventas en el país en un 11%).
  Líderes en el panorama nacional, las bodegas de Castilla y León fueron, en su conjunto, las que más crecieron en 2007, con una subida sin precedentes y superior al resto de comunidades autonómas.
  Por denominaciones de origen, las cinco DO más tradicionales de Castilla y León analizadas en este informe (la consultora aún no mide las ventas de las cuatro figuras de calidad aprobadas hace un año) vendieron entre un 2% más (caso de Toro y Cigales) y hasta un 10-11% en las denominaciones más potentes: Ribera del Duero y Rueda. También Bierzo, cuya producción es mucho más discreta, aumentó un 11%.
  Estas subidas ponen el contrapunto a la tónica general de las denominaciones españolas, que presentan, en el mejor de los casos, aumentos modestos, como el de la líder indiscutible Rioja (comercializó un 1% más) o la pequeña Somontano (creció un 10%) y frente al declive de las manchegas Valdepeñas (cayó un 6%) y DO Mancha (un 3% menos) o el estancamiento de la catalana Penedés (un 1% menos) y el desplome de la DO Cataluña (un 12% inferior).
  A la vista de estos datos, es fácil suponer que los vinos regionales han arañado porciones en sus respectivas cuotas de mercado. Por comunidades, Castilla y León mantiene el segundo puesto de ejercicios anteriores, y suma 1,3 puntos hasta alcanzar el 15,9% de la tarta, sólo por detrás de la indesbancable La Rioja, que encabeza el ránking con un incontestable 39,5% de la cuota de mercado.
  Y por denominaciones de origen, Ribera del Duero (8% de cuota) salta de la cuarta a la segunda posición al adelantar a Valdepeñas y Navarra. Inmediatamente a continuación se coloca Rueda (que, con un 5,1% escala un puesto, del sexto al quinto, tras superar a la DO La Mancha) y lidera la tarta de vinos blancos de calidad frente a otras denominaciones ‘incoloras’ por excelencia, como Ribeiro y Rias Baixas, que se sitúan en los puestos 10 y 11 respectivamente.
  Las denominaciones Bierzo (1,2%) y Toro (1%), por su parte, mantienen sus porcentajes respecto al conjunto nacional y escalan un puesto cada una, acomodándose en los números quince y dieciséis. En los últimos escalones de la tabla se sitúa Cigales, con el 0,6% de cuota. El informe Nielsen confirma dos tendencias de mercado que influyen positivamente en el crecimiento de los vinos de Castilla y León. Por un lado, la mayor demanda de vinos de mayor precio y, en segundo lugar, el incremento del consumo de variedades blancas.
  RIBERA «LIDERA EL CAMBIO»
  Desde el consejo regulador de Ribera del Duero hacen una lectura muy positiva de los datos y destacan que «la DO está liderando la evolución del mercado nacional de vino porque es la que más cuota de mercado gana». «Eso significa que estamos liderando el cambio del vino», apunta orgulloso Eduardo Cano, director de Comunicación de la denominación, que atribuye los buenos resultados a «un posicionamiento correcto de la marca Ribera del Duero».
  «En un mercado que no crece, nuestra evolución es positiva y eso significa que el consumidor prefiere nuestros vinos», interpreta mientras contrapone el aumento de participación de Ribera del Duero (0,8 puntos de cuota) frente al crecimiento de Rioja (0,1%).
  También lo achaca a un cambio de tendencia en el consumo: «los hábitos están cambiando y se tiende a vinos de calidad » mientras está disminuyendo el consumo de vinos de gama baja. El cliente es cada vez «más c o n o c e d o r del mercado del vino y está más preocupado por la calidad», agrega Cano.
  También incide el portavoz de esta denominación de
 

origen en el crecimiento de las ventas en términos de valor, 1,4 puntos porcentuales hasta alcanzar el 10,9% de participación nacional.
  Del aumento registrado en el canal de comercialización, por ejemplo, «podría extraerse que se vende más barato», pero sucede todo lo contrario. En el caso de los vinos de gama baja, los jóvenes, «vendemos más pese a que vendemos más caro». Las ventas que más crecen en Ribera del Duero son las correspondientes a vinos de gama alta, mientras que los que oscilan entre 4 y 5 euros se mantienen.
  En cuanto a la distribución territorial de las ventas, Eduardo Cano destaca el crecimiento registrado en el área metropolitana de Madrid, donde el año pasado reforzaron sus campañas de promoción. Allí, han ganado 0,6 puntos de cuota, mientras Rioja perdió 0,4.
  También en el entorno de Barcelona, un mercado tradicionalmente complicado para los ‘riberas’ pero muy relevante por su dinamismo y abundancia, se mantienen al ganar 0,1 puntos.
  Por su parte, desde el consejo regulador de Rueda, Ramón Bocos interpreta que los datos de Nielsen «son una confirmación de la buena relación calidad precio » de los vinos de la zona, que les permite mantener las ventas en los mercados donde están presentes y crecer en nuevos nichos, como, por ejemplo, la costa valenciana, si bien admite la necesidad de hacer «un mayor esfuerzo » en zonas con menor presencia, como el área metropolitana de Barcelona.
  RUEDA, SIN LIMITACIONES
  Continúa Bocos que los datos confirman la positiva evolución de los vinos de Rueda y que el crecimiento registrado es consecuencia de la creciente producción que registra esta DO, que en los últimos años acusó, incluso, una limitación de existencias.
  Ahora, con un notable aumento de plantaciones registrado en las últimas campañas, «el vino está saliendo, incluso a pesar de la crisis, que afecta sobre todo al sector de la hostelería», agrega Bocos, consciente de que muchas familias tienen que apretarse en cinturón y las reuniones con amigos que antes se celebraban en el restaurante ahora tienen lugar en los hogares.
  Por último, asevera que esta denominación es la zona que mayor penetración tiene a nivel nacional y manifiesta que el objetivo de la DO es identificar el vino blanco español con el vino de Rueda.
  Pascual Herrera, presidente de la Estación Enológica de Castilla y León, aporta una visión general de la evolución de los vinos de la Comunidad en el mercado interior y también realiza un «balance positivo» de los datos reflejados en el estudio Nielsen «porque las dos denominaciones de origen punteras, Ribera del Duero y Rueda, están ganando cuotas de mercado importantes».
  No oculta, sin embargo, su preocupación por el descenso generalizado de las ventas en el canal de hostelería. «Ocurre algo extraño», señala , que puede atribuirse a dos factores: el mayor control ejercido en la conducción y los abultados precios que fijan los restaurantes. «En algunos casos se triplican y están haciendo un flaco favor al vino, contribuyendo a que se venda menos», agrega
  Pascual Herrera, al destacar un descenso «que tampoco se ve compensado por el incremento registrado en el sector de la alimentación». A tenor de la «tendencia inequívoca» del consumidor a «beber menos pero mejor», destaca el potencial de los vinos de Castilla y León, porque «son los vinos que el consumidor está demandando». Pascual Herrera, también presidente de la denominación Cigales, se declara igualmente «contento » por los datos cosechados en esta DO. «Pensábamos que la cosa iba bastante mal y hemos subido un 2%», apunta al destacar un «importante periodo de recuperación ».

 
  12 CLAVES PARA INTERPRETAR EL MERCADO DEL VINO
 1 Un 15,9% de la tarta nacional
 De cada 100 vinos que se consumieron en España el año pasado, 16 eran de alguna de las cinco denominaciones de origen de Castilla y León: ocho eran de Ribera del Duero, 5 de Rueda, uno de Toro, otro de Bierzo y otro de Cigales. Y del resto del país, 40 eran ‘riojas’, que siguen siendo los más vendidos, 7 procedían de Navarra, otros 7 de Valdepeñas, 5 de la DO Mancha, 4 de Penedés, 3 de Ribeiro, 3 de Cariñena, 3 de Valencia y 2 de Rias Baixas. Por último, el 3,3% de los vinos comercializados fueron importados.
  2 El triple que hace doce años.
  Echando la vista doce años atrás, la estadística de los vinos regionales dibuja una línea ascendente, ya que han registrado una evolución imparable desde 1995, cuando la cuota de mercado era del 5,5%, lo que supone que han triplicado su participación en 12 años. Las jóvenes denominaciones castellanas y leonesas han incrementado su presencia nacional mientras el resto de comarcas permanecen estancadas. La reinante Rioja, por ejemplo, se mantiene en el periodo 1995-2007 al pasar del 41,3 al 39,5 de cuota, claro que su producción representa más del doble que los 200 millones que, en años récord, produce el conjunto de Castilla y León.
  3 Ribera adelanta a Navarra y Valdepeñas.
  Por primera vez en la historia, la denominación de origen Ribera del Duero vendió más vino que sus competidoras Navarra y Valdepeñas, que han sido desplazadas al tercero y cuarto puesto del ránking nacional, respectivamente. Las ventas de ‘riberas’ han evolucionado constantemente y, desde 1995, ha pasado del 3,6 de cuota al 8%. Ahora, laDO sólo tiene por delante a su principal rival, Rioja. Eso sí, las separa una distancia abismal, ya que también hay que tener en cuenta que en la denominación vecina la producción ronda los 500 millones de litros anuales, frente a los 70 millones que ‘brotan’ en Ribera del Duero.
  4 El boom de Rueda.
  El caso de Rueda es paradigmático. Con 42 millones de litros de producción anual, su cuota nacional es ya superior al 5%, cuando hace sólo doce años apenas llegaba al 2%. Y eso, en una denominación dedicada a los vinos blancos (al menos, hasta que el nuevo reglamento diga lo contrario y rescate a los tintos y rosados actualmente ‘desamparados’ por el consejo regulador).
  5 Los blancos ganan terreno al tinto.
  En el conjunto de España, el vino tinto copa el 72,5% de las ventas, con una tendencia estable, pero los blancos registran un gran auge y en los últimos años están consolidando su crecimiento. En 2007 aumentaron un 5% y ya representran el 19,2% de las ventas, un crecimiento especialmente destacado en el sector de alimentación (un 9%) frente al canal de hostelería (algo inferior a la media, con tan sólo un 3% más).
  6 Bierzo crece un 11%.
  Muy destacado es el comportamiento de los vinos de la denominación de origen Bierzo, que crecieron un 11% hasta alcanzar un 1,2% de participación nacional.
  7 Toro y Cigales suben discretamente.
  Menor ha sido el crecimiento de la DO Toro (2%) y muy centrado en el canal de alimentación. Igual subida registraron los vinos de Cigales, en este caso, por contra, como consecuencia de su consolidación en el sector de la hostelería.
  8 Una carta de vinos diferenciada.
  Concluye el informe Nielsen que «los excelentes resultados de los vinos de Castilla y León en el año 2007 han sido consecuencia de una política comercial y promocional donde se ha conseguido desarrollar la demanda de los consumidores, consumidores de vinos de un cierto nivel de precio medio o medio-alto, además de recoger la tendencia positiva hacia los vinos blancos». Y agrega que la Comunidad ofrece una carta de vinos muy variada, «que permite competir en el mercado sin que se produzca una excesiva canibalización entre ellos, al ocupar cada uno segmentos de consumidores distintos. Tintos ligeramente maderizados, tintos varietales, clásicos, blancos varietales de carácter único, rosados...»
  9 ¿Cuanto más caro, más ventas?
  Se bebe menos, pero mejor (al menos, si se da por buena la premisa de que los mejores vinos son los más caros, que tampoco siempre se cumple). Así se desprende del estudio, que evidencia un descenso del consumo generalizado únicamente aplacado por el ligero incremento de los vinos con denominación de origen, que con un volumen de 310 millones de litros contribuyen a frenar el descenso de la demanda de vino. Las botellas con DO representan el 48,6% del conjunto de vino comercializado en España (el resto son caldos a granel, vinos de mesa, vinos de la tierra...). Sus ventas no han dejado de subir y desde 1990 se han duplicado. Esto se refleja también al analizar las ventas atendiendo a su precio: los vinos baratos (cuyo promedio ronda 1,44 euros por botella) bajaron sus ventas un 0.9%, mientras los más caros registraron incrementos. En Castilla y León, el incremento de los vinos en volumen no ha conllevado una bajada en los precios, pues la cuota de valor (15,1%) es superior a la del volumen y el incremento de un 21% en valor también es tres puntos mayor que la subida en volumen.
  10 Mejor en casa.
  Atendiendo a los canales de distribución, las ventas de vinos españoles con denominación de origen se han estabilizado en el sector de hostelería, donde incluso llega a ser descendente (algo tendrán que ver los abultados precios de algunas cartas de vinos). Por contra, el canal de alimentación registró aumentó un 3% más las ventas de vinos con DO. En el capítulo dedicado a las conclusiones, el informe Nielsen interpreta que «esta situación parece indicarnos una traslación del consumo del canal de hostelería al canal de alimentación, en parte por la presión social del consumo de bebidas alcohólicas, pero también por una reducción en la utilización del vino en las comidas diarias, que va quedando circunscrito a momentos de celebración como en almuerzos de negocios y cenas de fin de semana». En Castilla y León, el sector de hostelería alcanza el 18,3 de las ventas, con un crecimiento en volumen de un 6%. En el sector de alimentación, donde tradicionalmente la cuota de mercado de los vinos de la comunidad era más baja, se ha alcanzado un 12,7%, con un elevado incremento del 18%.
  11 Norte y Meseta, gran consumo.
  Por zonas de consumo, los mayores ‘clientes’ de los vinos de Castilla y León viven en la cornisa cantábrica, Navarra, la propia Comunidad y Madrid. También registra una mayor penetración la costa valenciana y Murcia. Por contra, en Cataluña y Andalucía es donde el consumo es menor.
  12 Mercados ponderados.
  La expansión comercial de las bodegas conlleva en actualidad que los vinos de Ribera y Rueda tengan presencia en el 70% del mercado ponderado, mientras los de Toro están casi en el 40% y los de Cigales y Bierzo figuran en algo más del 20%.
 
       
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