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| SECTOR CÁRNICO |
JAMÓN / Marca de calidad
Si a cualquiera le preguntáramos por Guijuelo, la palabra
asociada sería ‘jamón’, como ‘cochinillo’ viene unida
a Segovia. Sin embargo, en la provincia de los lechones,
Dorados, del cochinillo partido crujiente con plato, se curan
3 millones anuales de jamones que miman sus perniles
colgados al aire de Guadarrama en una veintena de
secaderos. Una próxima IGP llamará a los jamones por su nombre y sólo unos
250.000 podrán bautizarse como ‘Jamones Tierras de Segovia’. Saben distinto
a los otros tipos de jamón, porque unen cerdo graso y aire serrano.
Los jamones beben los vientos por Guadarrama
TERESA SANZ TEJERO |
El merchandising que
todo lo inventa y
todo lo copia, vende
enlatados aires de aquí y
de allá. Aire de la
Capadoccia, del Báltico o,
más rebuscado aún,
oxígeno de....
...la Patagonia. Si usted, lector, encuentra una lata de esas, en la que ponga ‘Aire de la Sierra de
Guadarrama’, ábrala y respire. La
sierra proporciona aire puro y sano.
Siempre ha sido así. En el siglo
XIX y, fundamentalmente a
principios del siglo XX, se construyeron
sanatorios de tuberculosos
en plena sierra, cuyos enfermos
sanaban, entre otras cosas,
respirando el aire puro.
Los cerdos son primos cercanos
de la raza humana y también curan
sus perniles con el mismo aire
puro, hasta adquirir un sabor especial,
consecuencia de varios factores que sólo confluyen en
Guadarrama.
Por eso Segovia elabora, además
de jamones de cerdos criados
en sus propias granjas, otros muchos
tipos de perniles llegados de
fuera. De Hungría, de Dinamarca,
de Polonia, de Bélgica o de Cataluña
y otras zonas de España,
cuelgan delanteros y traseros en
los secaderos segovianos que curan
y maduran al aire de la Sierra
de Guadarrama. Esas bodegas
también copian las estaciones del
año; esas que a nuestros antepasados
les permitieron –sin secaderos
de altas tecnologías– curar sus
matanzas caseras y comer todo el
año.
Hasta tres millones de jamones
se elaboran en Segovia todos los
años. Muchos son los llamados jamones
‘a maquila’, de empresas
de fuera de la provincia que vienen
a secar aquí, pero que volverán
a comercializarse fuera del
ámbito segoviano. |
DEL CERDO TODO SE APROVECHA
Eso dice el refrán. Sin embargo,
son las protecciones específicas
las que firman la calidad
del producto. Segovia, provincia
chacinera de larga tradición y segunda
productora del país (después
de Lérida) apuesta por su
tercera figura de protección porcina,
que dará nombre propio a
los ‘Jamones Tierras de Segovia’.
Ahora que el chorizo de Cantimpalos
cabalga con su relumbrante
IGP, y a la marca de garantía
Cochinillo de Segovia le van
las ventas viento en popa, los industriales
cárnicos de la provincia
de Segovia ultiman la solicitud de
una nueva Indicación Geográfica
Protegida (IGP) para los jamones
criados y curados en Segovia, cuyo
sabor, aseguran los expertos,
«es diferente a cualquier otro jamón
» de cerdo blanco graso cuyos
perniles curen con otros climas
y altitudes.
Después del verano se presentará
oficialmente la solicitud de la
nueva IGP con la que el porcino
provincial podría cerrar su triángulo
de reconocimientos específicos.
«Todo empezó con la tramitación
iniciada para la protección
del chorizo de Cantimpalos», recuerda
José Ramón Marinero,
técnico responsable de la futura
IGP jamonera. En 2002 se inició
un estudio realizado en colaboración
con los servicios de la estación
tecnológica de la carne, dependiente
del Itacyl. Las conclusiones
de aquel estudio, que duró
tres años, aseguran que el jamón
de esta tierra es diferente. La
combinación de altitud, temperatura,
pluviometría, días de niebla
y sol, así como las heladas, determinan
unas condiciones más favorables
para su curación.
¿Dónde estriba la diferencia de
la chacina Tierras de Segovia con
respecto a otros jamones? «En el
sabor y las características organolépticas.
La diferencia fundamental
la aportan las grasas», señala
Marinero. «Nuestros jamones pesan
entre 11 y 15 kilos
en fresco, proceden
de animales de
140 kilos, castrados
y grasos, lo que permite
que el magro
absorba sus sabores
durante los quince
meses de curación»,
explica.
Una buena parte
del estudio, finalizado
en 2006, consistió
en documentar las
diferencias entre los
jamones curados en
Segovia de otros que,
salados también en
la provincia, se han
curado en Logroño,
Castellón y Madrid.
Una de las diferencias
objetivables entre
el jamón Tierras
de Segovia y el serrano
de producción en
el ámbito de la Unión
Europea es el tiempo
de curación. En la
UE es de siete meses,
frente a los 15 que
cuelgan los jamones
en los secaderos segovianos.
tecnología.
Quizás por ello, el estudio señala
que «pasados 15 meses, no hay
diferencias microbiológicas, tampoco
fisicoquímicas», pero «todas
las diferencias se deben a aspectos
organolépticos que dan otro
sabor y definen la calidad del producto
».
Con la seguridad que aporta a
los industriales segovianos el estudio,
tras el verano se solicitará
oficialmente la IGP.
El cerdo con el que se elaborará
el jamón Tierras de Segovia es el
mismo que el empleado para el
chorizo de Cantimpalos, por lo
que los expertos no creen que la
consecución de la nueva IGP vaya
a tardar mucho.
«Tenemos ya una parte del trabajo
muy importante hecha, porque
la materia prima es la misma,
sólo se diferencia el proceso de
elaboración, por lo que la IGP del
jamón Tierras de Segovia seguirá
una tramitación más fluida», señala
Marinero.
La documentación preparada
establece que los perniles destinados
a jamón proceden de «animales
de raza blanca, sin distinción
de sexos, aunque los machos deben
estar castrados».
De las más de cuarenta industrias
que hay en la provincia, según
registro de la Asociación de
Industrias Cárnicas de Segovia
(AICA), que acaba de renovar sus
responsables, una veintena elaboran
jamones en la actualidad y son
susceptibles de acogerse a la futura
IGP que se pretende.
El nuevo presidente de AICA,
Jorge Mendoza, de Cantimpalos,
defiende las «bondades» del aire
que desde hace siglos ha permitido
curar el embutido con garantía
en toda la zona.
«Si antes no se curaban tantos
jamones como ahora es porque no
había posibilidad de aguantar tanto
tiempo un jamón colgado y había
que aprovechar el cerdo al máximo.
Ahora se apuesta más por la
calidad que por la cantidad y los
jamones que se están haciendo en
Segovia con excelentes», apunta.
La futura certificación acogerá
a unos 250.000 jamones de los tres
millones que se curan en la provincia.
El sello obliga a que sean
patas segovianas procedentes de
machos castrados y hembras de
entre 7 y 10 meses, con un peso en
vivo de entre 115 y 140 kilos.
Durante los últimos tres meses
de vida se alimentan a base de cereales.
La curación de los jamones
es de 15 meses como mínimo y se
produce de forma suave, a alrededor
de 25 grados centígrados en
cámaras o secaderos que renuevan
permanentemente su
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José Ramón Marinero y Jorge Mendoza, con la silueta al fondo de ‘La mujer muerta’, sobre la Sierra de Guadarrama.
| MANUAL DEL JAMÓN |
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Unión de factores.
La combinación de altitud,
temperatura, pluviometría, días de niebla y soleados, así
como las heladas, determinan unas condiciones
especialmente favorables para la curación de los jamones
que se crían en Segovia y son cerdos grasos: con un
tiempo de vida entre 7 y 10 meses y los tres últimos
alimentados al menos con un 75% de cerales (cebadatrigo-
centeno). La combinación de todos esos elementos
es lo que aporta el sabor y las características
organolépticas con una diferencia esencial: la grasa.
Reproducción de aire.
Los secaderos artificiales
reproducen exactamente las estaciones del año que
provoca la Sierra de Guadarrama. El jamón requiere un
tiempo de frío, (entre 3 y 6º) en torno a 3 meses, que
serían diciembre, enero y febrero. Es el llamado
postsalado. Luego se reproduce una temperatura media
en torno a los 12 grados, que sería equivalente a los 60
días de marzo y abril. A continuación sube la
temperatura, a entre 15 y 20 grados, como en mayo y
junio. Luego llega el calor intenso, como el que procuran
julio y agosto y, de nuevo, otra vez, un asentamiento de
septiembre a diciembre. Se reproducen las actuaciones de
la sierra y cuando coincide el periodo del jamón con la
estación del año, se aprovechan las condiciones externas.
Es cuando los secaderos abren sus ventanas al
Guadarrama y desconectan sus aparatos de refrigeración
constante.
Demarcación.
La demarcación geográfica del jamón
Tierras de Segovia está por delimitar. Probablemente será
una demarcación administrativa: toda la provincia que
coge la franja de la sierra y todos los municipios que en
esa zona están por encima de los 900 metros de altitud.
Mapa de elaboración.
La capital de las empresas
jamoneras es en la provincia de Segovia, indudablemente,
Carbonero El Mayor. Es el núcleo que mayor número de
empresas aporta a la industria jamonera que no sólo cría
y cura jamones de cerdo graso, alimentados en Segovia,
sino que recibe casi 3 millones de cerdos de fuera para
madurar al aire del Guadarrama.
En cifras.
De los tres millones de piezas que se
elaboran anualmente en Segovia, un tercio son los
llamados jamones ‘de maquila’. 500.000 son ibéricos y del
resto: 1.500.000 de jamones, 250.000 podrán englobarse
como jamones a proteger. Los demás aunque se curan en
la provincia no son criados en ella o no pertenecen a la
raza cerdo graso.
Segovianos.
Los jamones segovianos proceden de los
perniles de machos castrados y hembras de entre 7 y 10
meses, con un peso en vivo de entre 115 y 140 kilos. Son
jamones que en fresco pesan entre 12 y 15 kilos y, una
vez curados, alcanzan un peso de entre 8,5 y 11 kilos.
Economía.
De las 43 industrias cárnicas asociadas en
la patronal del gremio, AICA, la mitad son jamoneras. En
Guijuelo, el número de secaderos se multiplica hasta los
73. Dan empleo a una media de 10 trabajadores fijos por
fábrica y a los más de 200 empleos directos se unen
muchos trabajadores contratados en periodos de máxima
carga y las plantillas inducidas que se generan en
empresas de cartonajes, cuerdas, palets, cuchillos,
mandiles, sales o transportistas. Sólo la producción de los
250.000 jamones que podrán acogerse a la IGP se calcula
que producirá unos beneficios crcanos a los 20 millones
de euros anuales.
Historia.
LA IGP Tierras de Segovia comenzó a
gestarse en 2002. Hasta los años 70 y 80, la mayor parte
de las chacineras de Segovia aprovechaban todo el cerdo,
sin esperar a sus jamones y paletillas. El estudio concluyó
en 2006, tras una completa investigación comparativa con
jamones curados en otras provincias. La idea es cuidar la
cría del mismo cerdo con el que se obtiene el chorizo de
Cantimpalos y ofrecer garantía de raza autóctona y
curación con aire propio.
Mano a mano con Guijuelo.
En Guijuelo (76
secaderos) se sacrifican (casi) 500.000 cerdos. Cerca de
medio millón de jamones y paletillas se comercializan
con los nombres de ibérico de bellota, de recebo y de
cebo. |
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atmósfera con el aire de las tierras segovianas, lo que proporciona las características diferenciadoras a su «sabor a puro jamón».
Su carne de cerdo bien cebado es de color rojo púrpura en la parte magra, su capa grasa es brillante y veteada. Su textura es homogénea, poco fibrosa y sin pastosidad ni reblandecimiento.
La documentación que sustenta el futuro reglamento de uso de la IGP señala que la zona de producción de ganado porcino, sacrificio en matadero y despiece en canales para la elaboración del Jamón Tierras de Segovia, será el conjunto de Castilla y León, aunque la elaboración del producto a proteger debe realizarse exclusivamente en la provincia segoviana.
La demarcación geográfica está sin delimitar, aunque la zona principal de producción de los jamones traza su mapa provincial sobre el epicentro que ocupa Carbonero El Mayor. Es en esta localidad donde se sitúan las empresas más importantes que se extienden por Bernuy de Porreros, Villacastín, Cantimpalos, La Lastrilla y Valseca. |
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